Pasó el miércoles pero no nos fue indiferente que haya represión a metros de un partido profesional de fútbol de la Libertadores. Escribe Santiago Núñez.

Juega River y se escuchan tiros. El Reggaeton no los tapa. El fútbol lo intenta pero le cuesta. Los comentaristas evitan una alusión incómoda a lo que pasa y por eso hablan. No comentan, hablan. Rojas no marca. River juega al pelotazo pero no la aguanta arriba. Se oyen estruendos. Alguna vez los escuché cuando subía a la tribuna, pero con una diferencia sustancial: al lado de nuestra cancha está el Tiro Federal. No entiendo cómo alguien puede jugar así ni tampoco por qué lo estoy viendo.

Juega River y se escuchan tiros, Son las almas de los pobres.

En un momento ya el sufrimiento es tan indisimulable como indignante. “Difícil jugar así” dicen las voces del televisor, incómodas. El humo de los gases entra a la cancha y ya ahí sí la realidad choca de frente y no hay doble 5 ni fallo arbitral que la frene. Los jugadores se tapan la cara. Todavía no lo sé, pero mañana un periodista de renombre con más de 30 años de radio y televisión va a comparar el llanto del elemento lacrimógeno con las quejas de Marcelo Gallardo sobre ciertos fallos arbitrales. Sí, de verdad.

Juega River y se escuchan tiros. Parece que no pasa nada.

Veo a River jugar mal y no me puedo ni poner mal. Me resulta ridículo que importe lo que no importa. Un partido de fútbol refleja algo tan importante mientras resulta una boludez. Fontana no agarra una pelota y tengo tiempo para pensar que desde Canales no veo un nueve que genere tan poco peligro. Girotti está de wing y también le cuesta. Nos entran por todos lados. Me importaría que no me importe lo que me importa. No se puede jugar así. De fondo sigue habiendo estruendos.

Juega River y se escuchan tiros. ¿Por qué juega River?

Las redes sociales explotan. La CONMEBOL sostiene un partido para demostrar fuerzas y jugar la Copa América. Alguno plantea que Gallardo, los jugadores de River y el plantel de Junior podrían plantarse. Pienso que es verdad. Otro recuerda que perderían los puntos. No opino. Infaltable, uno recuerda al Diego. La defensa de River vuelve a fallar y Borja mete un golazo. Se vuelve a escuchar una bomba de esas que dispersan las movilizaciones. River va perdiendo y queda tercero en su grupo.

Juega River y se escuchan tiros. Es el plomo.

La reforma fiscal a partir de la que comenzaron las movilizaciones es un paquete de ajuste. Hay que pagarle a los organismos multilaterales. Pero, ¿qué es el FMI? ¿Dónde vive? ¿Cerca del Río Magdalena, en Barranquilla? ¿Alguna vez comió en el Parque Alameda, en Cali? ¿Cuántas veces fue a la tribuna de El Campín de Bogotá? ¿Gritó algún gol de Rodallega o de James? ¿Vibró al ritmo de los toques de Valderrama y Freddy Rincón? Más al hueso: ¿a quién le dio de comer el FMI? Nadie. El FMI es Duque. Y son las balas de la policía. El FMI, lamentablemente, hoy es también una pelota que rueda.

Juega River y se escuchan tiros. Nadie se arrepiente.

El segundo tiempo jugamos mejor y ya en el celular acostado en el que pongo el flow con auriculares no se escucha nada de fondo. Junior no ataca. River va por el empate y para no quedar tercero, lo cual a esta altura sería una gran victoria. ¿Qué victoria?

Juega River y se escuchan tiros. El tiempo no para.

En la parte de adentro del verde césped no entra la angustia. Es noticia si Atlético Nacional o Nacional de Montevideo salieron o no de un hotel. Las luces están prendidas mientras los manifestantes son re cagados a palos. El partido se pasa para más tarde. El único problema es el tiempo. La CONMEBOL dice que está todo bien y ratifica que en un mes en ese país y en esa ciudad se va a jugar la final del torneo continental más importante a nivel selecciones de este lado del charco. No quiero ni imaginarme una gambeta de Messi a dos cuadras de un policía con escudo que tira cobardemente balas de plomo. A Domínguez nadie lo votó pero igual gobierna uno de los países más poderosos del continente. No hay rating que valga para un pueblo que pelea por su destino. Hay circo porque no hay pan.

Juega River y se escuchan tiros. ¿Dónde carajo estamos?

River va al frente y consigue el empate. Gana 1 a 1. Siento cierto alivio porque la clasificación está encaminada. Fluminense también ganó. Con seis puntos somos punteros, con cuatro igual pasamos. La rebelión pasa de ronda, aunque no hay Libertadores que valga más que un pueblo yendo a buscar lo que es propio. El gol de Paulo Díaz es una boludez, pero lo grité. Lo hice fuerte de hecho, y varias veces. Me imagino goles que valen más que este y me reconforto pensando que los gritos latinos no se callan con las balas de la yuta.

Santiago Núñez

Twitter: @SantiNunez

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