Impuesto a las ganancias

El partido de River frente a Racing era de vital importancia por diversos factores. Sumar una nueva victoria de local luego de tres derrotas seguidas, la clasificación a la Libertadores, y demostrar el dominio que el equipo de Gallardo tiene en los encuentros de mayor envergadura. Y estuvo a la altura, se quedó con los tres puntos, fue superior al rival, pero dejaron la cancha con un dato poco alentador. Enzo Pérez y Javier Pinola fueron reemplazados antes del final, ambos por fatiga muscular, e Ignacio Fernández y Exequiel Palacios terminaron el partido con molestias, aunque este último había sufrido una fractura proximal en el peroné derecho que lo alejara de las canchas por tiempo indeterminado. Al siguiente partido, contra Banfield, Montiel sufrió un esguince de rodilla, y luego se sumaron Milton Casco, el resentimiento de Ignacio Scocco, y la grave lesión de Juan Fernando Quintero.
En 1988, Andersen y Williams presentaron un trabajo llamado Influencia de los factores psicológicos en las lesiones deportivas. En el mismo, ambos señalan que en situación de estrés el músculo se ve expuesto a mayor tensión de la necesaria en sus movimientos, pudiendo provocar roturas musculares. Pero esta teoría no señala al estrés como el único factor psicológico a tener en cuenta en las lesiones. También añaden otras, como son las tensiones deportivas. River viene de jugar uno de los partidos más importantes de su historia. Todo el peso de la hinchada, de la dirigencia, de los medios, cayó sobre cada jugador, y ellos no quisieron dejar pasar la oportunidad. El esfuerzo fue bien remunerado, pero el tiempo paso factura, y las tensiones se hicieron lesiones.
Pero las contusiones no solo hablan el idioma del estrés, también saben de recuperaciones, y la del conjunto de Gallardo no fue la mejor. Entre la final en España y el primer partido, postergado, por la Superliga, habían pasado solo cuarenta días, entre ellos un viaje a Madrid, luego Emiratos Árabes Unidos, el regreso al pais, un vuelo a Uruguay para jugar frente a Nacional, y la vuelta para Buenos Aires. Ahí comenzó una seguidilla de partidos que serían la desembocadura en varias lesiones. Cinco partidos en quince días. Entre el 19 de enero y el 3 de febrero jugó frente a Defensa y Justicia, Unión, Patronato, Godoy Cruz y Vélez. Siete días después, el final anunciado contra Racing. Lorenzo Buenaventura, preparador físico que trabaja junto a Guardiola, explica que un jugador al tercer día después de un partido, solo si se ha alimentado bien, recupera solo el 80% de glucógeno de sus músculos. Y que después de cuatros partidos consecutivos en ciclos de tres días el riesgo de lesión llega a un 60%.
Buenaventura, Andersen y Williams también coinciden no solo que el estrés, la falta de descanso y la mala alimentación pueden provocar lesiones, también hablan de baja de rendimientos. Solo Gallardo, quizás Biscay y Bujan, saben si lo de Leonardo Ponzio es una prevención ante estas inclemencias, o son estas que lo llevaron a no formar parte del equipo titular en algunos partidos. Por el momento, entre lesiones y bajas de rendimiento esporádicas, solo se puede decir que la Copa Libertadores lograda el nueve de diciembre pesa, y bastante.

Gonzalo Bressan Otegui

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