Hoy cumple 29 años el volante central de Banfield Alejandro Cabrera, amado en Estudiantes de Río Cuarto donde consiguió dos ascensos. Mientras se recupera de la rotura de ligamentos que lo alejó de las canchas apenas empezó el torneo repasamos su historia y su manera de jugar. Escribe Lucas Jiménez.

Los Cóndores es un pueblo de Córdoba cercano a Río Cuarto y tiene 4 mil habitantes. La vida es tranquila y la mayoría del pueblo se conoce entre sí. De ahí es el hoy futbolista de Banfield Alejandro Cabrera, el Colo. Allí vuelve cada vez que puede. La cuarentena por la pandemia de COVID del 2020 lo tuvo recluido primero en Río Cuarto porque jugaba en Estudiantes de esa ciudad, pero cuando vio que la cosa no aflojaba, se fue a pasarla a Los Cóndores.

También se había vuelto al pueblo de Talleres de Córdoba donde jugó cuando tenía 12 años. “Era un lio bárbaro y me volví al pueblo porque no la pasaba muy bien. No quise volver más. Siempre soñé con jugar al fútbol, pero cuando me volví, me salieron oportunidades para probarme y yo no quería saber más nada. El fútbol para mí se había terminado”, contó Cabrera en PERFIL Córdoba en 2019.

En 2020 el parate de la actividad futbolística frenó un gran momento de Cabrera y del Celeste de Río Cuarto que estaba peleando la punta de la Zona A con Atlanta para ascender a Primera División. Desde la cuenta de Twitter Primera Nacional armaron el 11 ideal del campeonato e incluyeron en el mediocampo a Alejandro Cabrera como volante interno, el volante central elegido fue Juan Mercier de San Martín de Tucumán. El Pichi ganó la Libertadores 2014 con Néstor Ortigoza que compartía el doble cinco en Estudiantes de Río Cuarto con el Colo. El Gordo una de las primeras cosas que hizo cuando se sumó a Estudiantes fue preguntar “¿Quién es ese tal ‘Colo’ Cabrera del que todos me hablan?”. Alejandro es un volante central con mucha técnica y panorama que puede cumplir las dos funciones del doble 5. En la época de Estudiantes del Federal ha jugado suelto con Martin Zbrun detrás o de 5 clásico con Andrés Aimar que es un futbolista de corte ofensivo como su hermano Pablo.

El Colo Cabrera jugó 4 años inolvidables en el Celeste, donde logró un campeonato regional y dos ascensos. Pero hay una foto que aún conserva como un recuerdo especial y por eso la tiene de portada en su cuenta de Twitter. Se trata de la foto del equipo del último partido como profesional del Payito Aimar en un Estudiantes de Río Cuarto-Sportivo Belgrano de 2018. A la izquierda de los hermanos Aimar está un sonriente Alejandro Cabrera sosteniendo la bandera que decía “Gracias Pablo”. El estadio Ciudad de Río Cuarto – Antonio Candini estuvo lleno con 12 mil personas (Loco Bielsa incluido) que fueron a ver la última función de uno esos futbolistas mágicos inolvidables. Tanto que era el ídolo de Messi cuando era chiquito.

Más allá de la fiesta y el homenaje a Aimar, hubo un partido que terminó 0-0 y Estudiantes quedó eliminado de la primera fase de Copa Argentina porque había perdido la ida por 2-1. Al año siguiente el equipo se tomaría revancha contra el mismo rival y por la misma copa. Le ganaría 4-0 como local con un golazo de afuera del área de Cabrera que ese día jugó con la 10. Ese triunfo le permitió a Estudiantes de Río Cuarto enfrentar a Boca por los 16vos.

El partido se jugó en Mar del Plata. El objetivo del equipo era ascender a la B Nacional pero era una especie de premio para su gente y sus jugadores jugar contra Boca. Así lo tomaron y el equipo dirigido por Marcelo Vázquez salió a mostrar su repertorio: presión alta, equipo intenso y buen manejo de pelota. Boca se terminó imponiendo por 2-0 con goles de Wanchope Abila y Mauro Zarate pero como en la despedida de Aimar el resultado pasó a un segundo plano. Algunos dirigentes de Boca como Cristian Gribaudo quedaron impresionados con el 5 de Estudiantes y llegaron a preguntar por él pero el pase se frustró cuando se enteraron que tenía 26 años.

A los pocos meses el equipo se jugaba como local el ascenso contra Sarmiento de Resistencia. La cancha estaba llena y en un momento del partido explotó. No había ocurrido un gol sino que su número 5 había recuperado una pelota, gambeteado a un rival que le cometió falta y la pelota siguió su curso. El árbitro cobró pero la pelota había quedado suelta y un rival la estaba por agarrar, entonces Cabrera se tiró de cabeza a trabar. “Olé, olé, olé, Colo, Colo”, explotó la gente. Cerca del final del primer tiempo el partido seguía 0-0 y el Colo Cabrera llegó antes a la pelota que el rival Federico López que se lo llevó puesto. Como ya estaba amonestado se fue expulsado.

 En el complemento llegaron los goles para el ascenso a la B Nacional. Tras el 2-0 y las fotos en los festejos con la gente en el campo de juego, Cabrera se tomó unos minutos para hablar con Hugo García de La Voz del Interior. El periodista le dice que aun siendo un partido picante por un ascenso le llamó la atención que muchas pelotas las podría haber reventado pero no lo hizo, que siempre la entregó al compañero mejor ubicado. “Nosotros sabíamos que para ganar teníamos que hacer lo que veníamos haciendo. Por más que se jugara una final y era un partido muy importante, si nosotros intentábamos hacer el juego que hacíamos siempre, íbamos a ganar. Por eso no nos sirve tirarla sino hacer buenas triangulaciones. Por suerte se nos dio”, respondió el Colo.

Pero ese día no sería el único 2-0 muy festejado con participación vital de Cabrera. Ya siendo jugador de Banfield tuvo un partido consagratorio en el clásico contra Lanús jugando como local. El Granate había arrancado mejor el partido básicamente porque la recuperaba más rápido que Banfield por un buen esfuerzo colectivo liderado desde el eje por ese gran quitador de pelotas que es Facundo Quignon. Pero Banfield ajustó. Galoppo mejoró el retroceso y fue rueda de auxilio de Cabrera. Ya en el cierre del primer tiempo el partido estaba parejo y 0-0 hasta que el Colo Cabrera en un cruce en mitad de cancha puso antes la pierna que el delantero de Lanús Nicolás Orsini que por doble amarilla se fue expulsado.

El segundo tiempo Banfield salió a noquear, sofocó a Lanús y la clave fue su volante central. Fue el que acompañó un ataque como respaldo. Así se encontró con la pelota tras un despeje y mantuvo viva la jugada con un pase a Giuliano Galoppo que asistió a Luciano Pons para el 1 a 0. También fue el que rompió la jugada previa al 2 a 0 con un pase rápido hacia adelante para Payero que después le dio aceleración a la acción. Esta vez no hubo ovación para Cabrera solo porque el partido se jugó sin público por la pandemia. Pero a partir de esa tarde se metió en el corazón de la gente de Banfield.

El Taladro fue el club que le cumplió el sueño de jugar en Primera a los 27 años. A los 23 todavía jugaba en la liga cordobesa. Su carrera tuvo un camino lento pero siempre en ascenso y regalando alegrías y momentos inolvidables por donde pasó. En Argentino Colonial el ex arquero de Instituto Damián Maltagliatti lo hizo debutar con 15 años en la liga regional de Rio Tercero. Allí, en 2009, logró el ascenso con su papá Osvaldo como técnico: “Fue una experiencia que no se me va a olvidar nunca. Lo mejor que me pasó en el fútbol, nada se compara. Será siempre lo máximo”.

A los 18 años pasó a Roncedo de Alcira Gigena dela Liga regional de Río Cuarto donde salió campeón en 2012. Son muy recordados los partidos contra San Martín de Mackenna. El Colo Cabrera contra Maxi Comba, hoy delantero de Newell’s y de paso por Gimnasia de La Plata. En 2015 Alcira Gigena se jugaba el descenso contra San Martín. “Esa noche el Colo deslumbró. Nos contagiaba en cada jugada. Lo vivía de una manera apasionante. Esa noche fue la figura como siempre, pero más de lo normal. Nos salvamos del descenso y me acuerdo que le decíamos gracias hermano, y llorábamos. Los hinchas de Mackenna lo felicitaban”, contó en Perfil Lucas Bovo, que jugaba en Roncedo.

Ya Cabrera era un rumor de crack en Río Cuarto. Estudiantes lo escuchó y lo fue a buscar. “Cuando llegué, me quería volver porque no jugaba. Las lesiones de Andrés Aimar y Beraldi me dieron la oportunidad. No fue fácil”, contó en La Voz del Interior el día del ascenso a la B Nacional.En Estudiantes de Río Cuarto lo aman. Ya en 2018 se viralizó un video en You Tube donde mostraba todo su repertorio. Cómo cubre y cuida la pelota, sus quites y cambios de frente, sus pases. El arte de entender que hay que jugar simple para jugar bien. Siempre a uno o dos toques, la cancha en la cabeza y los ojos en la pelota. Panorama para ser un 5 que tranquilamente podría ser un 10. Un estilo Riquelmeano en todo sentido, hasta en jugar con medias bajas y botines negros, más allá de las modas coloridas.

En 2018 se hablaba que lo quería Belgrano para jugar en la A. “Sin dudas que ya suene mi nombre en un club de primera, es algo que me genera mucho orgullo y me pone muy contento” contó Cabrera en la página Última Jugada. También marcó que no era un problema que haya jugado en Talleres cuando era chico porque cuando se labura de futbolista se dejan los sentimientos de lado y cada camiseta que le toque defender la siente como un hincha más. El pase a Belgrano no se dio. También Talleres lo fue a buscar el año pasado. Pensar que en 2014 la T para disputar el Federal A hizo una prueba de futbolistas. Desde Rio Cuarto llevaron a dos, uno era Álvaro Cuello, quien había rendido muy bien en el Federal B con Atenas, y el otro el Colo, que tenía unos kilos de más, pero eso no le restaba calidad y talento a su juego. Después de la practica el Técnico Frank Darío Kudelka le comento a la persona que los llevo: “El flaco anduvo bien, podría andar. Pero el ‘coloradito’, con esa pancita no puede ser jugador profesional”.

En agosto del 2020 al final el futbolista cordobés recaló en Banfield a préstamo por 50 mil dólares (50% del pase), por 18 meses y con opción de compra en dos oportunidades: 300 mil en junio o 380 mil en diciembre de 2021. Por más que al fin iba a cumplir el sueño de jugar en Primera siempre mantuvo la tranquilidad. “En lo personal no siento presión ni que tengo nada por demostrar. Solo hacer lo que venía haciendo”, contó en su llegada el predio del Taladro en Luis Guillón donde vivió las primeras semanas hasta conseguir departamento.

El equipo dirigido por Javier Sanguinetti llegaría a la final de la Copa Maradona contra Boca donde caería por penales. Cabrera debutó en el primer partido del certamen contra River cuando entró por Giuliano Galoppo. Su padre, Osvaldo Cabrera relató lo que sintió cuando vio a su hijo esperando en la línea de cal para hacer su ingreso a la cancha: “Lloré todo el tiempo. Fue cumplir el sueño de todos, no tengo palabras para decir qué es lo que sentí”.

En su posición de 5 estaba uno de los mejores del equipo y del torneo, el Corcho Rodríguez así que cada ingreso del cordobés era para jugar como volante interno. “Si bien le costó adaptarse a la categoría, fue fundamental su temperamento y tenacidad para asimilar las necesidades posicionales y del equipo, e interpretar a la perfección aquello que habían visto los entrenadores de él en Estudiantes de Río Cuarto y que tan bien le hizo al equipo desde que le tocó ser parte”, contó para Lástima a Nadie el preparador físico del cuerpo técnico de Sanguinetti, Ramiro Loguercio.

El Colo de a poco se fue soltando y en el partido contra San Lorenzo que clasificó al equipo a la final filtró un pase a las espaldas del lateral izquierdo para que Juan Álvarez ponga el 4-1. Con la venta del Corcho a Estudiantes, Cabrera se adueñó del puesto de volante central. “En Estudiantes era un 5 más suelto. En Banfield juego de 5 más retrasado y me siento cómodo”, declaró en la página del Taladro. En un equipo con mucha dinámica Cabrera era la pausa y el orden, el que direccionaba los ataques. En cancha no se lo veía hacer grandes desplazamientos pero siempre estaba bien ubicado. “Cabrera no corre menos que el resto, corre incluso mucho más que varios y tiene que ver con el lugar que ocupa dentro del campo. A diferencia de otras posiciones, el volante central está en continuo movimiento ya que participa en las acciones defensivas y también da respaldo a las ofensivas”, nos aporta Loguercio.

Antes que pegue el salto a Primera su entrenador Marcelo Vázquez lo definió para el diario Olé: “Es muy completo, con mucho manejo de la pelota, buena pegada y buen juego aéreo (mide 1,85 mts). Maneja los tiempos del equipo, puede jugar de tapón o de doble 5, se adapta muy bien a la posición que le toque. Es muy profesional, un fuera de serie. Siempre quiere seguir creciendo, es un fenómeno. Entrena aparte y hasta tiene una nutricionista para él”.

Los videos de las jugadas en Banfield y Estudiantes de Río Cuarto se cruzan como repeticiones de cosas ya vistas. Arrinconado contra la línea sale tirando un caño. Las palabras elogiosas se acumulan: sacrificio, marca, juego. Cuando se fue de Estudiantes la gente le demostró su cariño vía redes sociales. “Una cosa de locos, me han mandado mensajes de todo tipo. Al hincha de Estudiantes agradecerle por todo el cariño en estos cuatro años hermosos que me hicieron pasar. No sigo hablando porque me acuerdo los mensajes y me largo a llorar”, contó en una nota con el programa “A dos toques” de FM Activa de Los Cóndores.

Como en ningún lugar lo conocen más que en su pueblo el periodista le preguntó si iba a estar esperando el partido contra Vélez para jugar con su ídolo Fernando Gago. “Obviamente que sería muy lindo porque le tengo mucha admiración”, respondió el Colo. Eso no pudo ser porque Gago se retiró. Pero sí lo pudo ver al costado de la línea de cal como técnico de Aldosivi en un partido que Banfield empató bajo la lluvia. A los pocos días el equipo se jugaba la clasificación a la Sudamericana 2022 justamente contra Vélez. El Taladro se puso en ventaja por 2-0, el Fortín lo empató y rápidamente Martín Payero tiró un centro para un cabezazo impresionante de Cabrera para el 3-2. Su primer y único gol en Banfield valió entrar a una copa continental.

En la nota que le hicieron después del partido contra Vélez en la transmisión oficial le dedicó el gol a su familia, su novia y en especial a su hermana que ese día se recibió de psicopedagoga. Le pidió perdón por no haber podido estar presente.

A los pocos días hubo un brote de contagios en Banfield. 18 jugadores dieron positivo. Solo quedaban 13 profesionales para jugar contra Estudiantes de La Plata. Alejandro Cabrera era uno de ellos. Tuvieron que debutar muchos pibes del club. Banfield empató el partido después de estar perdiendo 2-0. “Fueron cuatro días muy complicados. Veníamos de una alegría muy grande contra Vélez. No eran las condiciones óptimas, teníamos todo en contra y el equipo sacó corazón, garra y juego que también tuvimos. Lo pudimos empatar”, declaró post partido en pleno campo de juego.

El Colo había sido una de las figuras de la cancha. Pero quiso reconocer a cámara que “los pibes hicieron un esfuerzo muy grande, es más llegaron esta mañana al predio donde estábamos concentrados. Los pibes hicieron un gran partido, háganle notas a ellos que se lo merecen”.

Lucas Jiménez

Twitter: @lucasjimenez88

PD: Muchas gracias a Daniel Alberto Reinoso por los aportes con algunas anécdotas del Colo.

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