La selección de Scaloni, entre la solidez defensiva y la escasez de juego. Escribe Santiago Núñez.

Es fácil criticar desde la comodidad del lado sencillo del televisor y pedir más pases, más volumen de juego, más goles. Y hasta sería justo. Pero empezar por esa premisa sin contar los 16 partidos y más de 700 días invicto, o sin tener en cuenta la clasificación asegurada y con muchas chances de ser puntero del grupo sería, por lo menos, impreciso. Quien piense que la Argentina (que ganó siete de nueve puntos en juego) tiene que barrer a los rivales, o tiene una expectativa demasiado alta o desconoce mucho el fútbol sudamericano. O las dos cosas.

La selección de Scaloni, con muchos cambios, tuvo 15 minutos de una superioridad contundente que le permitió ponerse en ventaja con un golazo de Alejandro “Papu” Gómez. Luego sufrió carencias en la tenencia de pelota, generada principalmente por la falta de un volante interior, en general titular en la escuadra argentina (Lo Celso). Paraguay le sacó la pelota pero, salvo algunas escaladas de Almirón por el andarivel izquierdo, nunca lo llegó a inquietar.

En la segunda mitad, Argentina en una mezcla de defectos, cansancio y decisión pasiva se corrió unos metros hacia atrás y se paró más cerca de su arco. No pudo meter ningún contraataque pero tampoco “Dibu” Martínez necesitó de ninguna actuación estelar. Paraguay empujó pero no logró generar ninguna jugada de peligro claro.

Gran partido de Molina, sólida actuación del tándem Romero-Pezzella. Dificultad para armar sociedades entre Gómez-Messi-Di María (éste último jugó un gran partido) y un equipo que quedó condenado a corridas individuales cerca de la parte final. Pensar que Paredes y Rodríguez no pueden jugar juntos por un partido es algo exagerado, pero es cierto que fueron más los desencuentros que las cercanías. Los centrodelanteros (primero Aguero, después Correa) fueron más esforzados que líricos.

Mientras el funcionamiento no es el óptimo y la Argentina busca las características y la impronta de su juego, lo hace con actuaciones en las cuales se logran los merecimientos y hay argumentos sólidos a los cuales aferrarse.

La banda de los Lioneles baila al compás del tango “Naranjo en Flor”. Primero hay que saber sufrir. Después amar, después partir

Santiago Núñez

Twitter: @santinunez

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