Todos los viernes les vamos a traer una columna de opinión de temas relacionados al mundo del deporte que nos parecen importantes analizar y comentar. Hoy: la frase homofóbica de Horacio Pagani, la exclusión de Rusia del Mundial por parte de la FIFA y la salida de Marcelo Bielsa del Leeds United. Escribe Santiago Núñez.

Hablar

El estudio y la pantalla tienen el mismo ruido de fondo de siempre. Muchas más palabras que conceptos. Mayor cantidad de epítetos enraizados en el griterío convulsivo que explicaciones concretas para discusiones genuinas. Y allí, en medio de las acusaciones cruzadas sobre rasgos personales injustificados, el periodista lanzó lo que él mismo considera una acusación sangrienta y agresiva:

-¿Querés que te diga que sos trolo?

Y eso que solamente unos segundos antes, Horacio Pagani (el ejecutor de la frase) había dicho sobre Nicolás Distasio (el receptor) que “se hace el canchero porque no puede discutir periodísticamente nada”.

La frase del reconocido comunicador está lejos de referirse a una elección. Él lo toma y está convencido de que es un insulto, un agravio, una demostración de que la masculinidad no solamente es necesaria sino obligatoria para un mundo deportivo, de traje, en el que no podés estar sino tenes agallas o, mejor dicho, si no “ponés huevos”. El periodista, persona que ejerce un arte de difícil implementación sin problematizaciones, dudas, preguntas, no titubea. Trolo el que merece ser agredido.

El hecho ocurrió un 28 de febrero, es decir, nueve días después del Día Internacional contra la Homofobia en el Deporte. Para esa fecha, la revista Meta realizó un dossier que presentaba notas sobre el asunto. A varios integrantes de este portal nos tocó participar. Fabián D´Aloisio indicó, en la introducción del paquete de artículos, lo siguiente: “Una cultura homofóbica que silencia y hace ruido con los gritos de odio de las hinchadas. Una música que retumba bien alto en las tribunas para no escuchar los gritos de los y las protagonistas, amparados, a la vez, en la complicidad dirigencial y de todo el universo deportivo. Una cultura del aguante que se encarga de destruir alteridades. Por puto y cagón, la bandera en medio de la multitud, como síntesis de la desigualdad y la violencia. ”

La situación refleja, por más que no parezca, algo positivo. La escena tuvo una escueta viralización pero se difundió al fin y al cabo, y las razones que ponen ese tipo de intervenciones en jaque no son casuales. Es el poder de la pelea. Poner en palabras como antítesis de miedo, como antónimo de temor.

Si Patrice Evra declaró haber escuchado en un vestuario la frase “si acá hay un homosexual, que se vaya del club” o, varias años antes, Wilson Oliver entendió que “fútbol y homosexualidad, no se puede” hoy se empiezan de a poco a sumar voces que construyen caminos de lucha. ¿Falta? Muchísimo. Sino no habría frases como las de Pagani.

Pero la pelea en las calles, el movimiento de mujeres y diversidades, la necesidad implacable de comunicar distinto, comienza a abrirse paso. Como dice Facundo Imhoff, el secreto de esa lucha es arduo pero simple: “Hablar, hablar y hablar”.

La paloma blanca no vuela en Zúrich

Un texto de un párrafo, 142 palabras y 867 caracteres le sirvió a la FIFA para excluir, en conjunto con la UEFA, a Rusia del Mundial de Qatar 2022 y a todos los clubes de dicha federación de los certámenes continentales.  El antecedente similar que se viene a la mente es la decisión de sacar de la Eurocopa a Yugoslavia en 1992 (tampoco participaría de la Copa del Mundo de Estados Unidos).

Pensar en “la paz” (dixit comunicado FIFA) como vector en este tipo de situaciones es, cuanto menos, inocente, e incluso roza la hipocresía y la complicidad geopolítica. Estados Unidos y la OTAN, con administraciones Republicanas o Demócratas en la Casa Blanca llevaron adelante la Guerra de Irak entre 2003 y 2011 y la de Afganistán entre 2001 y 2021. Nadie le impidió participar de las Copas del Mundo en Corea y Japón, Alemania, Sudáfrica o Brasil, ni tampoco la eliminatoria para el Mundial de Rusia (vaya paradoja), al que no pudo clasificar. Es cierto que el equipo norteamericano no jugó un Mundial entre la década del ´50 y la del ´80, pero eso nada tuvo que ver ni con Bahía de Cochinos ni con la guerra de Vietnam: EEUU no clasificaba deportivamente.

Si se tomara el rechazo al conflicto bélico a partir de intereses de países o líderes despóticos, tampoco podría estar en Qatar 2022 Arabia Saudita, que lidera el Grupo B a falta de dos fechas para la finalización de la eliminatoria en Asia. Según un reporte publicado el 11 de febrero pasado por el portal Democracy Now, basado en la información “Consejo Noruego para Refugiados”, al menos 1535 civiles murieron en Yemen en los últimos cuatro meses, varios de ellos a manos de ataques aéreos saudíes. La FIFA nunca impidió que Israel jugara una eliminatoria ni participara del Mundial 1970 a pesar de las innumerables atrocidades al pueblo Palestino. Ejemplos sobran.

Alinearse con Putin y su incursión militar está en las antípodas de mi posición. Considero que el rechazo a la intervención de la OTAN y a la incursión bélica que dio un salto esta semana son parte de un posicionamiento integral. Pero la paloma blanca está lejos de Zúrich.

Cambiar todo para todos

“Vos viste en mí lo que yo nunca había visto”, escribe Kalvin Phillips, que luego de consolidarse con el Leeds United vio desde el centro del campo como titular la final de la última Eurocopa. “Le diste a mi hijo su sueño”, agrega Iynne Gelhardt, sobre Joe, que con 19 años debutó en la Premier League. “Gracias Marcelo, por todo”, sostiene Rapinha, que ahora es integrante de la selección de Brasil y tiene muchas chances de ir a Qatar de la mano de Tite.

Frases sueltas. Fragmentos de vida. Pedazos de ilusiones. Ese tipo de cosas Marcelo Bielsa convierte en realidad, como si la fantasía que parece rechazar por su cara seria se materializara con cada una de sus enseñanzas. Marcelo se fue, porque los finales no tienen por qué siempre ser felices. Pero se queda para siempre en el corazón oeste de Yorkshire. Vamos Leeds carajo.

La sensación idónea y absolutamente conformante de modificar vidas y carreras más allá de triunfalismos o derrotas circunstanciales, son uno de los ejes de la vida del rosarino. Por eso convenció a Pablo Aimar de que lo importante es el proceso. También eso explica que vea “lo que otros técnicos no ven” y después les otorgue herramientas a los jugadores para que lo apliquen a su juego, como observó alguna vez Matías Jesús Almeyda. Eso explica que haya convencido a Alfredo Argensó en el Espanyol de que servía para el fútbol. Por eso caló “hondo” en Roberto Ayala o hizo que Lucas Bernardi trabajara como nunca antes, según sus propias declaraciones.

Eso hace que Germán Burgos lo haya comparado con San Martín. Por eso Raúl “Pacha” Cardoso lo define como un “tipazo”. Esa es la razón por la cual Hernán Crespo le dedicó una “Carta Abierta”. Son esas las causas que llevan a Marcelo Gallardo a pensar que Bielsa es más profesional que él. Por eso Juan Manuel Llop dice que el “Loco” es distinto a todos los seres humanos. Eso explica que el Daniel “Cholo” Guiñazú haya declarado que “Bielsa es el mejor porque te enseña, te enseña de fundamentos, te explica el porqué de las cosas” o que Gerardo Martino lo defina como el “mejor entrenador de la historia del fútbol argentino”.

La lista podría seguir. La capacidad de resumen, de la que quizás Bielsa carece, la tuvo con eficacia Patrick Bamford, que también llegó a la selección inglesa, cuando afirmó que Marcelo es el “hombre que cambió todo para todos”.

Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez

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