Hoy a las 19.15 Rosario Central juega el partido de ida de los cuartos de final de la Sudamericana contra Bragantino de Brasil. Buen momento para compartir un perfil del 10 canalla Emiliano Vecchio, un enganche clásico que volvió al club de sus amores a desparramar pases y goles en un equipo con muchos jóvenes. Escribe Gonzalo Bressan Otegui.

Después del partido entre Rosario Central y River Plate, Marcelo Gallardo fue a felicitar a Emiliano Vecchio. Le dijo que le gustaba la forma de jugar que tiene, que era una especie en extinción, que los enganches ya no se usan. Vecchio se fue joven de Argentina. Debutó en Central a los 16 años, y un puñado de partidos más tarde se fue a dar vueltas por el mundo. España, Brasil, Bolivia, Chile, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, y en el regreso del futbol en pandemia, volvió.

‘’Los primeros meses me costaron mucho, llegaba a casa y le decía a mi mujer que me había equivocado, que no era para mí, se corría mucho’’, cuenta hoy. En este contexto participó, entre asistencias y goles, de seis de los primeros siete goles del equipo en el torneo. ‘’Lo primero que intento es darle un funcionamiento al equipo, tratar de hacer jugar, de conectar líneas, de que ellos se puedan apoyar en mi’’, dice el número 10. Y eso hace. Juega en el medio, espera que sus compañeros se apoyen en él, hace jugar, y cuando puede rompe líneas. ‘’Intento ayudar al equipo de cualquier forma, y si es haciendo goles mejor’’.

De los 43 goles que hizo Rosario Central con Vecchio en cancha, el mediocampista participó del 40 por ciento, contando asistencias y goles, pero si tenemos en cuenta los goles que nacieron de una pelota parada, luego de una ejecución suya, el número llega a la mitad de la totalidad. La incidencia en el equipo es impactante. Aunque las estadísticas, en algunos casos, no grafican el rendimiento de un futbolista.

Con lo difícil que es abrir el marcador en un clásico, Emiliano tomó la pelota cerca del círculo central y de ahí gestó la jugada que siguió por el lateral derecho para terminar en el gol de Marco Ruben. No hay gol suyo, no hay asistencia suya, pero él le dio forma. Eso es Vecchio, una mixtura. Arma jugadas y desarma defensas. Habilita y los grita. En el partido de vuelta frente a Deportivo Táchira, por octavos de final de la Copa Sudamericana, Vecchio fue el jugador de campo que más gambetas realizó, que más pases precisos entregó, que más chances de gol creó, que más duelos ganó, que más recuperaciones obtuvo, y el autor del único gol del partido, el de la clasificación.

Rosario Central está en cuartos de final, siendo el único equipo argentino en la copa. ‘’Vine a Central para conseguir algo importante, y para que el club siga creciendo’’, dijo en su llegada, sin saber que depararía el futuro. Esta frase se resume en que el club pueda lograr algún título y a su vez potenciar sus inferiores, que los juveniles sean progresivamente incluidos en el equipo inicial.

Con lo que conlleva conseguir un trofeo y al mismo tiempo incluir juveniles en el primer equipo, Vecchio es docente y figura al mismo tiempo. En los partidos más importantes, en lo que va del año, ida y vuelta de Copa Sudamericana frente a Deportivo Táchira, en ambos el entrenador, Kily González, presentó equipos con nueve jugadores nacidos en el club. En el segundo encuentro, el decisivo, ocho de ellos no pasaban los 23 años. Gastón Ávila y Luciano Ferreyra de 19. Alan Marinelli y Lautaro Blanco con 22. Juan Pablo Romero, Pedro Ojeda y Facundo Almada de 23. Y con 20 años Lucas Martínez Dupuy. Vecchio es el mayor de los nueve.

Hoy le toca comandar. Acompañar a un grupo de jóvenes dentro y fuera de la cancha. Emiliano dona parte de su sueldo a los juveniles. Como lo hacía el Kily cuando él era un pibe. Luego de su encuentro con Marcelo Gallardo, desde River se comunicaron con Sergio Lami, su abogado. Emiliano Vecchio les dijo que no. Se fue del club que tiene tatuado cuando era un pibe. Su vuelta la pidió uno de sus mentores cuando era un juvenil. Vecchio debutó en el canalla de la mano de Ángel Tulio Zof (al igual que Ángel Di María). En él, y también en el Kily, vive el legado de Don Ángel. Por eso valora sus raíces. Se ve reflejado en estos chicos. El último en su especie quiere retirarse en Central.

Gonzalo Bressan Otegui

Pueden leer más textos de él acá.

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