Ayudas arbitrales, el penal errado por Gareth Southgate, el futbolista italiano que estuvo en la inauguración del estadio en 2007 y repetirá el próximo domingo y el sueño eterno de ganar una Eurocopa. Escribe Juan Stanisci.

Cuando el árbitro neerlandés Danny Makkelie señaló el medio de la cancha finalizando el tiempo regular, más de un inglés mayor de treinta años habrá tenido un mal presentimiento. Es probable que algunos de los espectadores que hoy fueron a Wembley a ver la semifinal contra Dinamarca, hayan estado en ese mismo estadio, por la misma instancia, de la misma copa 25 años antes. Aquella vez Inglaterra y Alemania atravesaron el alargue. Llegaron a los penales y fueron los alemanes quienes pasaron a la final.

El estadio fue demolido, aunque se mantiene en el mismo lugar. El viejo Wembley había sido inaugurado el 28 de abril de 1923 en la final de la FA Cup entre el Bolton Wanderers y el West Ham United. Originalmente se llamó Empire Stadium, simbolizando el poderío imperial británico. En 2002 se jugó el último partido antes de su demolición. Fue un amistoso contra Alemania, que para no perder la costumbre ganaron los visitantes.

El 24 de marzo de 2007, luego de posponerse dos veces la inauguración, se abrieron las puertas del nuevo Wembley. El partido, en aquel entonces poco atractivo, hoy cobra el valor de una premonición. Esa tarde, hace más de catorce años, se enfrentaron las selecciones sub 21 de Italia e Inglaterra. Los rivales del próximo domingo. Giorgio Chiellini, capitán eterno, fue el portador de la cinta en aquel amistoso.

El defensor italiano no es el único que tiene recuerdos de Wembley. Aunque las viejas columnas ya no estén y el espacio que separa a las tribunas del campo de juego se haya reducido. Aunque el techo sea otro y el pasto se haya modificado. Aunque todo Wembley se haya demolido para levantar uno nuevo, hay fantasmas que siguen ahí. Agazapados.

Lo sabe Gareth Southgate. El técnico de la selección inglesa está viviendo horas de revancha. El partido de ayer no fue uno más. Southgate estuvo en cancha el 26 de junio de 1996 en la semifinal contra Alemania, la última vez que Inglaterra estuvo a las puertas de una final. No solo fue titular sino que además pateó uno de los penales. El sexto para ser exactos. Y claro, lo erró.

Lo sabe Roberto Mancini, técnico de la selección italiana. También Gianluca Vialli, jefe de la delegación de la selección italiana. Ambos fueron los delanteros titulares de la Sampdoria el 20 de mayo de 1992 ante el Barcelona en Wembley. También fueron a tiempo extra, algo que parece una costumbre en el viejo o el nuevo estadio. El Barcelona con gol de Ronald Koeman, hoy técnico del Barcelona, en el minuto 111 se coronó campeón. Recuerdos que seguro flotaran en la mente de Mancini y Vialli.

En los instantes previos a que comience el tiempo suplementario en la noche londinense de ayer, Southgate habrá intentado espantar aquellos fantasmas. Su equipo logró alejarlos, pero no a todos. Hubo uno que se hizo presente pasados los primeros cinco minutos del suplementario. Raheem Sterling encaraba y apilaba daneses por la banda derecha. A su lado, una pelota yacía imperturbable en el campo de juego. El árbitro debió frenar la jugada. Pero esta siguió. Sterling entró al área y el neerlandés Makkelie vio un penal donde no había nada.

A las puertas de una posible consagración, hay un fantasma que Inglaterra no pudo espantar: la ayuda arbitral. Como en la final de la Copa del Mundo de 1966, en la que fueron locales, contra Alemania. Aquella vez todo Wembley vio como el remate de Geoff Hurst no pasaba la línea pero el árbitro cobraba gol. Fue el 3 a 2 en un partido trabado en el que Inglaterra marcaría un gol más. El gol ilícito no privó a los ingleses de festejar, pero la mancha de que su único título se haya dado de esa manera nunca se borró. El gol de Hurst y el penal de Sterling tienen otra coincidencia: los dos fueron en el minuto 101 de juego.

El domingo Italia e Inglaterra jugarán la final en Wembley. Los italianos pueden volver a ganar la Eurocopa después de 53 años. Aquella vez también empataron la semifinal, pero pasaron gracias a un sorteo con una moneda. Inglaterra también había llegado a la semifinal, aunque perdió con Yugoslavia.

Wembley ya no es el mismo. Algunos fantasmas desaparecieron durante este torneo (eliminaron a Alemania por primera vez en 55 años y llegaron a la final). Veremos si pueden con el más fuerte de todos: ganar su primera Eurocopa.

Juan Stanisci

Twitter: @juanstanisci

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