Yallah Yallah. El conflicto palestino-israelí contado a través del fútbol

En Lástima a Nadie Maestro seguimos utilizando la pelota para contar historias y qué mejor que hacerlo mediante películas o documentales. Hoy te traemos esta producción estrenada en 2018.

“Es una guerra desigual, habida cuenta de la enorme superioridad militar del ejército israelí sobre los fedayines. El movimiento fedayín nació tarde, en 1965, como respuesta a muchos años de actividad del Palmaj, del Irgún y del Stern. La experiencia de los fedayines no es grande y los medios que disponen son limitados. Muchas de sus acciones no obedecen más que a un impulso reflejo, producto de la extrema desesperación y desesperanza. Los daños que les infligen son muy superiores a los que infligen ellos. Un día, por ejemplo organizaron una acción en la cual murió una mujer y un niño israelíes. En respuesta, el general Arik Sharin ordenó un ataque de represalia a la aldea de Quibiya. Resultado: sesenta y nueve árabes quemados vivos de noche en sus casa, entre ellos, diecisiés mujeres y veintiocho niños.

Si no interviene el mundo, a esta guerra no le pondrá fin ninguno de los dos bandos. Demasiado odio, demasiada muerte, demasiado grande el abismo, demasiada buena la memoria.”

Ryszard Kapucinski-Cristo con un fusil al hombro (1975)

“La selección argentina en un día quedó mal con el Papa, Israel y Palestina”, rezaba el zócalo del canal de noticias TN a minutos de la suspensión del amistoso que iban a jugar Israel-Argentina en Jerusalén a días del mundial de Rusia 2018 sumándole la suspensión del viaje al Vaticano. Por si quedaba alguna duda más que dicho partido era netamente para afianzar vínculos económicos y políticos entre los gobiernos de ambos países utilizando la imagen de Messi jugando en un territorio en disputa, apenas suspendido hubo un llamado para reactivarlo. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu , se comunicó telefónicamente con el presidente argentino, Mauricio Macri, para que interceda ante las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y trate de evitar la cancelación, según lo confirmaron altas fuentes del gobierno israelí a la Agencia Judía de Noticias (AJN).

El Comité Argentino de Solidaridad con el pueblo palestino meses antes de la suspensión se había pronunciado bajo el lema #ArgentinaNoVayas en contra del partido amistoso y hasta le enviaron una carta al entrenador de ese momento Jorge Sampaoli. Le contaban historias de futbolistas palestinos asesinados y de estadios bombardeados. Según la crónica del periodista Andrés Eliceche en el diario La Nación cuando Macri visitó a los futbolistas antes de partir hacia Barcelona, paso previo al amistoso les dijo “Así que van a jugar en Haifa, ¿no?”. En marzo había recibido una carta de Netanyahu que le notificaba “He instruido a las más relevantes autoridades a hacer todos los preparativos necesarios para que el partido tome lugar en Jerusalén, nuestra capital eterna”.

El partido manoseado por intereses que trascienden la pelota no se jugó. Lo que continuó es la ocupación israelí en Palestina. Sobre ese contexto hay rutinas futboleras que se ven imposibilitadas de desenvolver con libertad. Varias de esas historias son recolectadas por el documental “Yallah Yallah” dirigida por los argentinos Cristian Pirovano y Fernando Romanazzo. Con este último hablamos sobre aquel amistoso fallido, la relación futbolera entre Argentina y Palestina y detalles de la primera coproducción entre ambos países.

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-Estuviste filmando y viviendo un tiempo en Palestina, ¿qué sentiste después de aquella suspensión del amistoso Argentina-Israel?

– La verdad que mucha alegría que no se haya jugado ese partido porque tenemos amigos en Palestina que estaban muy dolidos. Aparte Messi y la selección argentina son muy queridos allá. Por suerte se suspendió y no quedamos pegados a algo que el fútbol no tendría en ningún momento que quedar pegado como lamentablemente pasó en el 78 con el mundial. Realmente es una alegría enorme. Todo pequeño triunfo desde la paz, porque se iba a armar flor de quilombo, es un gran triunfo.

-Yallah Yallah justamente nace de un vínculo inicial entre la selección argentina y Palestina porque un palestino se comunicó con ustedes para entregarle una carta al por entonces técnico del seleccionado Alejandro Sabella ya que supuestamente tenía la receta para ganar el mundial de Brasil. Contanos como fue esa historia.

-Cristian (Pirovano) fue a hacer un trabajo de foto-periodismo a Palestina y conoció un personaje entrañable, fanático de la selección argentina que según él tenía la fórmula para que salgamos campeones en el 2014. Yo estaba en Floresta tranquilo en mi casa, me llamó Cristian para contarme esa anécdota y automáticamente viajé no sé cuantos kilómetros y empaticé con esta persona que era hincha de la selección igual que yo. Además realmente tenía conocimiento de las tácticas, los jugadores, los minutos jugados. Sabía de fútbol, no era un loquito que quería dar una fórmula media chanta. Entonces nos pareció bárbaro junto con Cristian agarrar esa herramienta de fútbol para contar un poco cómo se vive allá.

-Además de la anécdota que dio inicio a Yallah Yallah existe un vínculo futbolístico entre Argentina y Palestina. Juan Cruz Komar, defensor de Talleres de Córdoba, estuvo en ese país de vacaciones para conocer cómo se vive allá. Carlos Salom, ex All Boys, jugó en la selección palestina y también Pablo Abdala que fue al Gaumont a ver la película. ¿Pudieron hablar con él y qué les contó de su paso por la selección?

-Sí hablamos con él. Pablo Abdala  jugó en Rosario Central, Argentino de Rosario, en muchos equipos. Cuando vino nos contó algo que fue chocante para nosotros. Él jugó 5 años para la selección palestina y nunca pudo entrar a Cisjordania, nunca pudo entrar a Palestina. Porque los jugadores entre Gaza y Cisjordania no se pueden cruzar, ellos entrenan en Egipto, o en Jordania, o en algún otro país del extranjero. Él siempre jugaba y entrenaba en otro país que no fuera Palestina. Osea jugó 5 años y nunca pisó territorio palestino. Pero además de Pablo tenemos mucha vinculación con ellos, de hecho el primer técnico de la selección palestina fue un argentino (Ricardo Carugati).

-Yendo a las historias de distintas personas ligadas al fútbol que se cuentan en el documental. ¿Cómo ven coartada su posibilidad de expresarse futbolísticamente por el contexto militarizado en el que viven?

-La ocupación y la opresión que viven es constante y diaria, desde las cosas más sencillas como poder transitar libremente o ir a ver un partido de fútbol. Bueno acá lamentablemente de visitante no podés ir. Pero ahí te lo impide el paso de un ejército o se suspenden los partidos porque los árbitros no llegaron porque los detuvieron en lo que sería la frontera. Después si es un árbitro internacional a veces no le dan el permiso, los equipos de Gaza no pueden jugar con los equipos de Cisjordania. El torneo se juega en 2 zonas y tendría que jugarse un partido definitorio entre las 2 zonas para ver qué equipo es el campeón de Palestina que no se puede jugar porque a los jugadores de Gaza no los dejan salir. Miles de anécdotas que nos fueron contando, muchas de ellas están en el documental.

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-¿Cómo están contadas a través de la cámara esas historias de Fútbol, pasión y Lucha que aparecen en Yallah Yallah?

– Nosotros por suerte conocimos el fútbol palestino desde bien adentro y a estas personas. La peli se cuenta sola, no es una ficción ni es armado, ni nada. Nosotros vamos siguiendo a estas personas haciendo lo que más les gusta que es jugar al fútbol, ir a la cancha, o ser técnico, o jugar en el potrero. Así tenemos variados personajes para dar un pantallazo de todo el fútbol palestino y también de lo que es vivir ahí.

-Sobre esa libertad condicionada para transitar por el espacio público de la que hablabas en el documental se ve algo que se llama “check point”. ¿Cómo podrías explicar qué son específicamente para la gente que no conoce sobre el tema?

-Los check point son puestos de controles militares que están en todos lados literalmente. Están obviamente en la frontera, lo que se conoce como “Punto de Chequeo”, que es lo normal en cualquier país del mundo. Pero después los tenés por ejemplo, si fuera acá en Buenos Aires, para cruzar Callao y Rivadavia, tenés un puesto de control para seguir en el mismo país o cruzar la calle. Hay checks points en calles cerradas que entrás a una mezquita o checks points móviles que salís de tu casa y los tenés en la puerta. No es la policía buscando ladrones, es el ejército de otro país que lo tenés en la puerta de tu casa que te puede llevar detenido sin ningún tipo de acusación. Entonces no tiene una lógica muy fácil de expresar. Por eso en la película no se entiende porque en realidad vos cuando estás ahí no lo entendés. Es como decir “esto lo haces a propósito para jodernos” o para joder a la gente. Creo que esa es la respuesta.

-Otra escenografía que se repite en la peli es un muro que bordea toda la ciudad. ¿Qué es lo que divide ese paredón que a veces sirve como frontón para patear la pelota?

-En realidad no divide nada, es algo totalmente ilógico y justamente lo que hace es controlar todo lo que puede ser una vida cotidiana y normal. El muro está construido adentro del territorio palestino declarado por la ONU y va y viene por todos lados. No es un muro derecho como si habría uno en avenida Rivadavia que divide en norte y sur. Es un muro que da vueltas, se divide. Hay lugares que de repente ves tres muros en paralelo. Hemos llegado a ver a una casa encerrada en el muro con una sola entrada y salida. El muro es primero para dividir a la población y segundo para sentirte realmente aprisionado.

-Hay una escena muy particular del documental que va caminando un israelí con su pareja y un carrito de bebé por una parte que está totalmente vetada para los palestinos y las palestinas con una escopeta cruzada y la lleva normalmente como si fuera un morral. ¿Los civiles israelíes pueden estar armados o era un militar de civil esa persona?

-Lo que llevaba era una ametralladora de asalto del ejército y llevarla en un lugar de ciudad es una locura. Ese específicamente es un colono. Los colonos tienen la posibilidad de armarse con lo que quieran, en este caso él se armó con una ametralladora,  y andan así por la calle como si fueran far west. Después todo ciudadano israelí que no sea religioso practicante está como en reserva. Osea o están en el ejército o están en reserva y algunos están en guardia. Las guardias serían como estar preparados por si pasa algo. Si estás de pseudo guardia, no recuerdo específicamente el nombre, vas a tomar un café y tenés que llevar el arma. Entonces vos te tomás un colectivo y se te sube un civil con una ametralladora y tenés el caño al lado de tu cara. Es una locura andar así. En este caso era en Hebrón que es una ciudad palestina donde viven muchísimos palestinos y en el medio de la ciudad, en la parte más histórica, hay una colonia israelí, rodeada por el ejército de Israel. Y ellos van armados, es una zona totalmente militarizada. Uno de los pocos palestinos que sigue teniendo la casa ahí, porque expulsaron a muchos palestinos, tiene una garita de soldados en la terraza de su casa.

Lucas Jiménez

PD: Entrevista realizada en el programa de radio La Zurda Mágica.

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