Después de los años de gloria con Bianchi el Fortín se rehizo con Marcelo Bielsa que aprendió junto a jugadores que crecieron de la mano de su técnico y él creció con ellos. Un equipo inolvidable para los de Liniers y para los rivales. A 23 años de la consagración, siempre es bueno pasar por el corazón a estos equipos con enganches y goleadores. Escribe Federico Cavalli.

 A mediados del 97 la racha ganadora de Vélez parecía poner pausa. Tras la salida del entrenador Osvaldo Piazza, luego de quedar eliminados en octavos de final de la Libertadores contra Sporting Cristal, la racha de victorias y copas se frenaba. En esa búsqueda de frescura y renovación, la dirigencia le dio la oportunidad a Marcelo Bielsa.

 Para el Loco era la segunda chance en el país después de su recordado ciclo en Newell’s, que incluía títulos locales y una final de Libertadores. Venía de dirigir tres temporadas en México y frenar una. Vélez tenía una estructura armada, un plantel con gente experimentada, jóvenes promesas y una sola baja: Marcelo Popeye Herrera se marchó antes de comenzar el Apertura a Gimnasia de Jujuy.

 No fue fácil el inicio. Quedó eliminado en la Supercopa con derrotas duras (1-5 con San Pablo y 0-3 con Flamengo), cayendo en la última posición del grupo. En aquel torneo se implementó que los que ocuparan ese lugar le dejarían la plaza a otro equipo la siguiente copa, algo que no se llevó a cabo porque se descontinuó el torneo dando lugar a las copas Mercosur y Merconorte.

 En el torneo local le fue un poco mejor. Si bien nunca estuvo metido  entre los punteros, redondeó un buen campeonato, ubicándose cuarto y con recordadas goleadas (le hizo cinco goles a Ñuls, Central e Independiente). Los problemas se generaron en la relación del técnico y los jugadores. Un plantel con mucho caudillo y experimentados, enseguida lo enfrentó por sus ideas tácticas y métodos distintos de entrenamiento a los que venían utilizando.

 En la fecha 11, luego de quedarse afuera de la Supercopa, el conjunto de Liniers le ganó 2 a 1 a Gimnasia de Jujuy y Bielsa se expresó con contundencia frente a un periodista ante la consulta de si los dirigentes lo presionaban para realizar cambios: “Usted no conoce mi trayectoria. Yo jamás he aceptado imposiciones, ni siquiera sugerencias”, respondió el Loco, en el mismo tono que Diego lo haría cuando dirigió la selección más de una década después.

El técnico rosarino había reemplazado al Pacha Cardozo con un joven Fede Domínguez y paró al equipo con un esquema 3-3-1-3, volcado al ataque, pidiéndoles a todos los jugadores que tengan vocación de recuperación. El periodismo habló de una reunión entre el plantel y el técnico para pedirle que cambie de juego y que, al mismo tiempo, los dirigentes le pedían por el Pacha. La única verdad es que Cardozo volvió al primer equipo pero el esquema no se modificó.

 Para el Clausura 1998 Bielsa contó con el retorno del Rifle Pandolfi y la baja de Mariano Armentano, que se fue a Central.  El verano fue bueno (ganaron la copa de Oro de Mendoza) pero la tirantez del grupo con el técnico tuvo su pico cuando Bielsa separó por dos semanas a Chilavert, después de una discusión tras avisarle al paraguayo que debía pelear el puesto con Pablo Cavallero y Ariel De La Fuente.

Tras limar asperezas justo antes del comienzo, los de Liniers arrancaron con el pie derecho. En la primera fecha ganaron  tranquilos por 2 a 0 al Racing de Ángel Cappa, que aunque estaba en formación también apelaba a juntar mucha gente en ataque. Esa noche Bielsa hizo debutar a Lucas Castromán. Al mismo tiempo, el Facha Bartelt hacía historia en el Monumental y le metía tres goles a River con la camiseta de Lanús.

 En ese triunfo contra la Academia fue expulsado Marcelo Gómez. Ese sería el último partido del volante central, que a los pocos días se iría a River. Una baja importante ya que Bielsa contaba con el jugador (incluso en el medio de las negociaciones lo siguió contando dentro del once velezano). Su lugar lo ocuparía Carlos Compagnucci.

 En la segunda fecha viajó a Salta para vencer a Gimnasia y Tiro sobre el final del partido y en la fecha siguiente venció en casa a Unión.  Para la cuarta llegó el primer triunfo importante: en la Bombonera le ganó a Boca por tres a dos. Un partido bárbaro de sábado por la noche, con muchas emociones y un resultado cambiante.

 Los de la Ribera venían complicados ya que en los dos partidos anteriores le habían hecho ocho goles, cuatro Platense (en la recordada tarde de Mauricio Hanuch) y cuatro Newell´s. Un equipo que venía de ser segundo del River tricampeón pero no encontraba el rumbo. Lucas Castromán conseguiría su primer gol en primera para abrir el marcador. Empató Palermo y Arruabarrena en contra puso a Vélez en ventaja. Latorre volvió a empatar. Pero faltando minutos para que termine, Chilavert de penal puso el 3 a 2.

 Cuatro jugados y cuatro ganados. Puntero con puntaje ideal. Perseguido por dos sorpresas: Lanús, que tenía al Facha Bartlet,  el jugador del campeonato, y Gimnasia de Jujuy, experimentado equipo con algunas joyas como Carlos Casartelli o el gran Morales Santos.  En la quinta empató en cero con Platense y en la fecha siguiente se trajo los tres puntos de Rosario frente a Newell’s en un partido con cuatro expulsados. .

 Hasta aquí la estructura del equipo salía de memoria: un líbero, dos stoppers, un volante central y dos carrileros, un enganche y tres delanteros. Eso sí, todos corren y todos juegan. Pero en la fecha siete en cancha de Ferro contra Argentinos Juniors, el Loco Marcelo se volvió más loco. Paró un equipo con dos enganches y tres delanteros.

De la mitad para adelante estaban Fernando Pandolfi, Patricio Camps, Martín Posse, Darío Husaín y Carlos Cordone. Como el arco de los Bichos no se abría, Bielsa sacó a Pandolfi y puso al Roly Zárate. Las cosas siguieron igual y Cubero ingresó por Darío Husain para cerrar filas. Fue cero a cero, como paradoja de tanto ataque.

 En la fecha ocho perdió el invicto de local contra San Lorenzo. Pero se recuperó rápido: triunfos en las dos fechas siguientes contra Estudiantes en La Plata e Independiente de local, en una gran tarde donde la frutilla del postre fue el penal atajado por Chilavert a Burruchaga, como en el clausura 96, el día de la coronación.

 Las chances de Gimnasia de Jujuy de pelear se esfumaron en la fecha once cuando el equipo de Bielsa le ganó a domicilio con goles de Bassedas y Chilavert de tiro libre. En la fecha doce llegó la mejor actuación del conjunto de Liniers: seis a uno a Colón. Saralegui sorprendió a todos a los 12 minutos y abrió el partido. Pero Medero le cometió penal a Posse y Morant se fue expulsado por protestar a los 31. Chilavert  tomó el rebote del penal que le atajó José Pablo Burtovoy para convertir su primer gol de jugada y empatar el partido. 

 Después de ahí fue todo de Velez. En el segundo tiempo llegaron los goles: doblete de Posse (recordado golazo con CocaCola incluido), Fede Dominguez, Claudio Husain y el Lobo Cordone cerraron la goleada. Curiosamente, fue uno de los pocos partidos que el Loco Bielsa plantó línea de cuatro en el fondo.

 A la fecha siguiente defendió bien la punta en el Monumental contra River en un partido donde los delanteros de Vélez transformaron en figura a Tito Bonano. River, con la cabeza en la Libertadores, puso algunos habituales suplentes.Bielsa volvió a plantar línea de cuatro atrás. Los perseguidores no aflojaban: Gimnasia LP le había ganado a Racing el día anterior y Lanús venció a Newell´s al día siguiente.

 El partido del campeonato se dio en la fecha 14. Lanús visitaba el Amalfitani para hacer historia y quedarse con la punta. Vélez otra vez con línea de cuatro, tenía la delantera afilada. Pero el trámite arrancó bien para los del sur: Kmet puso el uno a cero y Sotomayor se fue expulsado en el primer tiempo. En la segunda parte empató Chilavert de penal pero enseguida JJ Serrizuela puso el 2-1. Faltando siete para que termine, una avivada del Cholo Posse puso el empate salvador.

 Gimnasia aprovechó esta situación y se trepó a la punta ganando tres a uno a Gimnasia y Tiro en Salta. No hubo tiempo para lamentarse en Vélez, a los tres días viajó a Rosario para enfrentar a Central sin Compagnucci, Cardozo y Mendez por acumulación de amarillas (aparte de Sotomayor). En sus lugares ingresaron Fede Dominguez, Zandoná y Lucas Castromán (que volvía al once inicial).

 En un partido muy peleado y por momentos mal jugado, el equipo de Bielsa se aprovechó de los errores del rival, algo raro desde la propuesta del loco de proponer constantemente. Posse, el más bajito, ganó de cabeza para el primero, y Pandolfi vio la barrera mal armada con el gato Sessa mal parado, y metió un lindo tiro libre para el segundo. Gimnasia y Lanús ganaron sus partidos y todo siguió igual.

 En la fecha 15 se jugó el clásico con Ferro. Siempre difícil el equipo de Caballito, venía de un buen andar, con la recordada victoria frente a Boca por cuatro a uno con tres goles de Diego Bustos. Pero en Liniers Vélez no le dio oportunidad. Después de comenzar el segundo tiempo perdiendo, concretó las chances que antes no pudo y se quedó con una gran victoria. Como Gimnasia perdió con Boca y Lanús empató con Estudiantes, volvió a estar solo arriba.

 48 horas después de terminado el clásico tuvo que volver a jugar. Abrió la fecha 17 contra Deportivo Español en el Estadio Nueva España. En un partido peleado, la diferencia llegó con un gol de Camps. “No traducimos el dominio en goles, tuvimos 70 minutos la pelota y el rival los últimos 15 del primer tiempo”, dijo Bielsa al finalizar el partido. A pesar del cansancio, Vélez no aflojaba. Español, en cambio, descendió esa noche para nunca más volver.

 Con una ventaja de tres puntos sobre Gimnasia y de cuatro sobre Lanús, el domingo 31 de mayo recibió a Huracán. Lanús y Gimnasia jugaron dos horas antes y ninguno pudo ganar. Los platenses perdieron en Rosario contra Newell’s y se olvidaron del campeonato; los granates empataron en cero contra el Lobo jujeño y quedaron a tres. Con el empate los de Liniers se coronaban.

 Los de Bielsa saltaron a la cancha sin Chilavert, ya que la Federación Paraguaya no dio lugar  a los pedidos de Raúl Gamez para que juegue los últimos partidos antes del mundial de Francia. Chila siguió concentrado en Holanda con la selección, Cavallero con la nacional y Ariel De la Fuente debutó oficialmente en primera. Con Cristian Bassedas recién cortado de la lista final de la selección argentina y Darío Husaín suspendido, era una incógnita cómo podía responder el equipo.

 Vélez dominó al Globo desde el principio y logró romper el cero a los 37 del primer tiempo, tras un desborde de Cordone y un cabezazo del más petiso, Martín Posse. En el segundo tiempo dejó espacios para que los pibes de Huracán (Mumo Peralta, Casas, Barijho) intentaran el empate, pero De La Fuente estuvo firme. Con mucho cansancio y algunos yerros frente al arco, llegó el final del partido. Invasión de campo, jugadores desnudos y celebración. Campeón.

En la última fecha, con casi todos los ojos puestos en el mundial que se venía, los de Liniers cerraron el campeonato tres días después del partido con Huracán. Fue triunfo por tres a dos contra uno de los perseguidores: Gimnasia LP. Esa tarde jugaron varios pibes (Cubero, Ercoli, Falcón, Batalla), entre ellos Cristían Bardaro, quien haría su debut en primera y en la red: clavó el tercero en el triunfo de Vélez.  Fue el último partido del goleador del torneo: el Pampa Sosa de Gimnasia se iba a Udinese. Una curiosidad: el conjunto de Liniers jugó los 19 partidos con la camiseta suplente.

 El Vélez de Bielsa fue un equipo que creció en el verano del 98 para llegar al torneo de la mejor forma, que se convenció de atacar y de que los históricos se tenían que acomodar al técnico, pero que el DT los tenía que escuchar y sacar su mejor versión. Y en eso el Loco es un especialista. “La capacidad que tiene este plantel es casi única en el fútbol argentino”, lanzó Camps después del partido con Huracán, y eso fue lo que consiguieron demostrar.

 Equipo que atacaba por las bandas, pero con buen pie por el centro, con un arquero de tremenda personalidad y salvadas de centinela, con defensores altos y laterales que les gustaba mandarse. Con los pibes, con los grandes, con el arco entre ceja y ceja, con mucho laburo y contra dos rivales que lo persiguieron todo el campeonato. “Se lo debíamos a Marcelo, fue un desafío salir campeones con tres técnicos diferentes”, comentó Companucci después de la consagración.

 “Yo soy uno de los que pensaba que este sistema no iba. ¿Por qué cambiar si con el otro sistema ganamos todo? Bueno, nos convenció, mérito de él. Convenció a jugadores consagrados y tiramos todos para el mismo lado”, reflexionó el Pacha Cardozo. El Vélez de Bielsa terminó ahí porque Marcelo se fue al Espanyol (para después romper y agarrar la selección), pero dejó a los de Liniers donde se lo merecían por su juego: en la cima de la tabla y festejando.

TODOS LOS GOLES.

Federico Cavalli

Twitter: @willycavalli

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