Ayer Deportivo Morón se convirtió en el primer club en restituir los carnets de socios a sus hinchas detenidxs desaparecidxs durante un partido de fútbol. Fue en el entretiempo y todo el estadio terminó cantando contra la dictadura y a favor de la memoria. Escribe Sergio Smietniansky.

No se si lo sabían, pero ayer en la cancha de Morón se vivenció un acto histórico y maravilloso.

La cosa había arrancado complicada ya que el Departamento de Derechos Humanos del club organizó un acto que transcurriría en el entretiempo del partido, pero claro, como ya avisé, antes y después del acto, se jugaba un partido.

El tema es que las cosas no le estaban saliendo bien al Gallito y la gente se ponía nerviosa, lo cual no sumaba positivamente para el acto. El primer tiempo se diluía en la mismísima nada cuando el árbitro adicionó 2 minutos mas y fue en ese último minuto de adicional que Damián Akerman, el ídolo y máximo goleador de toda la historia de Morón, tomó la pelota en el área rival y tiró un centro que derivó en el ansiado gol local. Así las cosas, ya se sabía que la actividad se iba a realizar en el mejor de los climas futboleros.

Apenas se retiraron los jugadores, hicimos el ingreso al campo de juego mientras desde los altoparlantes la voz del estadio anunciaba que se realizaría el acto de restitución de socios a dos víctimas de la dictadura civico-militar y que para el mismo se contaba con la participación de la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino.

El momento de la entrega de los carnets nos puso la piel de Gallo. La emoción y esas lágrimas de los familiares lo decían todo. Los abrazos fueron de un contacto tan estrecho que eliminaron todo tipo de distancia social, casi como un impensado homenaje al tipo de sociedad que soñaron las y los 30.000.

Parecía que el acto había terminado, pero como dije, solamente parecía. Porque de repente de un sector de las tribunas empezó a bajar el canto de «Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta es militar …’ y como si se tratara de una ola pero de la memoria, el canto y el saltito se empezó a reproducir en todos los rincones de la cancha, incluido el campo de juego, desde donde no parábamos de agitar. Pensé en la compañerada de Morón y especialmente en el Hormiga, compañero ex detenido desaparecido y gran impulsor de las políticas de derechos humanos en el club del cercano Oeste.

¿Serán conscientes de lo que gestaron ? Hicieron el primer acto de restitución de socios en medio de un partido de fútbol y le ganaron por goleada al olvido y de paso cañazo, 2 a 0 a Rafaela. ¿Mira vos?!!!! Tanto tiempo tarareando eso de que «Si cantara el Gallo Rojo, otro Gallo cantaría», para comprobar en una noche futbolera que el Gallo al igual que los 30.000, aún sigue cantando.

Sergio Cherco Smietniansky

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