José Sand y Federico Andrada son los mayores goleadores de las inferiores de River. Pero en la primera del club de Núñez no pudieron demostrar lo mismo que en las juveniles. Fueron prestados, pero a fuerza de trabajo demostraron que solo había que darles tiempo. Escribe Gonzalo Bressan Otegui.

A los 14 años José Sand tenía las propuestas de San Lorenzo de Almagro y de River para formar parte de una de las instituciones. Su padre, Raúl, pese a haber sido arquero del azulgrana, no dudó en elegir que su hijo juegue en el club de Núñez. La pensión del Millonario terminó siendo crucial para la decisión final.

Pepe hizo 30 goles el primer año, 29 el siguiente y 33 el tercero. Sus números sorpresivos hicieron que lo suban a la reserva. En la misma no pudo rendir, por eso lo bajaron a la quinta. En esa categoría marcó 15 tantos en 10 encuentros. Lo volvieron a subir, y nuevamente no pudo alcanzar lo deseado, por eso formó parte de la cuarta, donde consiguió 10 goles en la misma cantidad de partidos. El delantero era uno de las proyecciones más altas de las menores, pero en mayores no lo repetía. “Me bloqueaba, y eso me bajoneó”, cuenta Sand.

“Por eso -agrega- me dieron a préstamo a diferentes clubes”. Colon de Santa Fe, Vitoria de Brasil, Independiente Rivadavia de Mendoza y Defensores de Belgrano, fueron los equipos por los que desfiló hasta poder debutar en River a los 23 años, donde luego quedó libre.

Se fue siendo el máximo goleador de las divisiones inferiores, con 138 goles, récord que rompió Federico Andrada, quien siguió el mismo camino que José Sand. Andrada intentó encontrar en primera el mismo rendimiento que en las inferiores. En River no pudo, por eso giró por varios clubes.

En Metz de Francia consiguió un gol en 20 encuentros. En Metz II, que se encuentra en la cuarta categoría, tan solo pudo anotar un gol en diez partidos. Con Atlético Rafaela no pudo marcar goles en cinco partidos disputados. Luego en Quilmes llegó al número de un gol cada cuatro fechas. En Vélez el promedio fue de uno cada siete. Cuando estuvo en Italia jugó solo tres partidos, y marcó un gol. Volvió a Argentina para acercarse a lo que fue, pero en Unión de Santa Fe no marcó en los nueve partidos que jugó.

A los 27 años, tanto José Sand, como Federico Andrada, encontraron su lugar en el mundo. Del primer Balón de Oro, otorgado en 1956, hasta el presente, el promedio de edad de los jugadores galardonados es de 27 años. La edad representa un punto medio en la carrera del jugador. Podemos decir que le quedan la misma cantidad de años como profesional que las que dejó atrás. El futbolista encuentra la sabiduría que no tuvo como juvenil, pero a la vez cuenta con el físico y la frescura que un experimentado añora. Al final de su carrera un deportista no tiene el mismo impacto corporal que al inicio. En tanto, un juvenil no dispone de los aprendizajes que le dará la carrera. Es por esto que en la edad media de un futbolista se ve su mejor rendimiento.

Misma cantidad de años que tenía Sand cuando llegó a Lanús, donde fue goleador y se consagró campeón. Ese pasaje le aseguró que tenga muchos destinos pero un lugar en el mundo. Pasó por Al-Ain, Deportivo La Coruña, Tijuana, Racing, Tigre, Argentinos, Boca Unidos y Aldosivi. En ninguno, salvó en los últimos dos, pudo rendir como lo esperaba. Volvió a Lanús, ambos se necesitaban.

A la misma edad encontró su mayor nivel Federico Andrada. Luego de dos temporadas con un promedio de un gol cada cinco partidos, en la actual copa encabeza la tabla de goleadores jugando para Aldosivi con seis tantos en ocho encuentros. De la cual forma parte también José Sand con cuatro tantos.

Hoy, ambos, son parte de un contexto que los beneficia. Andrada juega en el conjunto que dirige Fernando Gago, un técnico que lo contiene en lo ofensivo respaldado por un sistema pensado en el arco rival. Pasa algo similar en el entorno de Sand. Luis Zubeldia lo rodea con juveniles y un carácter provocador. A su vez la institución cuida a sus máximos ídolos y cobija a las futuras generaciones. Es ahí donde Pepe, con 40 años, decide no dejar el futbol y ser uno de los máximos goleadores de la actual copa.

Aunque Andrada este pasando por su mejor momento, y Sand por los últimos destellos de su trayectoria, esta no es la única diferencia. En el último mes, el jugador de Aldosivi contó que tiene ganas de volver a River en algún momento. En cambio, Sand señaló, en el año 2009, que al club que lo vio crecer no vuelve más.

Pero sí hay aspectos en los que se asemejan. Ambos son goleadores históricos de uno de los clubes más grandes de Argentina. River los prestó. Ellos encontraron su lugar y a la misma edad su mayor rendimiento. Hoy encabezan la tabla de goleadores del futbol argentino. En River no creyeron que podían hacer la misma cantidad de goles que en inferiores, ellos sí.

Gonzalo Bressan Otegui

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