La lluvia marroquí no impide la salida del avión. Llegan cuando las turbinas ya están encendidas, listas para levantar vuelo. En Casablanca, película que está cumpliendo ochenta años, Humphrey Bogart, alias Rick, le dice a Ingrid Bergman, alias Ilsa: “siempre nos quedará París”. Marruecos, ocho décadas después, tiene a una de sus figuras nacida en la capital de Francia. Sofiane Bouzal, el hombre que desparramó gambetas y potrero en las canchas de Doha, nació en París en 1993.

El caso de Bouzal es la representación de esta selección. Los hijos del exilio. Los hay nacidos en Canadá, Francia, Países Bajos, España, Bélgica e Italia. Los seleccionados europeos solían tener varios jugadores nacidos en territorio africano por su pasado colonial. Hoy muchos hijos de exiliados deciden representar a la patria de sus madres o padres.

Marruecos rompe la lógica no solo por haber ganado su grupo o por eliminar a España. Hace solo tres meses cambió de técnico. En tiempos donde se destacan los procesos, este equipo logró hacer historia haciendo todo lo contrario. Sus números son contundentes: junto a Croacia, Inglaterra y Países Bajos son las únicas selecciones en carrera que permanecen invictas. Con un detalle: ningún rival pudo hacerle un gol. El único que recibieron lo hizo en contra el defensor Naif Aguerd.

España volvió a no poder definir un mano a mano en los 90 minutos. Sus últimos cinco partidos de eliminación directa terminaron en tiempo extra. En el mundial pasado quedaron afuera con los locales por penales. En la Euro 2020 pasaron a Croacia en el alargue y a Suiza por penales, para luego ser eliminados por Italia en semifinales.

Marruecos llega por primera vez a cuartos de final. En el primer mundial en tierras árabes es la selección que representa a toda esa cultura. Hoy fueron locales otra vez. Banderas de Palestina en las tribunas y en la cancha incluidas. Como si el partido lo hubiera dirigido Michael Curtiz, director de Casablanca, el gol de la definición lo hizo Achraf Hakimi. El lateral derecho nació y jugó para España, pero escribe la historia en marroquí. El título podría ser: siempre nos quedará Doha.

Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci

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