Me tengo que ir

Las salidas de Rinaudo y Cvitanich de Gimnasia y Banfield, respectivamente, muestran dos casos de emblemas del club que se van un tanto disconformes con la decisión tomada. Detrás de las particularidades se esconden los penares de los equipos clase media baja de la Superliga que ya no compiten con los grandes, solo sobreviven semestre a semestre.

“Se que no entenderás mis palabras
Pero me voy, me voy, y aun te quiero
no te dejo porque sí
Podes odiarme pero sé que no lo haras”

Me tengo que ir – Flema

A fines de año pasado se concretó rápidamente el pase de Fabián Rinaudo de Gimnasia de La Plata a Rosario Central, el equipo que lo venció en la final de la última Copa Argentina. Sin poder precisar si alguna vez Fito escuchó cantar a Ricky Espinosa, siguió la línea de la letra que la banda de Gerli grabó en 1994. Como si hubiera un mandato que lo excedía sus palabras de despedida estuvieron cargadas de obedecimiento sin otra salida. “Esta es una decisión que fue tomada entre todos y salgo por el bien del club. Aclaro que no estoy enojado con nadie: debo cerrar una puerta y me tengo que ir”, expresó a FM La Redonda de La Plata.

El año pasado lo había ido a buscar Boca y se topó con el segundo portazo a la negativa del futbolista sumando la de 2016 que llenó de orgullo al pueblo tripero. “Le doy las gracias a Boca, pero en este momento no puedo abandonar Gimnasia, no lo quiero hacer ni lo voy a hacer”, afirmó el volante.

rinaudo

El sentido de pertenencia de Rinaudo no se corrió un milímetro. El futbolista lo reafirma diciendo que solo salió de la institución a la que ama “por el bien del club”.

Este caso fue un cortometraje de diciembre, de esos que nadie ve por estar ocupado en juntadas, brindis y festejos. En enero el contexto es diferente, los canales deportivos están a la busca de alguna novela que les llene las muchas horas de aire sin partidos. Y apareció Banfield para una vez más ser escenario de un pase conflictivo.

Desde que terminó el torneo que los periodistas partidarios de Racing dicen que su entrenador Eduardo Coudet, quiere a Darío Cvitanich. La Academia jugó su último partido el 9 de diciembre. ¿Por qué el pase se concretó un poco más de un mes después?

Lo respondió el delantero nacido en Baradero en el suplemento Enganche de Página 12 en agosto último: “Yo estoy en Banfield porque estoy tranquilo, llego a mi casa, tomo mate y hago eso. Son cosas simples, pero cuando las contás te miran como a un bicho raro. ¿Cómo te vas a negar a River, San Lorenzo, Independiente, Racing y Boca, en su momento, cuando estaba en Francia? No quiero. Estoy bien así.”

Ahora algo pasó en el medio porque Racing estuvo a punto de contratar a Santiago García de Godoy Cruz por la negativa de Darío y sin embargo de la nada el pase se reflotó y Banfield dejó ir libre por la deuda a su capitán, goleador y referente. También libres por la deuda se habían ido del club hace exactamente 2 años Santiago Silva y Walter Erviti.

En la carta despedida que subió a sus redes sociales Cvitanich explicó su salida y cambio de postura. “Debo ser sincero con todos ustedes y me costó aceptar que lo que habíamos firmado en algún momento iba a ser inviable y no me puedo permitir ser una carga para el club”, haciendo referencia al contrato firmado a fines de 2017 que lo unía a Banfield hasta 2020.

cvitanich racing

El comunicado oficial de Banfield salió un día después al del jugador y entre cosas dice: “hicimos lo imposible para que Darío continúe con nosotros, más allá de que su contrato iba a ser muy oneroso para la economía de nuestro club en el presente año.”

No pocos periodistas que siguen el día a día del Taladro hablan de una deuda con el jugador. De hecho Banfield para este semestre dio de baja 6 meses antes de su finalización los préstamos de Danilo Ortiz y Enzo Kalinski. Así ya se sacó de encima 3 contratos altos.

Como Rinaudo, Cvitanich también cree que con su decisión le hace un bien al club pero en la primera entrevista que dio después de la recisión con el Taladro con Radio La Red sus palabras mostraban dolor. “No estoy contento de dejar la institución pero pensándolo fríamente con la cabeza y no con el corazón era una decisión que tenía que tomar”, se sinceró el delantero.

Ahora ¿qué lleva a estos 2 clubes a desprenderse de sus capitanes y emblemas del club? ¿Por qué la clase media baja de Primera División solo sobrevive económicamente? Hubo un momento bisagra para estos clubes que a diferencia de los grandes que cuentan con una gran masa societaria depende mucho del ingreso que le entre por la televisión.

El torneo de 30 equipos, legado de Julio Grondona antes de morir, hizo que una torta que se dividía en 14 partes igual pase a cortarse en 24 porciones, excepto el primer año que los recién ascendidos cobraron menos que los que ya estaban en Primera. Los grandes  proporcionalmente siguieron cobrando lo mismo más allá de que los derechos televisivos no sean la principal fuente de ingreso de estos clubes.

Así, excepto los clubes que realizaron ventas importantes al fútbol exterior o local como Rosario Central, Estudiantes y Huracán, el resto semestre a semestre sobrevive como puede suplicando vender alguna promesa del club para tirar unos meses más.

El caso más paradigmático es el de Lanus finalista de la Copa Libertadores en 2017 y que vació su plantel poco a poco, sin poder realizar grandes transferencias. Titulares de aquel equipo se fueron a Boca, Atlético Nacional de Medellín, Cruz Azul y Olimpia de Paraguay. Algunos otros se fueron libres luego de que no les renueven el contrato.

“Cuando llegamos a diciembre de 2017 había 2 caminos: que el club se endeude y mucho porque ya teníamos inconvenientes económicos o hacer un plantel nuevo”, reconoció su presidente Nicolás Russo luego de comunicar que el técnico de transición Ezequiel Carboni renunciaba a su cargo.

Con la llegada de la Superliga en 2016 y el cambio de mando de los derechos de televisación, que pasó de ser una inversión estatal a manos privadas, todos los clubes de Primera aumentaron un 25% el dinero recibido. Así los equipos grandes que vendieron bien y aumentaron sus socios exponencialmente pasaron a ser el principal comprador de las figuras de todos los otros. Boca realizó por el arquero Andrada una oferta superior que la que había recibido Lanus del Deportivo Huesca de España e igual a la del Villarreal del mismo país.

Así está planteado el escenario en la Primera División del fútbol local. Otro escenario más de la Argentina de hoy en día que recupera características noventosas. Grandes fuertes y compradores, medios que sobreviven vendiendo y bajos peleando el descenso. En esta vuelta a un viejo paradigma que creíamos olvidado todavía a algunos futbolistas les cuesta aceptar la realidad y terminan reviviendo a Ricky Espinosa y cantando “no llores me tengo que ir”.

Lucas Jiménez

 

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