La otra cara de Novak Djokovic

El tenista N°1 del mundo se contagió de coronavirus luego de organizar el Adria Tour sin respetar protocolos de salud. Repasamos otras polémicas de su carrera como su postura anti vacunas y sus cambiantes declaraciones sobre la igualdad de premios para hombres y mujeres en el tenis. Escribe Esteban Bedriñán.

“Estando en casa ayudaremos a frenar la propagación del virus (…). Sólo de este modo seremos capaces de ayudar a nuestra madre Tierra a recuperarse más rápido. Todos somos uno. Vivimos en el mismo mundo. Por favor, trata a las personas y a la naturaleza como te gustaría que lo hicieran contigo mismo. Dios les bendiga a todos.”  El mensaje, sentido, fue difundido por Novak Djokovic  en sus redes sociales cuando promediaba marzo y el mundo occidental se veía sacudido por la llegada del coronavirus. Tres meses después y con una flexibilización en la cuarentena, la misma naturaleza le responde con un revés paralelo al serbio: el día martes se confirmó que tanto él como su esposa y su preparador físico han dado positivo por COVID-19.

El hecho sucedió luego de que se hayan realizado dos exhibiciones del Adria Tour, una gira itinerante por los Balcanes donde se había llegado a jugar en Belgrado (Serbia) y Zadar (Croacia) antes de que se suspendiera definitivamente por los casos antes mencionados y se sumaran a los de otros jugadores y allegados que también participaron, como el búlgaro Grigor Dimitrov y su entrenador, el croata Borna Coric, el serbio Viktor Troiki y su esposa, que está embarazada. 

La gira, cuya cara visible era el propio Djokovic, fue un despropósito con fines benéficos en donde no se respetaron ninguna de las medidas sanitarias correspondientes en medio de una pandemia. Estadios donde se había impuesto un máximo de 1000 espectadores pero donde los números mostraron que accedieron cerca de 4000 (algunos sin tickets), sin respetar el asilamiento estipulado de al menos una silla de distancia entre unos y otros. Tampoco se les entregaron tapabocas ni alcohol en gel como se anunció en su momento y donde los protagonistas interactuaron con el público sacándose fotos. También generaron repudio las imágenes de los jugadores participando de partidos de básquet y fútbol entre ellos o de una fiesta privada donde se los pudo ver bailando con los torsos desnudos y abrazados unos a otros. 

Para sumar más descrédito, Djokovic, elegido como presidente del Consejo de Jugadores de la ATP por segunda vez en 2018, no participó hace unos días de la reunión telefónica con el resto de los jugadores donde se discutió sobre el futuro del US Open y del resto del circuito. En ese encuentro, tampoco participaron Roger Federer y Rafael Nadal, las otras estrellas del firmamento tenístico actual y eso no pasó desapercibido. 

Djokovic jugando al básquet.

El estadounidense Noah Rubin (225º del ranking ATP),  podría considerarse la voz cantante de aquellos tenistas que se manejan lejos de las luminarias y los millones de dólares del deporte blanco y que aporta sentido común desde su red social llamada “Behind the racquet” (Detrás de la raqueta). Al referirse a la situación, dijo estar decepcionado. “Novak es un ejemplo para millones de personas. No sólo se perdió la reunión telefónica (…), sino que estaba haciendo algo que podía lastimar a muchas personas [NdR: jugando al fútbol]. Las federaciones podrían estar en problemas. Los jugadores podrían perder el dinero que necesitan desesperadamente. Es muy decepcionante. ¿Cómo no pueden ver cuál es nuestro interés común? ¿No te das cuenta de que semejante revés puede afectar toda la temporada? Hay millones de dólares en juego, un montón de trabajos y dinero para los jugadores que lo necesitan. ¿Cómo no lo ven? Nuevamente, el 1% de los jugadores toman decisiones que afectan a todos los demás. Sin preguntarse por un segundo si puede dañarlos”.

Menos diplomático como siempre fue el australiano Nick Kyrgios (30º). “No me molesten por cualquier cosa que hice que haya sido ‘irresponsable’ o clasificada como ‘estupidez’; esto se lleva la torta”.  Crítico desde el primer momento con llevar a cabo el Adria Tour, tuvo su momento de solidaridad para desearles una “pronta recuperación a los muchachos” sin dejar de señalar que “esto es lo que sucede cuando eres indiferente a los protocolos.” El presidente de la ATP, el italiano Andrea Gaudenzi también fue duro con el serbio y los demás participantes de la gira. Entrevistado por el diario The New York Times afirmó que “es igual que cuando les dices a tus hijos pequeños que se pongan un casco para aprender a andar en bicicleta y se niegan. Entonces se caen y empiezan a utilizar el casco”. A las críticas se sumó la del brasileño Bruno Soares, un doblista ganador de dos Grand Slam, y quien supo ser parte del Consejo de Jugadores por varios años, que catalogó al tour de Nole como un “show del horror” y cuestionó la labor del serbio al frente de dicho ente. “Solo puedo definir el Adria Tour como un show del horror. Aunque estuvieses en el Polo Norte, con todo lo que está pasando ahora mismo, no deberías irte de fiesta y subirlo a Instagram. Hemos visto que el evento ha sido una irresponsabilidad absurda que puede crear una crisis para el resto de los torneos. Djokovic es el Presidente del Consejo y tiene un discurso completamente diferente a lo que ha hecho en este evento”.

No es la primera vez que Djokovic es señalado por sus pares luego de actos como el de los Balcanes o de declaraciones altisonantes. Promediando el mes de abril, en una charla grupal con atletas de su país vía Facebook Live, declaró su postura anti vacunas: “Personalmente, me opongo a la vacunación y no quisiera ser obligado a darme una vacuna para poder viajar”. También dijo que no tenía decidido qué hacer si tuviera que aplicársela el día que se fabrique el antídoto si llegara a ser condición necesaria para volver a participar del circuito de la ATP. 

Pero si de frases desafortunadas del serbio se trata, las que vertió en 2016 luego del Master 1000 de Indian Wells se llevan las peores consideraciones. En esa oportunidad el director ejecutivo del torneo, Raymond Moore, vomitó su machismo al referirse sobre la necesidad de igualar los premios para los torneos de hombres y mujeres: “En mi próxima vida, cuando regrese, quiero ser parte de la WTA (NdR: Women’s Tennis Association)  porque se aprovechan del éxito de los hombres. No toman ninguna decisión y son afortunados. Muy afortunados (…) Si yo fuera una mujer tenista, me arrodillaría cada noche y daría gracias a Dios por el nacimiento de Roger Federer y Rafa Nadal. Ellos son quienes han llevado el peso de este deporte”. Las voces de repudio no tardaron en alzarse y las finalistas de esa edición se despacharon contra  los dichos de Moore: la estadounidense Serena Williams  sostuvo que esos comentarios eran desacertados y muy pero muy inciertos en tanto que la bielorrusa Victoria Azarenka fue más tajante al afirmar que “es un problema que se da en todo el mundo. No sólo en el deporte. También en los negocios. Tratamos de hablar sobre igualdad. A veces no se reconoce. Lo mejor que hacemos las mujeres es sobreponernos a esos comentarios. No se escuchan cosas así sobre los hombres”.

Consultado sobre las declaraciones, Djokovic (ganador de esa edición) afirmó que Moore no fue “políticamente correcto”. El serbio apuntó que se trata de un tema “delicado” y que las mujeres merecen “respeto y admiración” por sus logros, entre los que destacó el haber logrado que en muchos torneos la recompensa económica sea la misma para ambos géneros. “Las aplaudo por ello. Honestamente lo digo. Lucharon por lo que se merecían y lo consiguieron. Por otro lado, el mundo de la ATP debería luchar por más dinero,  porque las estadísticas muestran que tenemos muchos más espectadores en los partidos de hombres. Esa es una de las razones por las que pienso que deberíamos ganar más. Mientras que haya datos, estadísticas e información disponible sobre quién genera más atención y atrae más espectadores, creo que el dinero debe ser distribuido justamente”.

Al igual que ahora, en ese momento Djokovic utilizó sus redes sociales unos días después para ensayar una tibia disculpa que solo lo alejan de la consideración del público en general, problema que parecería aquejarlo. En un Live de Instagram que tuvo hace unos días con el jugador suizo Stan Wawrinka, Nole contó que vive con resignación que los espectadores se inclinen por Federer o Nadal cada vez que los enfrenta. Situaciones como las vividas en la gira del Adria Tour en medio de una pandemia mundial, que retrae economías y que se cobra miles de vidas al día, claramente posicionan al serbio en las antípodas del deportista popular que siempre quiso ser. Un lugar al que su carácter, por más carisma que haya intentado imprimirle a su carrera, le impide entrar inconscientemente.  

Esteban Bedriñán

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