Los atletas argentinos entre la marginación estatal y la colecta de un influencer para poder viajar al Sudamericano de Guayaquil. Escribe Esteban Bedriñan.

El frio producido por la transpiración en sus ropas luego de una sesión de entrenamiento no fue nada en comparación con la sensación que Dylan Van Der Hock sintió en todo su cuerpo cuando este jueves, al llegar a su casa, abrió el documento que titilaba en su bandeja de entrada: mediante un escueto y gélido correo electrónico se enteró que tanto él como 34 atletas y algunos entrenadores más quedaron marginados de participar del Campeonato Sudamericano que se va  a realizar en Guayaquil, Ecuador, en menos de una semana, debido a una decisión del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), el organismo que otorga viáticos y becas a los deportistas olímpicos y de elite.

Aduciendo falta de presupuesto, el hecho pinta de cuerpo entero el escaso o nulo interés que sistemáticamente viene sufriendo el deporte argentino en un país que ya canceló la realización de ese certamen pactado originalmente para mediados de mayo en Buenos Aires pero que no pudo realizarse debido a la situación sanitaria de la Argentina que, ironía al margen, se apresta a recibir íntegramente la Copa América de fútbol luego de la baja de Colombia, que se encuentra inmersa en un estallido social. La decisión del ENARD bajó de 50 a 17 la cantidad de atletas, generando un mazazo a la ilusión de todos ellos.

La justificación del ente, avalada con el voto negativo de su presidente Gerardo Werthein, fue que “la contratación de un avión privado para transportar a una delegación que además duplica en número el registro de los últimos Sudamericanos sería una irresponsabilidad que deformaría una línea de conducta, tanto en lo que respecta al criterio deportivo como al de la aplicación de los recursos económicos, que desde los primeros meses de 2018 provienen del Tesoro Nacional, además” pasando por encima de los distintos esfuerzos ya realizados por los atletas quienes durante meses se costearon de sus propios bolsillo sus entrenamientos y vieron con indignación cómo a una semana del torneo los bajaran del avión sin mayores explicaciones que las dadas en la misiva oficial.

La desazón y la bronca de los atletas quedaron plasmadas en sus distintas redes sociales donde comentaron lo sucedido y abrieron el juego a sus seguidores.  Por miles se contaron las reacciones de sus followers, quienes mostraron su enojo con una dirigencia que desconoció los esfuerzos personales realizados por todos ellos en búsqueda de poder estar presentes en el torneo que a varios les otorga chances de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio, a otros ir a los mundiales venideros y a los restantes mantener sus becas si logran buenos resultados.

Bajo el hashtag  #VamosTodos #QueremosCompetir, la problemática llego a oídos del influencer Santiago Maratea quien se cargó el problema al hombro y comenzó una colecta entre su millón y medio de seguidores que tiene solamente en su cuenta de Instagram.  El joven invitó a donar $22 a cada uno de ellos para así poder costear los gastos de un vuelo charter para atletas y entrenadores que fueron apartados. Negoció personalmente con una empresa aérea y lo consiguió por un valor de 99.000 dólares, 60 mil menos que el presupuestado originalmente por el ENARD.

Enterados por la enorme repercusión del tema en redes y no por un genuino interés gubernamental, el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación y su Secretaría de Deportes, encabezada por Inés Arrondo, salieron a criticar la decisión tomada con unas tibias declaraciones de compromiso que no aportaron absolutamente nada. Una vez más, la inacción de los entes encargados del deporte en su más alto nivel reaccionaron con lentitud y no aportaron soluciones de ningún tipo dejando en manos de un joven influencer el destino de muchísimos deportistas.

Solucionado el tema del viaje, la delegación finalmente será de la partida en el Sudamericano que se desarrollará en Guayaquil desde el 29 al 31 de mayo pero quedó flotando en el aire una pregunta que solo se develará una vez comiencen las competiciones y es saber cómo afectará todo este conflicto en el rendimiento de los deportistas argentinos.

Javier Benítez, entrenador de Germán Chiaraviglio

Javier Benítez es el entrenador del garrochista Germán Chiaraviglio y uno de los encargados del área de saltos de la Confederación Argentina de Atletismo. Consultado por Lástima a nadie, maestro sobre el tema comentó que inicialmente los atletas “estos últimos tres días estuvieron bastante afectados y desanimados. Pero después muy motivados por lo de la colecta y viendo cómo todo iba mejorando. Yo creo que en lo físico pueden tener una merma por el estrés producido por la situación, pero en lo emocional para aquellos que estaban afuera del Sudamericano y que recibieron terrible noticia, van a estar muy arriba y creo que se puede compensar la parte física con eso. Creo que van a estar principalmente muy motivados y con muchas ganas de demostrar el potencial de cada uno. Auguro buenos resultados o grandes esfuerzos.”

Dylan Van Der Hock, atleta de 19 años, clasificado para participar en los 3000 metros con obstáculos, estuvo durante un mes entrenando en la altura de Cachi, Salta, a 2300 metros sobre el nivel del mar, costeado por su familia y un sponsor. Si la colecta no hubiera existido, sus ahorros personales y su esfuerzo físico no hubieran sido reconocidos ni resarcidos por nadie.  Él cree que la situación generada con la decisión del ENARD  es una buena oportunidad para demostrarles dónde están parados ellos cómo atletas. “Yo ahora tengo que demostrar que entrené fuerte en la altura.  En sí, yo siempre trato de verle el lado positivo a todo lo que me pasa. Así que ahora tengo que aprovechar y correr con más ganas y demostrar lo que valgo.”

Toda la situación vivida entre el ENARD y los atletas ha generado un desgaste que, en los siguientes días, necesitará de mucho diálogo para reconciliar a las partes y evitar a futuro problemas similares. Tal vez la síntesis perfecta del momento la haya escrito en un tuit el periodista Damián Cáceres donde posa la vista hacia lo que viene y expresa que:

“Ahora se abre un nuevo capítulo. Uno más que expone el real estado del deporte argentino. Uno que muchos miran cada 4 años. Uno, como este, cuando se acerca un JJOO. Así se vive y se entrena en la gran mayoría de los deportes. Bienvenidos a una realidad dolorosa. Casi trágica.”

Esteban Bedriñan

Twitter: @ebedrinan

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