Demasiado deporte para ser solo negocio

Coco Bedriñan cuestiona que tipo de deporte queremos. ¿Uno para enriquecer a las grandes marcas y grupos económicos o uno que le permita a los atletas desarrollarse y competir sin tener que costear todo de sus bolsillos?. Este último fin de semana se vio en dos competencias, una en Buenos Airas y la otra en Asunción, la realidad del atletismo en nuestro país. Una realidad no muy distinta a la política y económica en general.

Mucho han hablado los grandes medios de comunicación en estas últimas horas sobre la realización de la multitudinaria Media Maratón de Buenos Aires, evento donde se batieron récords de tiempos e inscriptos, pero poco o nada han contado sobre las ganancias que de allí se obtienen y la poca o nula participación que recibe la Confederación Argentina de Atletismo (CADA).
Tanto esta carrera como la Maratón de la ciudad (42 k), es organizada desde la década pasada por la Asociación de Carreras y Maratones Ñandú (en ese entonces Fundación Ñandú). Cuenta con la fiscalización de la CADA y la Federación Metropolitana de Atletismo (FAM); y la Maratón de Buenos Aires ha recibido en 2018 la categoría de “Bronze Label” por parte de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés). Esta categorización exige que la carrera sea mixta y que entre sus participantes de elite internacional haya corredores de no menos de cuatro nacionalidades diferentes que cumplan con los siguientes requisitos: haber registrado anteriormente 2 h 16’ los hombres y 2 h 28’ las damas en otros eventos de idéntica envergadura.
Para esta edición de la media maratón, las inscripciones se han abonado a un costo de $1300. Si se hace el cálculo sobre un total de 20000 participantes solamente, arroja la suma de $26.000.000. Hay que tener en cuenta que las distintas firmas pagan por auspiciar en el evento. Adidas, por ejemplo, entrega las remeras de la carrera sin cobrarle al organizador. Lo mismo sucede con el agua y las bebidas isotónicas para la hidratación, las frutas o los productos del kit para el corredor. Los cortes de calle los realiza el Gobierno de la Ciudad (no hay datos en boletín oficial del GCABA donde cotejar cuánto perciben por el servicio) y el personal que asiste en los distintos puntos del recorrido (casi 300 personas) no cobra más que $500. Y en negro.
¿Dónde va todo ese dinero? Es claro que no lo recibe la CADA sino que queda en manos privadas. En este caso, la Asociación de Carreras y Maratones Ñandú. Pero, ¿qué grupo concentrado de poder está detrás de Ñandú? Adivinó: el Grupo Clarín. Según una nota del periodista del diario Tiempo Argentino, Roberto Parrottino, “el vínculo se afianzó entre ambos en el año 2015, producto de la afinidad entre Ricardo Roa, editor general del diario, y Francisco Irarrázaval, ex subsecretario de Deportes de la Ciudad, a cargo hoy de la dirección de la señal Depor TV. Ñandú, que se presenta como una asociación sin fines de lucro, no entrega por reglamento premios en dinero.”

Martin Mendez y Eulalio Muñoz

Por otra parte, también el día domingo se corrió en Asunción del Paraguay el Campeonato Sudamericano de Media Maratón. En él participaron varios atletas argentinos quienes, según la CADA en su último boletín emitido, debieron pagarse el viaje de ida y vuelta ya que esta carrera no cuenta con apoyo por no estar dentro del programa olímpico. A pesar de esto, en damas logró imponerse la atleta de la localidad bonaerense de Pilar, Daiana Ocampo (1:14:05) mientras que la otra representante nacional, Mariela Ortiz ocupó la sexta plaza con un crono de 1:19:44; en los hombres fue triunfo del uruguayo Nicolás Cuestas (1:05:06), siendo Eulalio Coco Muñoz, de Chubut, el argentino más rápido en llegar con una marca de 1:05:44 en el cuarto lugar de la general y el concordiense Martín Méndez terminó quinto, con 1:05:55.

Mariela Ortiz

Con las elecciones a la vuelta de la esquina y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en menos de un año, es momento de preguntarse qué clase de deporte se desea tener para, al menos, los próximos cuatro años. Fijar un camino. Porque éste, donde los deportistas deben costearse los viajes y los privados embolsan sumas millonarias sin volcarla en las federaciones deportivas, seguro que no es el correcto.

Esteban Bredriñan

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