Preso en mi ciudad

Historia de Vasilis Hatzipanagis considerado el mejor jugador de fútbol de Grecia y apodado el Maradona griego. Por una clausula en su contrato nunca pudo irse del Iraklis FC, a pesar de haber sido buscado por el Stuttgart, el Arsenal o el Panathinaikos. Escribe Esteban Bedriñan.

De todos los “Maradonas” que fueron apareciendo antes o después de la explosión futbolística de Diego en el año 1977, ninguno en todo el planeta se le asemejó tanto en presencia física y futbolística como un desconocido para gran parte del mundo. Apodado como “El Maradona griego”, desarrolló la mayor parte de su carrera en suelo helénico y en un club chico de ciudad. Atado por una cláusula leonina que no le permitió emigrar a clubes de mayor envergadura europea, Vasilis Hatzipanagis, tuvo todo para ser un crack mundial: media punta zurdo, con un cambio de ritmo único, gambeta en corto, una gran visión de juego y excepcional asistente con mucha facilidad para el gol, debió conformarse con ser profeta solamente en las canchas de Grecia.

Hijo de madre turca y padre chipriota, Hatzipanagis nació en Tashkent, la capital de la antigua república socialista soviética de Uzbekistán el 26 de octubre de 1954. Sus padres, exiliados políticos de la Guerra Civil Griega, uno de los primeros conflictos que fueron el preludio de la Guerra Fría, debieron emigrar hacia allí. A grandes rasgos, el origen de dicho conflicto sucedió tras la ocupación nazi, cuando el gobierno provisional de Grecia, que contaba con el apoyo de los Estados Unidos y Gran Bretaña, fue escalando la tensión con el Partido Comunista Griego, que por entonces gozaba de los favores de la Unión Soviética y del Mariscal Tito, lo que llevó al país a la guerra de 1943. Esto generó que miles de personas pidieran asilo en Yugoslavia o en las repúblicas socialistas más cercanas y llevó a la familia de Vasilis, junto a otros 50000 griegos, a radicarse en la ciudad de Tashkent, lo que les valió perder la ciudadanía, ya que el gobierno griego les quitaba ese estatus a todos aquellos que emigraran a cualquier nación socialista así como a sus descendientes.

Hatzipanagis comenzó a jugar desde joven en una ciudad que se reconstruyó de un devastador terremoto sufrido en el año 1966, que la obligó a casi refundarse y que la transformó en un foco de desarrollo industrial en la zona. El Dínamo Tashkent disfrutó de su fútbol en las categorías juveniles, pero fue el FC Pakhtakor quien, con solo 17 años, le ofreció un contrato. El problema radicó en que, según las leyes de la época, para ser profesional había que ser ciudadano soviético de pleno derecho, lo que llevó a que Vasilis acepte y de esa manera se transformó en un pilar del equipo, con el cual obtuvo el ascenso a la primera división en 1972, siendo ese el primer y único equipo uzbeko que jugó en la Liga Suprema Soviética.

“Cuando salgo al campo y veo a todos esos defensores ante mí, me gustaría regatearlos a todos, uno a uno” declaró a la prensa durante su paso por el fútbol soviético, lo cual habla a las claras de la clase de jugador que fue. Estuvo tres años en el FC Pakhtakor donde disputó un total de 96 encuentros, marcó 22 goles y fue elegido dos veces como “Jugador de Plata” en la Liga Suprema, solo por detrás del mito ucraniano Oleg Blokhin. Todos estos registros le valieron su convocatoria a la selección sub 19 que participó de la fase previa de los JJ. OO. de Montreal 1976. Su debut fue con gol en un 3-0 ante Yugoslavia y luego vio acción dos veces ante Islandia y una vez contra Noruega, aunque no sería convocado para la cita olímpica donde la URSS obtendría una medalla de bronce ya que tenía decidido irse a jugar a Grecia, a la que consideraba su tierra pese a no haberla pisado nunca.

ATRAPADO EN LIBERTAD

Durante el paso de Hatzipanagis por las canchas soviéticas, Grecia vivió años conflictivos. Bajo la “Doctrina Truman” los Estados Unidos apoyaban dictaduras autoritarias para evitar que más naciones se sumaran al bloque de naciones comunistas. Es así como en 1964 Georgios Papandreou fue nombrado Jefe de Estado lo que derivó en la “Apostasía de 1965” y un posterior golpe de estado (“el reinado de los Coroneles”), una dictadura que se prolongó por siete años. Pasado todo ese conflicto político militar, Hatzipanagis llegó al fútbol griego con estatus de figura.

Si bien inicialmente fue sondeado por el Olympiakos, uno de las instituciones más populares del país, una traba legal no le permitía salir de la Unión Soviética para firmar por otro equipo pues allí los jugadores no eran propiedades de los clubes sino que se los consideraba como “trabajadores del fútbol.”

El periodista español Víctor Cervantes cuenta en una nota que en caso de querer ser fichado por otro club la petición de traslado “sólo era aceptada si el Comité Técnico Deportivo de la Federación consideraba que esto podía beneficiar al nivel de la selección soviética. En lugar de esto, a Hatzipanagis se le propuso otra solución: si quería jugar al fútbol en Grecia tenía que renunciar a su ciudadanía soviética y para ejecutar su repatriación tenía que buscar algún vínculo con la Grecia moderna. Como a Vasilis le quedaba un abuelo en Tesalónica, tenía que firmar para un club de la región y por ello acabó fichando por el Iraklis FC.”

El inicio de su relación con el club no pudo ser mejor: con solo 21 años, Hatzipanagis consiguió ganar en su primer año la Copa de Grecia de la temporada 1975-1976 derrotando por penales al Olympiakos, con dos goles suyos durante el juego. Pero lo que parecía ser una película de fantasías pronto comenzó a transformarse en una cárcel para el prodigio griego. El fútbol helénico estaba varios escalones por debajo del soviético y el Iraklis FC no era justamente un equipo grande, ni siquiera en la ciudad, donde estaba por detrás del PAOK y el Aris FC en prestigio y presupuesto. A su vez, hubo una cláusula poco clara a la hora de firmar el contrato de dos años con la institución de Tesalónica que le permitía al club renovar el contrato unilateralmente cosa que hizo durante el resto de la carrera de Hatzipanagis a pesar de los intentos de éste por conseguir un traspaso.

Un intento de soborno a un rival en la Copa de 1980 llevó a que la Federación Helénica de Fútbol enviara al Iraklis FC a segunda división, de donde regresó inmediatamente después de una magnífica temporada donde batió todos los registros de goles y triunfos, tanto de local como de visitante. Para la temporada 1983-84 el club alcanzó la mejor posición hasta hoy, un tercer puesto en la liga y en 1985 obtendría el único título internacional de su historia: La Copa de los Balcanes. El extinto torneo, que se jugó desde 1960 hasta 1994, contaba con la participación de equipos de Albania, Bulgaria, Grecia, Rumania, Turquía y Yugoslavia. El Iraklis FC se impuso en la edición del 85 al vencer al rumano FC Argeş Piteşti por un global de 5-4 (1-3 como visitante y 4-1 de local, gol de Hatzipanagis incluido).

La primera de las ofertas que recibió Hatzipanagis para marchar con su fútbol a otras ligas de mayor jerarquía sucedió en medio de una lesión. Cuando en 1977 una dolencia en su rodilla lo llevó a tratarse a Londres con el fisioterapeuta del Arsenal, realizó la recuperación en Highbury, la casa de los Gunners, donde quedaron pasmados con la magia de Vasilis. El griego eclipsó a toda la dirigencia londinense y a un plantel repleto de mitos como Malcolm MacDonald, Alan Hudson o Pat Jennings, quienes lo apodaron Aristóteles. La respuesta del Iraklis FC fue un no rotundo.

La misma contestación obtuvo el Stuttgart alemán cuando el Iraklis FC fue condenado a la segunda división por el intento de soborno en 1980. Hatzipanagis se negó a jugar en el ascenso y estuvo suspendido por 18 meses sin goce de sueldo, situación que aprovechó para entrenarse con el conjunto germano quien, pese a todos los intentos, no pudo hacerse con los servicios del astro helénico.

Quien también ofreció una suma exorbitante para la época fue el Panathinaikos, el otro gigante de Grecia, que ofertó a inicios de la década de los 80 una cifra cercana a los dos millones de dólares que fue rechazada por la dirigencia de los de Tesalónica.

Sus 15 años en el Iraklis FC dejaron en la afición un idilio que se manifestó en cada cancha donde Vasilis jugó y que se mantiene hasta la actualidad. Fueron 62 goles (6 olímpicos) en 281 juegos hasta su retiro en 1990 que lo transformaron en el jugador más destacado en la historia de la liga griega.

Con la selección mayor de Grecia solo pudo disputar un encuentro amistoso en 1976 ante Polonia para luego ser notificado de la imposibilidad de seguir haciéndolo debido a su paso por las juveniles de la URSS. En un claro ejercicio de reconocimiento a su fútbol en 1999 fue vuelto a convocar por su seleccionado para disputar un amistoso ante Ghana. A 9 años de su retiro, volvió a jugar 20 minutos de ese cotejo en el Estadio Nacional Kaftanzoglio de Tesalónica, la casa del Iraklis FC, donde se dio el lujo de dar la asistencia para el gol griego en el empate a uno.

En 2003, como parte de la conmemoración de su 50 aniversario, la UEFA instó a las federaciones que nuclea a que eligiesen al mejor jugador de su historia. Entre nombres como los de Puskas, Suker, Laudrup, Hagi, Stoichkov, Di Stéfano o Fontaine la Federación Helena de Fútbol eligió a Hatzipanagis como el más destacado de su historia, por sobre cualquiera de los integrantes de la gesta griega en la Euro 2004.

“Es muy conmovedor ver que no se te olvida, que tu contribución es apreciada incluso después de tantos años” dijo Vasilis en esa ocasión. Y poniendo la mirada atrás declaró “Lamento no haber podido vestir la camiseta de la selección griega más de una vez. Lamento no haber hecho carrera en el extranjero. Me hubiera gustado jugar en una liga mejor, haber disfrutado del fútbol a ese nivel. Si pudiera retroceder el reloj, haría algunas cosas de manera diferente” concluyó Hatzipanagis, el Maradona griego, el Maradona que no pudo ser.

Fuentes: https://www.marcadorint.com/mi/ , You Tube, Facebook, UEFA.com, Facebook Hatzipanagis, Panenka, Perarnau Blog, lasoga.org

Esteban Coco Bedriñan

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