El 20 de julio comienza el mundial de fútbol femenino en Australia y Nueva Zelanda. Un año para no sacarse la camiseta de la selección y meterse de lleno en el fútbol femenino. Escribe Dolores Insúa.

La llama mundialista está encendida, bueno la llama técnicamente es de los Juegos Olímpicos pero ustedes me entienden. Hablo de esa llama que está prendida desde el 18 de diciembre en nuestros cuerpos, bueno más que 18 de diciembre diría desde el 20 de noviembre, desde que la pelota empezó a rodar y todos nos pusimos la celeste y blanca de Argentina. Esa celeste y blanca a la que le agregamos una tercera estrella.

Ahora te pido que no te la saques, que te dejes la camiseta puesta hasta julio porque la selección vuelve a jugar un mundial. El 20 de julio de este año comienza el mundial de fútbol femenino en Australia y Nueva Zelanda.

Sí ya sé lo que estás pensando, que el fútbol femenino no es lo mismo, que el mundial masculino tiene más historia, que a nadie le interesa ver partidos de mujeres. Pero pará ahí, un segundo pará, y leeme. Nadie pretende que el fútbol femenino y el masculino sean iguales, son formas diferentes así como cada club tiene su impronta, o como los y las sudamericanas tienen su potrero cuando juegan contra países bajos o como un arquero europeo dice que “soy demasiado racional y honesto para ir a ese terreno’’ y hay otro que baila después de atajar un penal clave.  

La historia también es diferente porque mientras los hombres patean una pelota desde que nacen, las mujeres tienen que pelear contra viento y marea para poder hacerlo, si es que se les ocurre hacerlo, porque ya sabemos que lo que no se nos presenta como imagen, como modelo a seguir, muy pocas veces lo creemos como una posibilidad real. Me estoy yendo por las ramas pero lo que quiero decir es que sí, que el fútbol femenino puede parecerte diferente, que la arquera ocupa menos espacio físico que un varón en los veinte mil metros que ocupa el arco, que luchamos día a día por un lugar en este deporte que amamos y eso se ve reflejado apenas pisamos el césped verde. 

También puede pasar que no sepas quiénes son las jugadoras, que conozcas pocos apellidos y eso te llame la atención al ver un partido entre España y Alemania, que no puedas entender por qué la selección de Estados Unidos fue 4 veces campeona del mundo cuando es un país que no les interesa el fútbol. Bueno, el fútbol masculino no les interesa. Entonces dejaron el deporte relegado a las mujeres y ellas lo tomaron con mucho orgullo, lo practicaron y lo hicieron bien. Muy bien. 

Resulta que dije todo esto para contarte que en julio se juega la FIFA Women ‘s World Cup Australia & New Zealand 2023. Así en inglés porque nos vamos a estas tierras del otro lado literal del mundo a jugar al fútbol (por qué la FIFA decide hacer un mundial en el culo del mundo es un tema para otra nota, anotado). 

Participan 32 selecciones que se dividen en 8 grupos de 4 países cada uno. Pasan a la siguiente ronda las 2 que queden con mayor puntaje. Luego es el ya conocido mata-mata en el que pasa la selección ganadora, en caso de empate hay alargue y luego penales. Así ronda a ronda hasta que una selección se consagre campeona del mundo (te suena, ¿no?).

El camino de Argentina

Nuestro país tiene una larga tradición futbolera. Sí, también en el femenino. Desde 1991 que se juegan mundiales oficiales y Argentina participó en 3 ocasiones: 2003, 2007 y 2019. 

Antes de 1991 existieron los mundiales no oficiales, el más recordado para nuestro país es el que se disputó en México en 1971, en el cual un 21 de agosto venció por 4-1 a Inglaterra en el Estadio Azteca ante más de 100 mil personas. Desde octubre de 2020 el Senado de la Nación decretó esa fecha como el Día de la Futbolista Argentina en honor al plantel que consiguió este triunfo. 

En las 3 ediciones que nuestro país participó en competencia oficial, fue eliminado en primera ronda. Aunque parezca algo negativo, la estadística es positiva: para Argentina el logro es participar del mundial. Sumado a que, el fútbol femenino local se profesionalizó recién en 2019 y que, después del conjunto brasileño, es la segunda selección sudamericana en tener historia en la máxima competencia mundial. 

En el último Mundial organizado por Francia en 2019 las dirigidas por el entonces DT Carlos Borrello, compartieron grupo con Japón, Inglaterra y Escocia. Empataron contra la selección nipona, perdieron por la mínima contra Inglaterra y cerraron con un 3-3 un partido infartante que iba 0-3 y las argentinas lograron una remontada que casi les da el pase a la segunda ronda.  

“Sueño con tener una Argentina que sea protagonista” decía Germán Portanova, el actual DT de la selección, en una entrevista para Olé en la previa de la Copa América. Y reconocía: “Hoy en día cuesta un poco más, pero es un proceso.” Un proceso que depende de una decisión política de la AFA de acompañar el crecimiento de la disciplina. La selección tuvo una gran actuación en la Copa América que las dejó en el tercer puesto con clasificación directa a la Copa del Mundo. 

Con el objetivo de mejorar la marca de las últimas participaciones mundialistas y con la idea de que para crecer hay que buscar una identidad de juego, el cuerpo técnico lleva realizado un gran trabajo de preparación: de las jugadoras, con periódicos entrenamientos en el predio de Ezeiza y la organización de amistosos con rivales de alto rango como el que jugaron contra España a fin de 2022, como de ellos mismos en el estudio de los rivales, metodologías de juego y videoanálisis.

El contexto de la próxima Copa del Mundo se ve diferente: el fútbol local avanza en la profesionalización de la disciplina, se produjeron transferencias de jugadoras al ámbito internacional así como la llegada de refuerzos para la primera división desde el exterior hacia nuestro país. 

Agendalo: el próximo compromiso de las argentinas es una seguidilla de tres amistosos en Nueva Zelanda. Se enfrentará a Chile el 17 de febrero y a la selección local el lunes 20 y el jueves 23. El viaje es una buena excusa para conocer el terreno en el que la selección jugará sus tres partidos de la fase de grupos y un buen momento para que conozcas a nuestras jugadoras, te familiarices con apellidos como Banini, Bonsegundo, Falfan, Cometti y otros. 

¿Te convencí? Seguro que sí. En la próxima nota te tiro más data sobre nuestra selección para que quedes muy bien en una conversación futbolera. 

Loli Insúa
Twitter: @Lolinsua 

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