El mundo en un botín

A partir de la consulta de un lector, Juan Stanisci averiguó algunas cosas sobre la tarde en que Maradona hizo jueguitos con un mundo. La historia detrás de la imagen que resume como pocas a esos años de Diego.

Si existieran los libros sagrados m aradonianos, la primera imagen sería esta: “en el principio la pelota era el mundo y el mundo fue creado para jugar a la pelota. Entonces D10S hizo al planeta tierra. Lo hizo redondo para hacer jueguitos con él.”

El estadio San Paolo vacío, una de las Tierras Santas Maradonianas fue el espectador privilegiado del Dios que juega a ser niño mientras hace jueguitos con un globo terráqueo.

La secuencia no figura en las santas escrituras de Diego, sino en imágenes para promocionar el Mundial Italia 90. El Comité Organizador buscaba figuras de renombre con este propósito. Y como toda anécdota que incluye a Diego, siempre hay algo más atrás para poder contar.

Viktor Canzinos, usuario de Facebook, consultó a Lástima a nadie si sabíamos cómo fue que Maradona terminó haciendo jueguitos con un globo terráqueo. Cómo ante todo somos un servicio a la comunidad futbolera, decidimos atender la duda de Victor.Buceando en internet, la autobiografía de Diego “Yo soy el Diego de la gente”, el álbum de figuritas del Italia 90 y otros textos sobre aquellos años que involucren a Maradona, no pude encontrar más que aquel video de los jueguitos con esa pelota de playa con diseño de mundo. Las imágenes podrían ser de después de México 86, con Diego consagrado como mejor jugador del mundo tras ganar la Copa Mundial y el Scudetto con el Nápoli. Pero tampoco podía descartarse que fueran de cualquiera de los años  de Diego en Nápoles. Para llegar a la verdad, había que contactarse con alguien que conociera de cerca a Diego. Y en una de esas, hubiera estado aquella tarde.

El nombre del hombre es Fernando Signorini, persona clave en la carrera y la vida de Diego. Estuvo con él durante la preparación de los mundiales 86, 90 y 94. En momentos de gloria y de tristeza. Fue uno de los encargados de la épica preparación para Estados Unidos en un campo perdido en la pampa húmeda y uno de los pocos que lo abrazo en la caída después del doping en Boston. En la entrevista que le hace Adrián Paenza en Dallas, el mismo día que Argentina jugaba el último partido de la fase de grupos contra Rumania, Diego dice que le cortaron las piernas a él y a todos los que estaban con él, de fondo se alcanza a escuchar una palabra: estamos. Ese es Fernando Signorini.

Signorini confirma lo que se dijo más arriba. El video de Diego sosteniendo al mundo como Prometeo, pero con el botín izquierdo, fue filmado en marzo o abril de 1990 como promoción del mundial. Pero no fue la única persona que ese día en ese estadio  pateó el globo terráqueo.

“Esas imágenes son previas al Mundial de Italia, porque lo contactaron a Diego para promocionar el Mundial. Recuerdo que antes de él, Diego lo hizo por la tarde, por la mañana lo hizo Joan Manuel Serrat que había ido a Napoli con ese propósito.”, le contó a Lástima a nadie, Fernando Signorini. Y sigue: “Cuando llegó Serrat lo pasé a buscar por el hotel y fuimos al San Paolo. Ahí lo fotografiaron con la misma pelota que después usó Diego. Fuimos a almorzar a un restaurant que se llamaba Ciro, en Mergellina que es el barrio del lungo mare como dicen en Napoli, con el representante, con Serrat y con la esposa. Yo lo cargaba y le decía, por lo que veo no tiene tantos huesos como dice tu padre.” En la canción de Serrat, “la mujer que yo quiero” hay un fragmento que dice “Tiene muchos defectos, dice mi madre. Y demasiados huesos, dice mi padre”, en referencia a la muchacha que Serrat quiere. Signorini continúa el relato “Por la noche fue Diego, con Claudia y Joan Manuel con la esposa a cenar”.

El Pelusa y El Nano se juntaron un día en Nápoles a sostener el mundo con un botín. Lamentablemente, Signorini nos dice que tenía la foto dónde podía verse a Serrat en la misma situación que Diego, pero el teléfono dónde estaba guardada se perdió en México.

Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de Rosas. En un rincón. En un papel. En un cajón. O en el mítico estadio San Paolo.

Juan Stanisci

La parte de la entrevista en Dallas está tomado de El último Maradona, de Alejandro Wall y Andrés Burgo.

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