El saludo que esperó ocho años

Una historia es tiempo. Son puntos trazados aleatoriamente por su creador. Los mismos se entrelazan de una manera causal pero también arbitraria, que el escritor utiliza para armar su relato. Podría ser algo que pasó hace años y hoy. Algo de ayer y hoy. Algo de ayer y mañana. Algo de hace 10 años y mañana y así sucesivamente con todos los puntos infinitos del tiempo pasado y de la eternidad.

Cualquiera puede armar una historia. Y no por menospreciar la brillantez de contarla, sino porque aquel que lo hace puede salir de cualquier lado. Algunos, lamentablemente, entienden que los que escriben historias son elegidos, intelectuales, escribas, sublimes. Solamente hay que querer hacerlo, ver los puntos y escribir.

Por eso la que sigue es una historia que podría no haber sido vista. Que podría no importarle a nadie. Que podría no ser una historia. Ocurrió principalmente en una localidad del Oeste de la Provincia de Buenos Aires durante dos años. Tuvo algunos hechos posteriores. Pero se terminó de coronar diez años después de su inicio, en un partido de noventa minutos. Esta historia son solamente puntos arbitrarios para intentar contar algo. El que espere algo más le recomendamos que no siga estas líneas.

2008-2010

“Te espero mañana”, le dijo, y lo conquistó. Así terminaba la primera conversación telefónica entre Franco Armani y Felipe de la Riva. El primero venía de ser 5to arquero de Estudiantes en los tiempos de Mariano Andújar y compañía y de jugar un solo partido en Ferro (contra Atlético Rafaela) en el que le metieron 4 goles.

De la Riva le expresó que Deportivo Merlo no tenía un peso para darle, pero que sería titular. Estaba a dos semanas de empezar el campeonato de Primera B Metropolitana, en el que tenía el desafío muy complicado de mantener la categoría. Deportivo Merlo tenía el presupuesto más bajo de la divisional y el joven técnico debía apelar mucho más al ingenio que a la billetera para armar un equipo acorde a las circunstancias.

Le dijo a Armani que no había plata y el arquero le respondió que eso no importaba, que solamente quería ser titular y, cuando cortó el teléfono, empezó a pensar en el día siguiente.

Aunque no parezca, entre La Plata y Merlo hay más de 90 kilómetros de distancia. Es un recorrido largo para hacerlo por un partido de fútbol. Pero sobre todo es extenso para realizarlo en colectivo. Y en ese transporte público fue Armani a jugar su primer partido con Deportivo Merlo. El arquero vivía, todavía, en la pensión de Estudiantes, club dueño de su pase, porque no tenía plata para alquilar un departamento. Tenía 22 años.

armani merlo

“Apenas se paró, nos dimos cuenta de que habíamos traído a una bestia”, confesaría, años después, Felipe. Armani efectivamente la rompió y allí empezó el primer mejor año de su vida, cuando fue el arquero con la valla menos vencida de todo el torneo. Y no de cualquier torneo, sino de aquel en el que su equipo planeó no perder la categoría y terminó ganando el reducido, lo que lo llevó a jugar con Los Andes la promoción para ascender a la B Nacional.

“Señoras y señores, con ustedes, Franco Armani”. La voz es la inconfundible sintonía del relator Julián Bricco, en plena transmisión en la TV por cable por “excelencia”. El delantero Juan Martín acababa cabecear entrando por el segundo palo, y el cancerbero de Casilda tapaba abajo en el primer tiempo en Lomas de Zamora. El partido estaba cero a cero y Deportivo Merlo debía, al menos, aguantar el empate para ascender. Armani lo lograba.

En el segundo tiempo, Merlo metería el gol del ascenso y pasaría lo que pasa en todas las Promociones. armani-arquero-de-MerloEl técnico, en este caso De la Riva, se iría expulsado y habría pelea con jugadores de Los Andes. Cuando Felipe estaba en el túnel, le hicieron una entrevista. “Fuimos a todas las canchas, y ocho minutos da el árbitro”, expresó el DT, en una frase con más argumento emocional que lógico.

Deportivo Merlo triunfó. De la Riva y Armani se emocionaron. Festejaron y se abrazaron. Seguramente no se dieran cuenta que quedaban en la Historia.

….

“Franco, no tienen arquero, tenés que jugar para ellos”. Era extraño pero sonaba coherente. Era enero del 2010 en el Hindú Club y Atlético Nacional de Colombia, de pretemporada en Buenos Aires, jugaba un amistoso contra Deportivo Merlo. El equipo cafetero tenía a sus dos arqueros lesionados, por lo cual De la Riva les “prestó” a Armani. El maestro la rompió y sacó pelotas por todos lados.

No sorprendía, Franco ya se había consolidado como arquero titular en un Merlo que se mantenía en la B Nacional. El partido quedó en la mente de los colombianos que, seis meses más tarde, le ofrecieron irse a jugar allá. La oferta fue irresistible. Armani se fue. De la Riva lo despidió. No se volverían a ver en una cancha de futbol oficial por 8 años.

Franco y los ángeles

Lloraba. Porque todo era difícil. Ya tenía 25/26 años y la vida cafetera no le sonreía. “Fui de vacaciones, estaba paseando en Colombia”, confesó alguna vez Armani. No jugaba, le costaba adaptarse. No sabía mucho qué hacer en los entrenamientos y extrañaba la pensión congelada de La Plata. Llegó al extremo de ir a  una “médium” en las afueras de la Ciudad.

La visita a la tarotista que le dijo que los ángeles veían el destino lo cambió para siempre. Armani tenía todo listo para irse a Deportivo Merlo de vuelta. “Después del partido lo hablamos”, le dijo el técnico. El 22 de septiembre del 2010 Gastón Pezzuti estaba lesionado y Armani salió a jugar. Franco también se lesiono y con una rotura de ligamentos atajó todo el partido. Armani confesaría que esa jornada fue fundamental para ganarse a la gente, porque se bancó todo el partido lesionado. Pero se iría triste, porque Atlético Nacional dio vuelta una serie histórica ganando 5 a 1 pero perdería en los penales. “No pude atajar ni uno”, dijo Armani, que por la lesión no pudo volver a Merlo.

Y la gloria lo esperaba. Cuando volvió la rompió. Se hizo arquero titular y ganó torneos locales, con él como una de sus grandes figuras. Quizás la frustración más grande haya sido la derrota en 2014 en la Final de la Sudamericana frente al River de Marcelo Gallardo. Pero ganó torneos locales, Copa Libertadores y hasta fue al Mundial de Clubes.

El Atanasio Girardot, templo del futbol sudamericano, lo despidió a cancha llena cuando se fue a River. Atajando en el club del cual es hincha, empezó con altibajos, hasta que tenía que jugar la final de la Supercopa con Boca, el 14 de marzo de 2018. Ese día Armani tapó todo y empezó a escalar de forma meteórica. franco_armani_1Se transformaría en la figura de River. Iría a la selección y atajaría dos partidos en el Mundial de Rusia 2018. Le sacaría el record a Amadeo Carrizo de más minutos seguidos sin recibir goles con la Banda Roja. Pero seguramente Armani siempre se acuerde cuando, un día antes de la final con Boca, llamó a las afueras de la ciudad de Medellín, y los ángeles le dijeron: “Vas a ser la figura y vas a levantar la Copa”.

De la Riva y la vida del que lucha

Dos días. Era jueves por la tarde. La noche del martes había sido una de las mejores de su vida. Merlo campeón y al Nacional. Era jueves a la tarde y De la Riva, como buen luchador del ascenso, se tuvo que bancar una de las noticias más escalofriantes de su vida. “Cáncer de ganglio”, decía el papel. Pero al joven técnico uruguayo que ascendió a Acassuso a los 34 años, o el que llevó a Merlo al momento más glorioso de su vida, nada lo derrumba.

“Sé que voy a estar curado a fin de año”, expresó De la Riva, y lo cumplió. Superó la situación más difícil de su vida, de la mano de su Merlo querido. Se quedó en la B Nacional Merlo y De la Riva se curó, casi como si el futbol del ascenso y la vida de los luchadores fueran de la mano.

Y con esa consistencia, con esa garra, ya curado, de la Riva llegó al 0 a 0 más glorioso de su vida. Merlo-River. Cancha de Independiente. El humilde equipo del oeste le hacía partido y no se dejaba vencer contra Cavenaghi, el “Chori” Domínguez y las 20.000 personas que llevó River de visitante. Merlo no perdería, haría una gran campaña y sus jugadores, ya sin él, unos meses después llevarían a los penales al subcampeón de América, en un 1 a 1 histórico contra el Boca de Riquelme y compañía por la semifinal de la Copa Argentina.

Tendría, luego, pases por varios clubes del ascenso. Chacarita, Tristán Suárez, Almirante Brown, Los Andes, Flandria, Douglas Haig, Almagro y Villa Dálmine. En 2018, la vida lo volvió a cruzar con River, por la Copa Argentina.

“Tenemos las mismas posibilidades que ellos”, dijo antes del partido contra River. “Voy a estar curado a fin de año”, dijo frente al partido más importante que jugó. Así es la vida del que lucha.

Gallardo de la riva

28 de Julio del 2018

“Te estuve buscando mucho tiempo para agradecerte y nunca pude”, le dijo Marcelo Gallardo a De la Riva antes de que empiece el partido entre River y Villa Dálmine por los 16avos de final de la Copa Argentina. El muñeco le agradecía la campaña con Merlo, en nombre de él y de su familia. Pero, por más orgullo que eso le generó, De la Riva quería el saludo que esperó 8 años. “Ese gesto para mí lo dice todo”, dijo el técnico uruguayo cuando Franco Armani vino a abrazarlo. También agregó que él no descubrió nada, que los jugadores como Armani salen solos y demás. “Ojalá les siga yendo bien porque son gente humilde”, se sinceró De la Riva.

Demuestran que el tiempo hace a la historia, si se la quiere encontrar. Que se puede pasar de la nada a ascender, a volver a la nada y a ser figura y jugar un mundial. O a salir campeón, vencer el cáncer y seguir luchando. El tiempo es nada, y a la vez todo. Solamente hay que saber dónde está la historia.

2008

Armani estaba mal. La rompía pero no salía de la marginalidad. De la Riva lo miró, luego de algún día donde atajó todo, y le dijo: “Vas a ser arquero de la selección. Si hoy tuvieran que convocar, no hay tres arqueros mejores que vos, tu problema es que atajás en Deportivo Merlo”. Armani no sabía que ascendería, que un relator colombiano gritaría “atajó Armani, nacional campeón”, que sería campeón de América, que jugaría un Mundial. Pero De la Riva le dejó en claro que tarde o temprano, la gloria llegaría: “Quedate tranquilo, el tiempo va a poner las cosas en su lugar”.

 

PD: El pibe le manda su historia a uno de los pibes del blog. Le responde éste con un audio de 1:31. Le dijo que le había parecido muy buena, aunque se había comido un par de palabras. Pero lo que más le quedó al pibe fue la primera frase del audio: “Si, boludo justo recién la terminé de leer. Justo que hablás de las paradojas y de las vueltas de la vida o de la historia o del paso del tiempo, una vuelta más sobre eso es que yo estoy yendo a Merlo mientras lo leo, y nunca había ido a Merlo”

Santiago Núñez

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