La renovación de la alegría

Mejora abismal de Ecuador a Bolivia después del cambio de sistema. Entrenador que festeja como un jugador, abrazos, risas, un volante necesario que une líneas, una dupla que empieza a funcionar como tal y una sentencia. Tenemos derecho a ser felices. Escribe Lucas Jiménez.

Las Eliminatorias sudamericanas son tan duras como apasionantes. A la paridad futbolística se le suma el peso de las localías, hoy un tanto desinflado por la ausencia de público en los estadios a causa de la pandemia de coronavirus. En las últimas disputadas Argentina recién selló su clasificación a Rusia 2018 con un triunfo en la última fecha en la altura de Quito. El tercer gol de Messi que liquidó el partido terminó en un festejo grupal iniciado por el entonces tercer ayudante de campo de Jorge Sampaoli, Lionel Scaloni, que invadió la cancha para ser el primero en abrazar al 10.

En la segunda jornada de las eliminatorias camino a Qatar 2022 el panorama pintaba complicado en La Paz. 0-1 abajo y después de un remate de Paredes al palo el equipo parecía ir desinflando sus energías. El entrenador que lo vive como un jugador más y protesta cada falta en contra como un compañero, saltó a los gritos después de un foul mal cobrado a Tagliafico que ejercía la presión tras pérdida bien arriba para iniciar un nuevo ataque.

Pero al que le quedaba aire era a Exequiel Palacios. El único cambio con respecto al 11 del partido anterior que hizo que el sistema mute de 4-4-2 a 4-3-3. Comandó el último ataque del primer tiempo a buena velocidad y lo encontró abierto a Lautaro Martínez. Ya en el amistoso contra México del año pasado habían mostrado buena sintonía, dos de los 3 goles del delantero del Inter fueron pases del ex River. El número 22 encaró y pasó al defensor boliviano Saúl Torres. Tiró el centro atrás, lo interceptó José Carrasco que quiso despejar pero no contaba con la insistencia de Lautaro que puso la pierna para impedirlo. De ese rebote fortuito nació el empate argentino a los 45 minutos del primer tiempo. Gol anímico le suelen decir, mucho más que eso si mudamos la cámara al banco de suplentes donde ocurrió lo siguiente.

Scaloni empezó a correr en modo Tete de La Renga festejando el tanto pero la línea de cal no fue un límite para expresar la alegría que irradiaba su cuerpo. Entró a la cancha y fue a abrazar a Lautaro Martínez que le devolvió el gesto ¿Hace cuanto no hay abrazo así entre técnico y jugador en un gol de la selección? Hubo uno de Alejandro Sabella a Pocho Lavezzi en el agónico gol de Di María a Suiza en Brasil 2014 pero directamente del autor del tanto hay que irse al 10 de octubre del 2009 contra Perú en el Monumental y el abrazo bajo la lluvia entre Maradona y Palermo, aunque fue después de terminado el partido. Matices al margen, hace rato no veíamos la imagen de jugador y entrenador cruzándose manos cariñosas en el festejo de un gol.

Tanto sirvió para la confianza ese 1 a 1 que en el complemento la selección dirigida por Scaloni confirmó y mejoró los buenos minutos mostrados luego del gol de Bolivia convertido por Moreno Martins tras un centro de Chumacero. El 4-3-3 argentino tenía un ítem que le demandaba una doble función a Rodrigo De Paul ya que oficiaba de volante interno por la derecha para la tenencia y tenía que abrirse para formar la línea de 4 volantes en el retroceso porque Messi ocupa el extremo derecho de la delantera pero no desciende como Ocampos que como el partido pasado aportó despliegue y desequilibrio. El 3 boliviano detectó el hueco, De Paul dudó entre cerrarse o abrirse y lo que vino después es un gran centro para un mejor cabezazo de Martins que se alejó de la marca de Martínez Quarta para hacerse espacio en el área.

Entre ese tanto y el empate de Lautaro Martínez, Argentina le dio dinámica a la tenencia a través de Paredes que rinde más como 5 solo que como doble cinco, por más que su pasado como enganche haga pensar lo contrario. Leandro es más un conductor de jugadas que un asistidor entonces sostenía los ataques desde atrás, moviéndose y siendo un respaldo como opción de pase para todo aquel que tenía la pelota. Además aportó su exquisita pegada, muy necesaria como recurso para terminar las jugadas en la altura. Otro de rendimiento parejo todo el partido fue Tagliafico. Sin Acuña adelante fue más funcional, tuvo más campo para avanzar ya sea para la presión alta como para involucrarse en los ataques. Así Argentina fue mejorando su postura minuto a minuto.

El segundo tiempo el equipo agregó variantes, Montiel se animó a cruzar la mitad de cancha por derecha, cosa que no pudo hacer mucho el primer partido con Ecuador porque tenía en el mismo andarivel a Messi y Ocampos, así su aporte ofensivo en el partido jugado en La Bombonera fue casi nulo. Mejoró De Paul demostrando una vez más que se ganó un puesto como titular en la selección por su inteligencia solidaria para entender qué necesita el equipo de él. No busca el lucimiento personal pero su aporte en la línea de 3 volantes es muy valioso.

Palacios, el tercer integrante de ese medio fue el jugador necesario para que se note una notoria mejora entre un partido y otro. Une líneas con su despliegue. Sale en la foto de todas las jugadas. Abajo está, arriba está. Llega por sorpresa, vuelve por rutina. No para de correr. Parece que en realidad jugó más partidos en selección que los que disputó realmente. Fueron apenas 4 amistosos ya que había estado en la lista de convocados para la Copa América Brasil 2019 pero se quedó afuera a último momento por un desgarro y fue reemplazado por Guido Pizarro. Recién ayer fue su primer partido oficial con la Mayor y la primera vez que coincidió en cancha con Lionel Messi.

Justamente el salto de calidad final el equipo lo dio cuando por primera vez en todo el ciclo Scaloni empezaron a funcionar como dupla el 10 y Lautaro. Hasta ahora eran buenos movimientos individuales esporádicos. Pero a los 29 minutos del complemento se juntaron tras un pase previo de “Mr. Juego Simple y Bien” Nico Domínguez. Asistencia de Messi y casi gol de Lautaro evitado por los dedos firmes del arquero Carlos Lampe. Se volvieron a encontrar 4 minutos después, el equipo presionó hasta forzar el error en la salida de Bolivia. Lautaro entendió que no siempre tiene que rematar él y la soltó para el ingresado Joaquín Correa que definió bárbaro al segundo palo.

2 a 1 y delirio. ¿Segunda fecha? No se notó, alegría grupal contagiosa. En el banco de suplentes los ya reemplazados De Paul y Paredes salieron corriendo abrazados, Martínez Quarta los vio y fue a treparse con ellos, atrás lo siguió Palacios. Otamendi cruzó toda la cancha para sumarse al festejo en el área boliviana haciendo trizas la teoría esa de que en la altura los defensores deben festejar entre ellos para no gastar energías.

Por si esto fuera poco entró para atornillar la victoria el central zurdo (lo que nos falta) Facundo Medina, gestión Bocha Batista, para debutar en la mayor y ponerle aceite a la rueda que volvió a funcionar entre las Juveniles y la selección mayor. El hoy defensor del Lens de Francia metió un cruce largo para cortar un avance y ganar un lateral. Compensó errores de otros con esa corrida sacrificada. Terminó el partido y gritó un “vamosss” a boca abierta y manos estiradas con la cara de una persona que ya está involucrada en esta historieta linda llamada selección argentina.

Triunfo para cambiar el semblante de cara a la doble fecha de noviembre contra Paraguay y Perú. Las caras de los jugadores post partido lo decían todo. Sonrisas sin fin. Empieza a engendrarse una mística grupal alegre que se había perdido. Papu Gómez, de los más grandes en edad y consagrado en el fútbol italiano, a pesar de que no jugó ni un segundo en los dos partidos subió a Instagram la foto general de todo el plantel con la frase: “6 de 6 siempre juntitos, este es el camino. Muy bien Argentina, felicitaciones a todos”.

Ya los últimos partidos de la Copa América del año pasado lo habían dejado claro pero por si faltaba alguna duda acá va el Nuevo Testamento del seleccionado argentino para predicar de ahora en más. Un 5, dos volantes internos a su lado, espacio por las bandas para la subida de los laterales, Messi más 2 delanteros. 4-4-2 no sos vos, soy yo.

Primer acto de campaña positivo camino a Qatar de la renovación de la alegría. Messi como condimento para darle sabor a la comida ya no como plato principal. La seguimos en noviembre. Decime algo lindo. Eliminatorias sudamericanas. Decime algo más lindo. Requiere más valor la alegría que la pena. Que las risas sean la guía de lo que vendrá.

Lucas Jiménez

Publicado originalmente en La pelota siempre al 10.

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