En el 2020 de pandemia y cuarentena charlamos con el ex preparador físico de Diego Maradona, de la selección argentina y un gran pensador del fútbol como motor social. Una buena forma de viajar y de moverse es volver al pasado e ir a otra ciudad como Nápoles. A 37 años del debut de Diego en Napoli en un amistoso contra River reflotamos esta linda entrevista que hace foco en la historia del Diez en el club italiano.

-Haciendo un poco de historia contra fáctica, ¿qué crees que hubiera sido de Diego si no hubiera ido a Nápoles, si hubiera ido a jugar a otro equipo y por ende a otra ciudad?

-Creo que no se hubiera transformado en el mito a nivel global que se transformó después porque Napoli fue una etapa decisiva en su vida y también fue decisiva en eso erigirse casi en un ícono para toda la historia venidera. Porque él además de los logros deportivos también produjo una especie de fenómeno socio-político de magnitud increíble. Por empezar puso patas para arriba el mapa futbolístico de Italia porque hasta ese momento los equipos del norte eran los principales referentes y él de alguna manera fue el artífice principal de que toda Italia, y el mundo, fijaran sus ojos en Nápoli porque jugaba él.

-Hay una crónica de la escritora argentina Sara Gallardo que estaba en Nápoles el 4 de julio cuando iba a ser el día de llegada de Diego que finalmente fue presentado el 5 y escribió: “Las nubes se abrirán, ochenta mil devotos aullarán. El niño ascenderá entre chispas de luz y rugir del helicóptero en el estadio San Paolo, de Nápoles. Los presentes habrán pagado uno o dos dólares, que se darán a los pobres de la ciudad.

Lello Gambardella, jefe de la hinchada local, no verá el descenso. A pie, con un puñado de sal y un póster del Colo, estará camino a Pompeya, donde agradecerá a la Madonna la gracia recibida por su club. En su lugar, en el estadio, un Vesubio de cartón bombardeará fuegos artificiales, y una nube de globos celestes y blancos subirá al cielo. En un jeep blanco, Diego Maradona deberá entrar en la ciudad por el lungo mare, igual que el papa.”

¿Diego ya generaba una locura antes de haber tocado su primera pelota en Nápoles?

-Sí, bueno de hecho los días previos a que se concretara la transferencia hubo hinchas napolitanos que se encadenaron a las columnas de Piazza dei Martiri donde está la sede del Napoli para forzar de alguna manera a los dirigentes a concretar la operación. Ya que le habían mostrado el dulce de leche ahora se lo querían comer.

-¿Vos estabas ya con Diego en esa llegada en julio del 84?

-Él viajó el día anterior con Jorge Cyterszpiller, Guillermo Blanco y Antonio Iuliano que era el dirigente de Napoli que había llevado adelante la transacción, y creo que es casi el verdadero culpable de que Diego llegara a Napoli, algo que después no le fue reconocido. Hace poco hablaba con una emisora de allá recordando ese hecho. Nosotros viajamos al otro día, llegamos a Roma y de ahí fuimos en coche hasta Napoli. Ya en la Autoestrada donde se paga el peaje se veía que había centenares de banderas, gorras, todo el merchandising preparado con la imagen de él. Recuerdo que nos hicieron entrar por una zona periférica de la ciudad para evitar la aglomeración que siempre se produce y entrando por esas calles, estaba el chofer que era un napolitano, José Alberti un amigo que había jugado en San Lorenzo y vivía en Napoli, y atrás iba Don Diego conmigo. En un momento viendo toda esa cosa tan particular de las montañas de basura Don Diego me mira y dice “¿Dónde han traído a mi hijo?”. José Alberti se giró y le dice “sí Don Diego tiene razón pero si usted se queda un año en Napoli no se va a querer ir nunca más”. Fue profético porque sinceramente es una ciudad y una región formidable desde todo punto de vista, no solo por los paisajes, por la comida, los muy buenos vinos, sino fundamentalmente por la gente que es la que hace que los lugares se transformen en inolvidables. Yo he estado en otros mucho más publicitados y sin embargo la gente es distinta, mucho más distante, más fría. En cambio el napolitano es tremendamente afectuoso con un entusiasmo que desborda todo lo que yo había conocido. Fue una experiencia maravillosa y de hecho yo creo que pasamos ahí momentos inolvidables para toda la vida.

-Aunque Diego ya se había plantado en La Bombonera, ya había jugado un mundial, en el Camp Nou, había sufrido las patadas del Athletic de Bilbao. Ya sabía lo que significaba la palabra presión más allá de lo que pueda decir la RAE. Frente a lo que vos decís del amor desbordante del napolitano supongo que no habrá sido fácil para él jugar ese primer partido oficial en el San Paolo contra el Verona el 16 de septiembre del 84.

-Sobretodo no era fácil porque él era un animal de fútbol así que no tenía problema en adaptarse a cualquier medio. El tema que el equipo realmente era un equipo prácticamente formado para pelear la zona del descenso. La llegada de Diego obviamente lo potenció y así fue desde la fecha número 13, que estaban tercero entre los últimos, en adelante el equipo empezó a ensamblarse, los compañeros comenzaron también a entender a Diego y darle más participación. En esas 17 fechas que faltaban para el final del campeonato el Napoli sacó más puntos inclusive que el Verona que fue el campeón y así y todo terminó octavo. Fijate el enorme déficit que tenía el equipo en cuanto a rendimiento y en cuanto a figuras.

-En el 84 Enrique Medina, el autor de la biografía de Gatica y de Las tumbas escribe un cuento que se llama “Yo fui Maradona” e intenta como meterse en la cabeza de Diego justamente en ese vestuario previo a la salida del debut en Napoli. Dice cosas que supongo que logran los genios que es la capacidad de ser proféticos.

“Fue un error. No tenía que hacerle caso al Gordo. Tenía que haberme puesto los botines de España. Siempre que estrené botines jugué regular. Qué joda. Tendría que ir a cambiármelos. Aunque falte poco. ¿Qué hago?.. ¿Le digo al tano que me voy a cambiar los botines?.. ¿Se lo digo o no se lo digo? ¿Qué me va a decir? ¡Nada!.. Que me apure, nada más. No me va a pegar. A veces soy tarado. Me cacho… Los otros son los jodidos. Ya me tienen cansado con las miraditas. No me perdonan una ¡Ya van a ver! Al diablo con los botines, estoy bien vendado, buenas medias, canillera, me voy a meter con pelota y todo, ya van a ver, quedate tranquilo viejo, no voy a defraudar a nadie, ni a la hinchada argentina, ni a mi familia, ni a los de acá, los voy a volver locos, y que bufe el tano del arco, ya va a ver.”

¿Qué te parece la reflexión de Medina y cómo se mete en la cabeza de Diego en ese momento?

-Yo lo veía muy seguro de él mismo. No lo vi nunca dudar porque en definitiva lo que Diego quería era simplemente que empezara el partido porque como te decía anteriormente son casos muy extraños, como también el de Leo Messi por ejemplo, o el de tantos jugadores, que van más allá de todas las especulaciones que uno se pueda hacer. Ellos no dudan, están absolutamente seguros de lo que pueden hacer y de hecho generalmente lo hacen. La única preocupación de Diego era el hecho que todavía su tobillo izquierdo estaba con el problema de la lesión que le produjo Goikoetxea. Tal es así que en los primeros meses yo le sugerí que necesitaba una atención más específica para ese problema y él hizo viajar a Aldo Divinsky que había sido su kinesiólogo en Argentinos Juniors. Aldo estuvo diez días tratando de hacer lo imposible por mejorar un poco la movilidad. No lo logró y tras eso yo charlando con él le dije “mirá tenes que ir a ver al mejor especialista del mundo en tobillos”. Aceptó la idea, se puso en contacto con el cuerpo médico de la selección en AFA y viajó con el doctor Madero a Estados Unidos para visitar al que era por entonces el director de los servicios médicos del fútbol americano, que es precisamente el deporte donde se producen las lesiones más importantes y más preocupantes. Este facultativo lo revisó y le dijo que no se podía hacer nada, que ya el tobillo había soldado y se iba a tener que acostumbrar a jugar así con esa imposibilidad. Ahí surge este don de estos fenómenos porque recuerdo que poníamos una barrera y él comenzó a pegarle al arco para recuperar la precisión de los tiros libres. Al principio él tenía la imagen mental de lo que hacía antes y la pelota iba para cualquier lado. Entonces empezó de a poco a estudiar el movimiento apoyando el pie derecho un poco más cerca, un poco más lejos, girar la cadera, el hombro, la cabeza para un lado. No sé como hizo porque eso es inexplicable, es su mismo instinto animal que hizo que terminara al poco tiempo logrando la misma eficacia. De hecho hizo una cantidad muy importante de goles de tiro libre además de la precisión en el pase en todas las jugadas. El primer año creo que fueron en total 66 partidos entre oficiales de campeonato, de copa y amistosos y no faltó a ninguno. No sufrió una sola lesión. En esos siete años y medio del Napoli no se perdió ningún partido por lesión, lo que habla también de su increíble condición biológica porque mirá que le pegaban. En ese momento los árbitros no protegían a los habilidosos como ahora. Sin embargo a pesar de eso no faltó a ningún partido por lesión en ninguno de los torneos que jugó en Napoli durante su estadía ahí.

-Vos dijiste en el documental de Asif Kapadia, y probablemente lo hayas dicho varias veces antes, que con Diego irías hasta el fin del mundo pero con Maradona ni a la esquina ¿Esa separación se da en Napoli no? En Barcelona todavía no estaba tan marcado.

-Bueno porque en Barcelona era un ambiente mucho más distante. El fútbol no representa lo que representa en Napoli porque además no te olvides que es un lugar en Italia bastante dejado de lado. Yo diría que hasta despreciado sobretodo en términos futbolísticos. De hecho cuando el Nápoli iba a jugar con los equipos del Norte había carteles que decían entre otras cosas “Vesubio acuérdate de nosotros” como queriendo decir que el volcán volviera a explotar, o “Lávense los pies”, “Bienvenidos a Italia”. Eran muy despreciativos y eso en vez de obrar como un argumento en contra de sus posibilidades sobretodo anímicas, al contrario, lo potenciaban porque él desde siempre fue un rebelde contra todas las injusticias. Tenía suficientes argumentos porque él salió de donde salió y se tuvo que hacer a él mismo. Después hablar y criticar desde la comodidad de los lugares más suntuosos es muy fácil. El otro día estaba recordando que nosotros sabemos la historia por ejemplo de Ulises de hace 2.800 años, nos llegó y eso que no existían los medios de comunicación. Imaginate este pibe sus logros deportivos creo que van a llegar hasta el último sol que pueda disfrutar la humanidad. Es bastante inexplicable, después no digo si está bien o mal porque claro que habrá otras personas como gente ligada a la ciencia o grandes escritores, artistas. Bueno él también fue un extraordinario artista que en vez de las manos utilizaba los pies, con lo complejo que eso resulta.

-Hablando de artistas vos tuviste la posibilidad de recorrer Nápoles con un tal Joan Manuel Serrat

-Claro porque Joan Manuel vino a Nápoli para hacer una publicidad del mundial del 90 en Italia y tuve el privilegio de ir a almorzar con él, la esposa y el representante a un restaurante que recuerdo siempre llamado Ciro a Mergellina. Yo he tenido una suerte que a veces me pellizco y digo será producto del mundo onírico o de la realidad pero fue cierto. Tuve la posibilidad de conocer personas y personajes increíbles. Muchos que van a trascender la historia y ya están en la leyenda.

-Desde tu vista personal y habiéndolo vivido de adentro, ¿cuál te pareció el mejor el Diego?  ¿Cuál fue el que te parecía más completo o el que te emocionaba más?

-Emocionar siempre porque daba para la emoción. Es lo mismo que produce Messi, o Jordan en el básquet, o Federer en el tenis, o Woods en el golf. Al que le gusta el deporte cuando se expresan con esa increíble capacidad ¿quién puede quedar ajeno a ellos? Es muy difícil porque te repito es un juego el fútbol, u otros deportes, y estos tipos lo llevan a la condición de arte. Pero el mundial del 86 tuvo también la particularidad que nosotros sabíamos que iba a ser el lugar ideal en el momento ideal. El lugar ideal porque se iba a jugar en la altura de México con un smog tremendo y unas temperaturas increíbles. Además por el tema de los derechos de televisión exigían jugar al mediodía y eso iba a impedir las marcas persecutorias que tanto lo habían limitado en España 82. Además él ya tenía 4 años más así que como le dije alguna vez para motivarlo y desafiarlo “es tu mundial o el de Platini. Ahora si vos te decidís el francés no va a tener ninguna chance”. Y vaya si se decidió porque terminó haciendo lo que hizo. Ahora fueron 7 partidos y al terminar después logró el campeonato por primera vez en la historia de Napoli, el primer scudetto y durante todo el campeonato jugó a niveles fantásticos.

-Ahora por suerte está en You Tube el documental de Asif Kapadia, supongo que lo viste ¿Crees que refleja bastante bien lo que fue toda esa época?

-Yo creo que sí. Sobre todo hace foco prácticamente en la historia de Diego en Napoli. Sin ningún tipo de duda fue el momento más importante de su vida por todo ese tipo de connotaciones que se desataron a través de su presencia ahí. El documental es duro, es crudo pero también la mayoría de quienes lo han visto, inclusive muchos que el personaje en sí no les caía muy simpático, terminaron por comprender esa saga de vida de un chico que salió del lugar donde salió, del sórdido barrial buscando el cielo y llegó al cielo. Claro eso le costó después quedar al borde del abismo y a veces también visitar el infierno que presupone una adicción tan brutal como es la droga.

-Diego encima que ya tenía en contra a mucha gente en un momento se le ocurre ir al principal enemigo en Occidente de todo lo que representa el capitalismo como es Cuba.

-Claro porque otra de las grandes jugadas de Diego, de las más admirables, fue precisamente la de defender siempre su condición de clase, de no renegar nunca al contrario de ser orgulloso del lugar donde salió y sobretodo de sus convicciones. Durante mucho tiempo antes de visitar la isla charlábamos a veces sobre toda la historia de ese movimiento y claro era el combustible que él necesitaba porque tenía que ver también con un movimiento reivindicatorio de personas que como él no habían tenido derecho ni siquiera a soñar, como cuando estaba en Fiorito.

-A diferencia de muchos otros futbolistas que capaz cuando llegan a un club hablan de títulos y de logros, él dice en su autobiografía que cuando llegó a Italia lo quería era convertirse en el ídolo de los pibes pobres de Nápoles. Fiorito siempre presente.

-Por eso digo. Eso siempre lo tuvo muy claro. Hay muchos que saliendo de esas condiciones después cuando el mismo sistema debido a todo ese talento que tienen les llenan los bolsillos de dinero pero le vacían el corazón para que no sientan ese compromiso con el lugar donde salieron y ni piensen lo que significan para millones de personas que la pasan mal. Para chicos que a lo mejor la única posibilidad que tienen en la semana de mostrar una sonrisa es porque su amigo Diego hizo una jugada fenomenal. Es como que se lo apropiaban, Diego era de ellos. A mí me parece fantástico que sea así.

-Cerramos con dos cositas posteriores a lo que es Napoli. Leyendo el libro “El último Maradona” de Alejandro Wall y de Andrés Burgo ellos hacen un rescate que es cuando Diego en aquella mítica y triste conferencia del “me cortaron las piernas” en el medio dice algo como “me quedé solo” y se escucha una voz de fondo que le dice “no estás solo” o algo similar y ese sos vos que le recuerda a Diego que no quedó solo.

-No, no era yo. Era Marcos Franchi. Lo dijo él en un momento te imaginas de una angustia, una tristeza de todos. Adrián Paenza le estaba haciendo la nota y Diego hacía una fuerza enorme para contener esa catarata de lágrimas que tenía. Al decir eso que se quedó solo, Marcos desde atrás dijo esa frase. Después se me atribuyó a mí pero por honestidad intelectual tengo que decir que no fui yo. Ni siquiera se me ocurrió decirla porque no estaba yo tampoco como para decir absolutamente nada.

-En ese libro los autores dicen otra cuestión que después cuando dejan la concentración argentina están paseando Claudia, Diego y vos, se suben a un auto, Diego mirando por la ventanilla y vos le haces un comentario como diciendo “como te ves jugando el mundial 98”.

-Sí, íbamos a un negocio de venta de artículos deportivos porque él quería comprar no sé qué cosa. Al final se terminó trayendo dos tableros de básquet. Increíble. Entonces yo le digo “y bueno tampoco es para tanto ¿cómo te ves para el mundial del 98?”. Claudia me apoyó y dijo “sí, pa-como le decía-, dentro de cuatro años”. Era más que nada para pegar un salto en ese momento que era tan triste. Él reaccionó con una sonrisa y dijo “quien te dice” ya tratando de salir de ese momento porque ya era pasado, irreversible y la realidad había que enfrentarla.

Desgrabación: Lucas Jiménez

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