Entrevista a Juan Stanisci sobre Crónicas Maradonianas. El proceso de escritura del libro y Diego. Mucho Diego. Gracias Revista Hamartia por interesarse en nuestro libro. Escribe Agustín Ortíz.

Juan Stanisci tiene 29 años, es estudiante del profesorado de Historia, escritor y trabajó muchos años de librero. Debajo de la boina con la que llegó al encuentro lleva el particular mechón rubio de Diego de su última etapa en el club xeneize, promesa cumplida tras el triunfo de la Scaloneta en la Copa América, asegura.

Es oriundo del barrio de La Boca y reside a metros de la Bombonera. Hace unos años fundó el blog «Lástima a nadie, Maestro» para el que escribe cotidianamente y que junto con sus integrantes acaban de publicar el libro Crónicas Maradonianas por la editorial Milena Caserola. Lo acompañan en su escritura Santiago Núñez, Lucas Jiménez, Esteban Bedriñan y Lucas Bauzá.

A través de Crónicas Maradonianas proponen una vuelta a la vieja acción de narrar historias, algo que está quedando en desuso por el formato actual del periodismo deportivo y la vorágine del algoritmo de las redes sociales que dificulta detenerse a leer un texto por más de cinco minutos. Y qué mejor excusa que Diego Maradona como personaje principal para llevarla a cabo.

¿Cómo surge «Lástima a nadie, maestro»?

Empezó como una idea con un amigo con el que escribíamos poesía. En ese momento yo había escrito un texto del caño de Riquelme a Yepes en prosa pero con mucho más anclaje poético que periodístico. De ahí él me sugirió la idea de hacer un portal para subir textos sobre fútbol y yo que justo me había ido del grupo de poesía necesitaba hacer algo.

Somos de una generación que creció más con las frases de Diego que con las gambetas, pero ¿Por qué el nombre?

Nos habíamos juntado con un amigo cinco horas en un bar a pensar un nombre y no sé nos ocurría nada. Justo llegando a la esquina de Viamonte frente a la AFA, alguno de los dos dijo «che y ‘Lástima a nadie, maestro’?». Y quedó. Fue algo que surgió en el momento, mucho tiempo después comencé a buscarle una vuelta etimológica por así decirlo. Iba a ser solo para un blog, no para una página que le pelee a Olé.

Nunca pensaste en publicar un libro con Lástima a nadie…

Pensaba sacar un libro porque escribo desde muy chico y además porque mi viejo era librero y vivía rodeado de libros. Pero no sabía si iba a ser de poesía, de cuentos o de algo así.

¿Y cómo se fue dando ese recorrido desde la poesía hasta escribir en un blog sobre fútbol?

No hubo un espacio para pensarlo. Danilo, el pibe con el que estaba en el grupo de poesía me insistía en que escriba sobre fútbol y yo no tenía ni idea de cómo hacerlo. Había leído a Fontanarrosa, a Soriano, pero no tenía ni pálida idea. Me puse a escribir sobre el caño de Riquelme a Yepes y ahí más o menos me salió y después hice una crónica sobre el fin del fútbol para todos sin saber que estaba haciendo una crónica.

Un aventurero…

Si, mi manual de crónicas está en el libro Indios, Porteños y Dioses de un antropólogo llamado Rodolfo Kusch, nada que ver. Hizo un trabajo de campo con comunidades del norte y en ese libro tiene la particularidad de partir de una imagen y hacer un desglose teórico de eso. Entonces dije «che esto está bueno como modelo de escritura». Después me enteré que existía Fernández Moores, Leila Guerriero y que ya estaba automatizado eso. ¡No estaba descubriendo la pólvora! (risas).

Entonces fue casi natural el pase de una cosa a la otra. Lo que me sucedió fue sentir que había una demanda de parte de «Lástima a nadie, maestro». Debe haber sido por el nombre pero se prendió mucha gente a leerlo y dije «¡¿Qué pasó que nos leen 300 tipos, de dónde salieron?!». Entonces me propuse que al menos una de cada tres ideas que se me ocurrieran, escribirla.

Y hablando de escribir, ¿cómo surge la idea de escribir un libro particularmente sobre Diego Maradona?

Surge porque hubo una editorial que nos propuso publicar un libro. Tenemos mil textos publicados, había material para hacer un libro pero la industria editorial es compleja y exige poner mucha guita. Es un quilombo. Habíamos pensado fundar una editorial nosotros mismos pero somos cinco nada más y es más quilombo todavía. Por suerte apareció Milena Caserola que nos dijo que le gustaba lo que hacíamos y nos hizo la propuesta. Nosotros ya habíamos largado la primera revista y teníamos pensado que la segunda edición saliera en abril y fuera sobre el Diego. Entonces cuando nos juntamos con la editorial dijimos «El libro tiene que ser sobre el Diego, no puede ser de otra cosa el primer libro que hagamos».
Fue mucho laburo, estuvimos desde febrero hasta la semana pasada prácticamente tratando de cerrar los textos.

¿Cómo fue el proceso de cerrar los textos, el proceso de selección entre tanta historia y anécdota existente sobre Diego?

En general trabajamos con bastante libertad entre nosotros. Cada uno dijo que tenía ganas de trabajar distintos temas y fue tácito no caer en los lugares ya trabajados como Italia ’90, México ’86 o Napoli. Quisimos ir por otro lado. Algo como lo que hizo Fernández Moores que había hecho una crónica sobre Maradona y la dictadura, esa paradoja de que la persona que más alegría le dió al pueblo argentino debutó el mismo año en que comenzó la dictadura que más terror sembró en el pueblo. Entonces había cosas que ya estaban muy exploradas y algunas que ya teníamos trabajadas pero nos faltaba más que nada la etapa de futbolista. Agarré la etapa de Argentinos Juniors y la pensé a partir de los cuatro elementos (agua, fuego, tierra y aire). Cada uno de esos son una o dos historias de Diego y lo mezclo con un dios, creo que de los incas, que en su cosmogonía ordena los cuatro elementos. Bueno, Argentinos Juniors es la etapa en que Diego conquista esos cuatro elementos para transformarse en otra cosa.

Qué interesante, nunca se me hubiera ocurrido algo así (risas). ¿Si Diego aún estuviese vivo, pensás que hubieran escrito igual Crónicas Maradonianas?

Yo creo que no porque fue un cachetazo que nos movió tantas cosas… y como tenemos el defecto de escribir lo que nos pasa, lo canalizamos por ese lado. Hubo muchos textos que si Diego no hubiera pasado a la inmortalidad no hubieran salido. Entre noviembre y febrero escribimos mucho.

¿Decís que a partir de su paso a la inmortalidad nació el Diego mito?

Diego en vida ya era un mito. Es como Gardel que también fue un mito en vida.

Justo me nombraste a Gardel y hace un rato la primera revista que publicaron por el Día de la Cultura Popular, día en que mueren Gardel y Rodrigo, nacen Fangio, Riquelme y Messi. Y también aparece Diego como un autor ideológico porque fue el día del gol de Caniggia a Brasil en el ’90. ¿Cuál creés que es el lugar que ocupa Diego en la cultura popular?

El lugar que ocupa es central. Me parece que hoy en día no lo ocupa nadie y es difícil que de acá a cien años lo ocupe otra persona. Antes lo ocupaba Gardel, actualmente también y es un tipo que murió en el ’35, ¡y que nunca fue filmado a color ni grabó un disco!
El lugar que ocupa entonces es central, desde el fútbol hasta las frases porque hasta gente que no le gusta el fútbol las usa y te dice «te lo juro por Dalma y Giannina» o «se te escapó la tortuga». Por eso su razón de ser un mito popular, no es solo su talento futbolístico. Lo es pero también mezclado con sus posiciones políticas, con su forma de ser afuera de una cancha. Pero probablemente también lo es por cómo canalizó su talento futbolístico y en qué momento explota.
Si Diego hacía el gol a los ingleses en el partido siguiente contra Inglaterra o en el partido anterior, no era lo mismo. Si Diego en Italia ’90 en vez de en la final puteaba porque chiflaban el himno contra Camerún no era lo mismo tampoco.
Hubo un montón de momentos en dónde la historia se le pone de frente y actúa de una manera tan natural y tan conmovedora que deja marcado a todo el mundo. Es una conjunción de cosas que son inexplicables y lo hacen incomparable con cualquier otra persona.

El periodista Andrés Burgo en el libro El Partido, señala eso. La explosión de Diego ocurre en solo cinco minutos entre un gol y otro…

Bobby Robson, el técnico de Inglaterra dijo que a Diego no le iban a hacer marca personal porque tenía una sola pierna pero que en cinco minutos te podía cambiar la historia del partido. Fue así.

Desde el Diego de Cebollitas hasta el último que vimos dirigiendo a Gimnasia. ¿Tenés algún Diego favorito?

No tengo uno favorito. Futbolísticamente es una maravilla mires donde lo mires, hasta en Boca en su última etapa tiene destellos maravillosos. Si mirás el Diego de Argentinos Juniors no lo podés creer, el partido que le hace cuatro goles a Gatti es una locura, lo ví entero tres veces. Pero fuera de la cancha también es muy llamativo. Ya desde un principio tenía una forma de declarar totalmente anormal. Pelé, Messi o Cruyff, tipos de su estatura futbolística no tienen una forma para declarar, son personas normales con el don de jugar bien a la pelota. Maradona, en cambio, tenía una forma de declarar increíble, a los 19 años ya hablaba en tercera persona de sí mismo.

Retomando el libro. En la introducción se proponen “Volver sobre la vieja acción de narrar una historia. Eso que en la inmediatez del periodismo deportivo y las redes sociales había caído en desuso”. ¿Cuál creés que es el aporte del libro más allá de Diego?

No sé si lo podría decir yo, eso debería decirlo la gente que lo lea. Pero en el sentido de pensar «la vieja historia de narrar» es un poco la idea de alguien contando una historia, cuidando muchísimo el estilo del texto y sin caer en algo que aburra. Nosotros queremos que lo pueda leer alguien que se dedique a la escritura pero que también lo pueda leer mi vieja y diga qué interesante. Tiene solo dos cuentos y un montón de información con datos chequeados y ciertos. Lo más común es ficción y lo que parece más raro es verdad. Buscamos no caer en la anécdota sino caer en la historia porque la anécdota no tiene contexto.
Actualmente cuando debuta un pibe en primera aparecen las historias de cuando caminaba 25 kilómetros en su pueblo para ir a entrenar y entonces pareciera que si no son pobristas las historias no cuentan. Nosotros lo que tratamos de hacer es lo que hace el periodismo narrativo, que no carece de información sino que está dentro de la narración y que no carece de fuentes sino que se llaman personajes.

¿Y cómo es escribir, particularmente, sobre Maradona? ¿Hay un género literario maradoniano?

Diego es un género literario en sí mismo por dos cuestiones, por sus goles y lo que hacía dentro de la cancha que ya por lo épico la persona que lo narra está haciendo literatura. Los dos goles a los ingleses son literatura pura y el Napoli, el sur ganándole al norte de Italia también lo es. Pero después se encargó él mismo de generar literatura por las frases: «Lástima no se le tiene a nadie, maestro», si eso no es literatura entonces hay que replantearse varias cosas. Sus frases son aforismos, eso es literatura. Y además es el deportista más literario que existió, el único que lo puede llegar a empardar es Mohamed Alí que también se relata a sí mismo.
Ya hay libros sobre Diego: Alejandro Wall y Andrés Burgo sacaron un libro, Alejandro Duchini también, está Todo Diego es político escrito únicamente por mujeres, salió Pelota de Papel con textos sobre Diego escritos por futbolistas. Otro ejemplo es Rashid Alí, un periodista que vivió mucho tiempo con él en Dubai y va a sacar un libro también sobre lo que yo llamo la “parte musulmana” de Diego, que es el lugar menos conocido sobre él y que menos anécdotas hay, ese libro va a estar muy interesante.
En unos años vamos a ir a una librería y va a haber un estante entero de literatura maradoniana.
Maradona ya era un género en sí mismo, igual que el mito popular, solo que ahora se ratifica.

Agustín Ortíz

Ilustraciones por Gonzalo Lanzilotta

Publicada originalmente en Revista Hamartia.

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