A partir de las últimas actuaciones de Andrés Merlos, recordamos el partido que dirigió en 2014 entre Lanús y Arsenal. El día de los nueve minutos de adición. Hay árbitros malos y otros que no se entiende como pueden seguir dirigiendo. Escribe Juan Stanisci.

Abbondanzieri tira al piso los papeles donde anota las incidencias del partido. Martín Palermo revolea el saco. Los dos salen disparados a reclamarle al árbitro del partido que el empate de Lanús fue pasados los cinco minutos adicionados. El árbitro los echa a los dos. Abbondanzieri camino al vestuario le dice al cuarto árbitro: “¿Le podés decir que lo termine por favor?”. El ex arquero de la selección argentina parecía saber lo que se venía.

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Corría el año 2014. Lanús peleaba el Torneo de Transición Ramón Carillo con River y Racing. El campeón terminaría siendo el club de Avellaneda.

El viernes 7 de noviembre abrían la decimoquinta fecha, en la Fortaleza, Lanús y Arsenal. A los seis minutos Silvio Romero marcó el primer gol para el granate. Pero con dos goles en nueve minutos Arsenal lo daría vuelta, primero Brahian Aleman a los quince y después Ramiro Carrera a los veintisiete. Hasta ahí nada raro. Los jugadores de Lanús se fueron al vestuario quejándose del tiempo que hacían los de Arsenal en cada saque de arco, tiro libre, lateral o córner.

El segundo tiempo transcurrió con bastante normalidad. Lanús iba e iba pero no podía empatar el partido. Se habían cumplido los noventa minutos cuando el árbitro Andrés Merlos marcó cinco de adición. Vale la pena aclarar que hoy, cinco años después, resulta más habitual ver ese tipo de número en el tiempo adicionado. Fue algo que la FIFA implementó durante el mundial de Rusia 2018 y después se hizo normal en las distintas ligas y copas internacionales. En el año 2014 era raro ver cinco minutos de adición si no se había producido algo anormal en el transcurso del juego.

Cuando Palermo y Abbondanzieri vieron el número 5 en el cartel se pusieron como locos. “¿¡Cinco minutos!? ¿¡De dónde cinco!?”, gritaba el ex goleador todavía con el saco puesto. Del otro lado, en el banco de Lanús, estaba su gran amigo y ex compañero de ataque Guillermo Barros Schelotto que mandaba a todo su equipo arriba.

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Iban 94:50 cuando Merlos dio córner para Lanús. El banco de Arsenal explotó pidiendo la hora. El paraguayo Víctor Ayala pateó el corner. Hubo una serie de rebotes hasta que el Pulpo González la terminó empujando con el arco vacío. Abbondanzieri y Palermo se querían comer al árbrito. Merlos los expulsa. El Pato, a la pasada, le dijo al cuarto que lo termine.

Pero no. Merlos decidió agregar un minuto más. El tiempo estaba cumplido cuando González marcó el gol, pero el árbitro reanudó a los 98 minutos. Guillermo mandó a todo el equipo al ataque. Arsenal casi lo gana.

Marchesín sacó largo hasta tres cuartos del campo contrario. El Laucha Acosta la bajó para Santiago Silva que alcanzó a meterla al área. Recibió Junior Benítez con un control defectuoso que levantó la pelota dos metros sobre el piso. Silva entró como una locomotora al área y se llevó puesto el balón. Andrada, arquero de Arsenal por ese entonces, se tiró a los pies del delantero y alcanzó a sacar la pelota. Tres jugadores Lanús fueron sobre la pelota y chocaron entre sí. Junior Benítez golpeó al Pulpo González cuando los dos intentaban definir. Tampoco lo dejaron a Silva. La pelota quedó boyando y Damián Pérez intentó despejar. Rebotó en Junior Benítez que estaba tirado en el piso. Ya habían pasado 99 minutos de juego. Víctor Ayala pateó como pudo. La pelota le cayó a Silvio Romero: la paró primero con el brazo izquierdo, luego la acomodó con el derecho. Todo de frente a Merlos. Romero giró. Intentó gambetear a Andrada que se tiró a sus pies y la desvió. Romero jugó para Lautaro Acosta que estaba al lado suyo. El Laucha recibió y, de primera, pateó al arco vacío. Gol de Lanús a los 99:20.

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Si alguien miraba sin saber qué se estaba jugando, podía pensar que el equipo que hizo el gol salió campeón y hay gente invadiendo la cancha. Pero los que invadieron no eran de Lanús sino de Arsenal. Todo los suplentes, más el cuerpo técnico con el expulsado Palermo fueron a buscar a Merlos. El árbitro no hacía más que retroceder. Uno de sus asistentes intentó meterse en el medio, pero eran tantos los que querían increpar al árbitro que no lo logró. El tumulto parecía una masa con vida propia que se iba moviendo. Un cardumen histérico. Alguien del cuerpo técnico de Arsenal abrazó a Merlos como un boxeador cansado para tratar de sacarlo. Los jugadores siguen tratando de alcanzarlo. Palermo le grita desesperado: “¡No me podés hace esto! ¡Ustedes arman el quilombo!”.

En un intento por calmar a los jugadores de Arsenal Agustín Marchesín, arquero de Lanús, casi se va a las manos con Palermo. Tal era el nivel de histeria en la Fortaleza. Finalmente la policía logró sacar a Merlos de la cancha.

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Al día siguiente Olé tituló: Deportivo Merlos. Había una unanimidad pocas veces vista en el fútbol argentino: lo de Merlos había sido desastroso. «Si fuese por mí, Merlos no dirige nunca más -declaró Daniel Angelici-. Ya tendría el telegrama de despido en su casa si fuese empleado de mis empresas», siempre con su lógica de patrón. Julio Grondona hijo, presidente de Arsenal, pidió que se modificara el resultado ya que después del 3 a 2 no se sacó del medio, por ende el gol no fue convalidado según las reglas. La AFA no haría caso al reclamo de Arsenal pero si pararía a Merlos por tiempo indeterminado. «A lo mejor llegó a su techo, y su techo es Primera División. Hay jugadores que hacen Quinta y cuando se le dan diez partidos en Primera, quizás demostró que el caudal que tenía, en Primera no lo podía dar», opinió Daniel Scime, Director de Formación Arbitral.Finalmente los polémicos tres puntos que rescató aquella noche no le sirvieron a Lanús para ser campeón. Terminaría tercero por detrás de Racing y River.

Ya por aquellos días tenía antecedentes Merlos. En ese mismo campeonato no había cobrado dos claros penales para Racing en el partido por la sexta fecha, también contra Lanús. El año anterior en un partido entre Atlético Rafaela y River, tras anularle dos goles al equipo de Núñez, había declarado: “Pregúntenle a los jugadores de River por qué no hacen los goles o a Ramón Díaz por qué no practica otra táctica”.

Pasarían 148 días para que Merlos volviera a arbitrar un partido. Fue el 4 de abril de 2015 en el duelo entre Atlético de Rafaela y Temperley. Las polémicas siguieron rondando en cada arbitraje. Como en el partido entre River y Vélez en 2019. O el penal que le dio a San Lorenzo contra Godoy Cruz en el mismo año.

No hay caso con Merlos. Por más que lo paren y lo paren, siempre vuelve al mismo lugar: los pésimos arbitrajes.

Juan Stanisci

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