Que la guerra no me sea indiferente

Entre septiembre de 1932 y junio de 1935 se vivió el conflicto bélico más grande de Sudamérica durante el siglo XX en la Guerra fronteriza del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Alrededor de 100 mil muertos dejó como saldo negativo. El fútbol se vio atravesado por la contienda. Un club boliviano mandó todos sus integrantes a la guerra, varios clubes paraguayos también y desaparecieron los años posteriores y el máximo goleador de la historia del fútbol argentino llegó a nuestro país en esos años escapando de la contienda.

En 1932 Bolivia como país tenía el mismo objetivo que aún hoy persigue, tener una salida al río. En esa búsqueda, todavía era reciente la Guerra del Pacífico que había perdido con Chile en 1879. Paraguay también transitaba sus días con una guerra reciente en la cabeza. La Guerra de la Triple Alianza finalizada en 1870 había mermado considerablemente la población masculina activa paraguaya. A 50 años de vivir una guerra importante y dolorosa Bolivia y Paraguay se enfrentaron en la guerra más significativa de la región del 1900 hasta hoy.

El conflicto fue por el control del Chaco boreal. Bolivia había perdido la salida al océano pacífico con Chile por lo que la ocupación de esa zona adquiría un valor estratégico para lograr salida al océano Atlántico por el Río Paraguay. En la Guerra de la Triple Alianza, Paraguay había perdido enormes territorios en la zona oriental. No así el Chaco Boreal que tras la intervención del presidente estadounidense Rutherford Hayes como árbitro falló que esa zona correspondía al Paraguay.

Pero Bolivia era impulsada a seguir la disputa por intereses multinacionales extranjeros por la supuesta existencia de petróleo en el subsuelo chaqueño. La petrolera yanqui Standard oil contrató un general alemán que comande al principio a la tropa boliviana y le pagó por su tarea en Nueva York antes de hacerse cargo del puesto. Al final nunca se encontró petróleo en la región pero para ese momento la guerra ya se había llevado cabo y había dejado entre 90.000 y 150.000 muertos. Numerosas bajas para ambos países que estaban en vías de recuperación anímica y económica de una guerra reciente.

Allá por la década del 30 el fútbol transitaba sus primeros años en Bolivia y Paraguay. El primer campeón boliviano fue el club The Strongest en 1914. Entre ese año y el momento que estalla la guerra del Chaco, el Tigre de La Paz tenía 6 títulos. Estaba en búsqueda del séptimo trofeo cuando la Asociación de Fútbol de La Paz decide suspender el torneo. El país entra en estado de guerra justo a una fecha del final cuando The Strongest estaba a un punto del puntero Bolívar, al que dieron como campeón del certamen.

En junio de 1932 el presidente del club The Strongest, Víctor Salles, convoca a una asamblea de socios, hinchas, directivos y va también toda la primera plantilla. Propone que aparte de coayudar con el manejo y la gestión de correos que el club había asumido como un aporte al esfuerzo de guerra había que hacer algo más. Si es que la gente del club estaba de acuerdo quería enviar un contingente a la guerra. Instantáneamente hubo una aclamación de los presentes y el primer equipo partió al frente.

Víctor Zalles, quién en la Guerra perdería a dos de sus tres hermanos, firmó una nota dirigida al Jefe del Estado Mayor General en la que afirmaba: “Tengo el honor de dirigirme a Usted para llevar a su conocimiento que el Directorio que presido ha resuelto ofrecer todo el contingente de reservistas que militan en el Club The Strongest (…) Juzgo que el ofrecimiento que formulo en nombre de centenares de socios del Club, dispuestos todos ellos al sacrificio de sus vidas en aras de la defensa del hogar patrio, ha de merecer una acogida favorable”.

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Entonces los futbolistas de The Strongest se sumaron a la guerra. “Fueron todos al frente de batalla. Incluso los referentes como José Rosendo Bullaín que era el principal artillero del equipo. Fue Chato Reyes Ortiz que era uno de los mayores del plantel y tenía como 36 años. Incluso jugó en el Southampton en Inglaterra. Fue el primer futbolista boliviano en jugar en el fútbol inglés. Luego se enroló a las filas del The Strongest y fue figura muchos años.”, contó uno de los directores de la película boliviana “Fuertes. Una historia que el mundo debe conocer” Oscar Salazar Crespo en el programa de radio La Zurda Mágica. El film que cuenta la historia de los futbolistas, hinchas y dirigentes del Club The Strongest, que pasaron del campo deportivo al de batalla, ya fue exhibido en festivales y está próximo a estrenarse tras ganar el premio Fondo Pro Culturas de la Fundación Viva y el Banco Fie de Bolivia.

Vale aclarar que los deportistas y los artistas podían elegir no ir a la guerra, cosa que no podían hacer el resto de los ciudadanos bolivianos, que si eran llamados para sumarse a la tropa no podían negarse. Por aquellos años existía el servicio militar obligatorio en Bolivia por lo que muchos futbolistas ya tenían formación militar. Incluso algunos eran oficiales de reserva y fueron los primeros en partir al frente cuando comenzó el estado de tensión entre los países. Pero el resto de la plantilla, hinchas, socios y dirigentes formaron un contingente que según las fuentes fue de entre 600 y 800 personas.

En ese momento de la guerra Bolivia venía “sufriendo derrota tras derrota por las condiciones del terreno en el que el ejército paraguayo se desenvolvía con mucha más normalidad. Correspondía geográficamente mucho más a su territorio que a la realidad de soldados andinos o cruceños que venían de una amazonia. El Chaco era muy agreste para todos nosotros”, aporta Salazar Crespo que hizo una investigación sobre la guerra para la realización de la película.69908184_359734838271440_7620290504533475328_n

Pero la intervención de los efectivos del club levantó el ánimo de las tropas bolivianas y el destacamento atigrado participó de la Batalla de Cañada del Carmen. Ahí consiguen por primera vez derrotar a un ejército paraguayo y tomar más de 4 mil prisioneros. “Esto no era un dato menor porque el ejército paraguayo tenía una escasez de reservas dada la guerra de la Triple A que había tenido menos de 50 años antes. Gracias al aporte y a la fiereza con la que combatieron los soldados del club The Strongest se la comienza a denominar como la Batalla de Cañada Strongest, como se la conoce hoy en día”, cuenta el director de cine boliviano.

Aún dentro del conflicto bélico los futbolistas no podían negar su naturaleza de atletas semi profesionales o amateurs, como la época mandaba. Entonces armaban picaditos de fútbol durante los tiempos libres. Sabido de esto en el comando central boliviano a cargo del general Enrique Peñaranda organizaron con fines benéficos y de propaganda un partido en el que participaron futbolistas del club The Strongest. Este juego se realizó en la ciudad de Tupiza, al sur del país pero más hacia el lado argentino que hacia el lado paraguayo. Tupiza se encuentra a unas 8 horas de Villazón que está pegado a La Quiaca. Ahí hubo un partido oficial y documentado  fotográficamente. Algunas crónicas cuentan que los futbolistas atigrados se enfrentaron a prisioneros de guerra paraguayos y otras dicen que jugaron contra once hinchas del equipo gualdinegro de la región de Tupiza que se enfrentaron a sus ídolos.

Lo cierto es que el partido iba empatado cerca del final cuando Chato Reyes mostró su jerarquía y le dio un pase para que se luzca Bullaín con un cabezazo letal. Pocos días después de que el fútbol los encontrara abrazados y felices para olvidarse por un rato del contexto de guerra, el goleador murió al ser alcanzado por una ráfaga de ametralladora mientras comandaba una carga de infantería. Hoy en día Bullaín está enterrado en la ciudad minera de Oruro donde había nacido. Algunas versiones precisan que durante la guerra a los futbolistas y socios de The Strongest que iban cayendo en combate los sepultaban en una tumba anónima debajo de la cancha donde disputaban los picados.

El gobierno boliviano como agradecimiento al club, luego de la guerra, le donó tierras donde estaba la antigua Plaza de Toros de La Paz para la construcción de un complejo donde ahora funciona la escuela de fútbol Antonio Asbún que en marzo de este año fue recuperada por The Strongest.

Por su parte del lado paraguayo la relación entre guerra y fútbol no fue muy distinta. Los primeros reclutas paraguayos se reunieron en el estadio de fútbol de Puerto Sajonia. Tras finalizar la contienda el estadio fue destruido. En 1939 comenzó el proceso de reedificación y en 1974 recibió el nombre actual de los Defensores del Chaco, en honor a los soldados que lucharon en dicha guerra.

La primera división del fútbol paraguayo también se vio interrumpida por la guerra. Paraguay movilizó 120 mil hombres y mujeres a la contienda y se calcula que tuvo alrededor de 30 mil bajas. Los clubes paraguayos aportaron futbolistas a la causa como fue el caso de Sastre Sports que había sido campeón de la máxima categoría del ascenso y había jugado 6 temporadas en Primera.

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El libro “80 años de Fútbol en Paraguay” de Miguel Ángel Bestard (1981) menciona que hubo un resquebrajamiento total en la estructura del club al término de la guerra. Muchos de sus dirigentes y jugadores fallecieron y la Liga Paraguaya terminó por expulsarlo junto con otros clubes como Triunfo, Boy Scouts, Presidente Alvear y Universo (estos dos últimos se unieron a la Federación Paraguaya de Deportes). Además de los nombrados, en la década posterior a la Guerra del Chaco, también desaparecieron los clubes Mbiguá (rama de fútbol), Asunción FBC (rama de fútbol), Club Atlético San Blas, Barracas, Ciudad Alta, Arroyo Ferreira, Mercedeños, Curupayty, Unión Pacífico y Atlético Corrales.

En el fútbol paraguayo de 1932 y con solo 17 años empezaba a asomar Arsenio Erico que fue convocado para unirse a la guerra. Pero encontraron una manera de rescatarlo para no cortarle su prometedora carrera. El libro “Arsenio Erico” de Catalo Bogado cuenta que lo convocaron a la selección de la Cruz Roja Paraguaya, con la que salió a69829827_2359772454234472_1868194990031634432_n recorrer la región en búsqueda de dinero para los gastos de la contienda. En esa gira lo vieron y ficharon de Independiente. Lo que vino después ya es dato histórico conocido, el paraguayo Erico es el máximo goleador histórico del fútbol argentino con 295 goles.

La Guerra del Chaco no es un dato del pasado pisado para los pueblos que lo sufrieron. Aún vive en el imaginario popular y en las familias a las que aún les faltan abuelos en la mesa por aquella guerra. En marzo de 2013 Paraguay se disponía a enfrentar a Uruguay por las Eliminatorias sudamericanas. A la selección paraguaya la dirigía el entrenador uruguayo Gerardo Pelusso al que le preguntaron, en la conferencia de prensa previa al partido, qué significaba enfrentar a Uruguay. “Es un partido de fútbol y nada más. No es la guerra del Chaco”, respondió.

El 21 de julio de 1938 en Buenos Aires se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Límites entre Bolivia y Paraguay. La zona en litigio quedó dividida en una cuarta parte bajo soberanía boliviana y tres cuartas partes bajo soberanía paraguaya.

Así cómo el fútbol participó activamente de la guerra, también aportó su cuota para aportar a la paz. En 1957 se empezó a jugar la Copa Paz del Chaco entre Bolivia y Paraguay. 70170025_874690482903330_5990255956485734400_nNo se jugó todos los años sino de una manera intermitente. La última vez que se disputó fue en 2011. A Bolivia y a Paraguay lo dirigían técnicos argentinos como Gustavo Quinteros y Gerardo “Tata” Martino, respectivamente. El partido terminó 0 a 0 y la copa fue para Paraguay que había ganado la ida en Santa Cruz por 2 a 0. A 5 minutos del final y a los 39 años, Roberto “Toro” Acuña entró por Néstor Ortigoza para cerrar su carrera con la camiseta de la selección paraguaya y levantar el trofeo como capitán del equipo.

En noviembre de 2017 iba a volver a disputarse. “Ya está acordada la Copa Paz del Chaco. La vamos a jugar en el mes de noviembre en Asunción y también acá, en el Chaco boliviano (Yacuiba), donde hubo una estúpida guerra en el siglo pasado”, había asegurado el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol por esos años, Marco Peredo. Pero al final no se terminaron concretando esos partidos.

El fútbol continúa celebrando la hermandad entre los 2 pueblos.69791483_2379313928819320_9204627953466474496_n El 8 de julio de 2018 en cancha de Huracán por iniciativa de las embajadas boliviana y paraguaya en Argentina se enfrentaron los campeones de cada país. Olimpia venció 2 a 1 a Bolívar en una tarde en que Buenos Aires volvió a ser el escenario para conmemorar el Tratado de Paz entre dos países vecinos. Roque Santa Cruz levantó la Copa Paz del Chaco ante 15 mil bolivianos y paraguayos que marcharon a vivir una cultura diferente. Pisó fuerte el fútbol en el Ducó para seguir aportando a borrar las huellas de ese monstruo grande que tanto daño hizo.

Lucas Jiménez

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