Mañana se estrena en el Gaumont la película Terror familiar de Damián Galateo. En ella se cuenta la historia de su abuelo: Alberto Galateo. Un crack que jugó el mundial del 34 y al mismo tiempo un monstruo dentro de la familia. Escribe Juan Stanisci.

Damián Galateo tenía 12 años cuando se enteró que su abuelo había jugado un mundial. Fue durante el funeral de su abuela. Nadie en la familia había mencionado el tema hasta ese momento. A Damián le parecía raro que, cuando decía su apellido, los futboleros experimentados recordaban un Galateo de Huracán, Racing, Colón o la selección argentina. Que su abuelo había jugado un mundial no fue lo único que se enteró durante el funeral de su abuela. Secretos familiares.

Alberto Luis Galateo vivió varios momentos históricos del fútbol argentino. Debutó en Colón de Santa Fe en 1930. De ahí pasó a Unión porque le pagaban mejor. Con un detalle: el fútbol se había profesionalizado. Tatengues y Sabaleros ya eran un clásico, pero Galateo decidió pegar el salto igual. Jugaba en Unión cuando llegaron los llamados para disputar el Mundial de Italia en 1934.

Para 1934 Argentina tenía dos asociaciones de fútbol. Una profesional: la Liga Argentina de Football; otra amateur: la Asociación Amateurs Argentina de Football. La primera no estaba reconocida por la FIFA, la entidad organizadora del mundial, mientras la segunda sí. Lo que implicaba que los jugadores que disputarían la copa del mundo debían estar afiliados a la AAAF. Los futbolistas citados para la Selección Argentina venían de clubes que, en su mayoría, nunca volvieron a verse representados directamente en un mundial. Entre ellos estaba Alberto Galateo.

Por aquellos años disputar un mundial en otro continente implicaba un viaje de meses. Los futbolistas entrenaban en la cubierta del barco. En tiempos de inmediatez resulta difícil comprender que semejante periplo se haya dado para disputar un solo partido. Argentina quedó eliminada ante Suecia en el primer encuentro. A Galateo le alcanzó para dejar su huella. Le hicieron el tiro libre que terminó en el primer gol. Y marcó el segundo ni bien arrancaba el segundo tiempo. Argentina se quedaría en tierras italianas para diputar algunos amistosos, uno ante Italia, los campeones del mundo.

A su regreso dejó su Santa Fe natal por las luces de la gran ciudad. Huracán de Parque de los Patricios lo sumó a sus filas. Fueron tres temporadas para luego pasar a Chacarita. Junto con su talento como inside izquierdo (hoy en día la posición más parecida sería la de 10), se empezaba a sumar su fama fuera de las canchas. Se decía que le gustaba la noche y el alcohol. En Racing jugó un solo partido luego de agarrarse a trompadas con un compañero. Galateo volvió por un tiempo a Santa Fe para jugar en Sportivo Candioti. Antes jugó en Bahía de Brasil. Se retiró en 1943 defendiendo la camiseta de Colegiales.

Filmando cine de terror

Lo que Damián Galateo se enteró a los 12 años en el velorio de su abuela, Fortunata Bongiovanni, se transformó dos décadas más tarde en un proyecto de película. Terror familiar narra, durante la primera parte, la historia futbolística de su abuelo. El resto de la película mezcla el documental con el género de terror. Una forma de hacer una retrospectiva sobre lo que había vivido su familia, principalmente cuatro integrantes: su abuela, su tío, su tía y su papá.

  • ¿Cómo fue dirigir una película de tu familia?
  • Lo primero fue cuando me enteré a los 12 años. Me enteré lo que había pasado y quién era mi abuelo. Sabía que era un futbolista porque cada cuatro años aparece su nombre. Pero además que era alcohólico y que le pegaba a mi abuela, a mi papá y a mis tíos. Pero cuando preguntaba en la familia, nadie me quería decir nada. Como que era un secreto. Nadie quiere hablar de eso.

Si bien la historia transcurre entre las décadas de 1930 y 1960, tiene mucha actualidad. Basta con ver dos de las grandes figuras de los equipos que pelearon el último campeonato: Sebastián Villa y Johan Carbonero. El primero con dos denuncias, una por violencia de género y otra por violación; el segundo con una denuncia por acoso sexual. Alberto Galateo llegó a quitarle la visión de un ojo de un golpe a su esposa, Fortunata Bongiovanni. La violencia también alcanzaba a sus hijos: el tío, la tía y el padre de Damián Galateo.

La película utiliza herramientas del terror porque la historia es de terror. El relato de los protagonistas a través de sus recuerdos asfixia. La sombra del padre o esposo violento se transforma en una entidad que oscurece el ambiente familiar. “Cuando empecé a pensar la película, estaba pasando un momento muy oscuro. Y me interesaba esto de cómo la familia de aquel entonces transitó esa oscuridad, pero como después pudieron armar sus nuevas familias. Me interesaba esa posibilidad. Cómo ver la posibilidad de salir de esa oscuridad”, me explica Damián Galateo.

La reconstrucción de lo que sucedió se da en diferentes planos. Por un lado está el relato en primera de quienes lo vivieron, pero también hay una ficcionalización donde pueden encontrarse elementos del común de las películas de terror. También, para mostrar el costado luminoso de una historia tenebrosa, están los archivos familiares que muestran como esa familia logra recomponerse.

En Terror familiar Damián Galateo busca que el espectador no quede indiferente. Que se interrogue los posibles finales, antes de contarlo. Esto funciona, también, para desarrollar algunas líneas teóricas en torno a la violencia de género y la violencia familiar. “Para mí la película es un cocoliche”, define Damián. Documental deportivo, ficción de terror, archivo familiar y teoría sobre violencia de género.

Desenterrar ciertas historias familiares tiene su costo. Una parte de su familia decidió no hablar durante la película. Su tío terminó insultándolo durante las tres entrevistas que le realizó. Su padre, después de un reportaje donde Damián trató de ir a lo más crudo de la historia, le dijo que con otra persona preguntando se hubiera ido. Y algo de eso hay. Damián lo admite, más allá de la figura monstruosa de su abuelo, explica así su mirada como realizador de la película: “El monstruo verdadero también es el director. Porque el director pone de vuelta en juego toda esta historia terrible”.

¿Donde verla? Desde el jueves 27 octubre al miércoles 2 de noviembre a las 21:45hs en el Cine Gaumont, en Rivadavia 1635. La entrada vale $90. Sí, leíste bien: noventa pesos.

Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci

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