En el cumpleaños número 37 de Gonzalo Bergessio recordamos una noche épica de Copa Libertadores en el Monumental. San Lorenzo remonta con dos jugadores menos una serie ante River. Escribe Federico Coguzza.

Quizás sea como dice Girondo, y habiten en mí una serie inconfesable de personalidades: mientras una me dispone a recordar una noche inolvidable, llena de épica: aparece otra y me cubre con el velo de la ausencia, y me avisa, por las dudas me olvide, que no estuve presente en el Monumental el 8 de mayo de 2008.

Lo vi en el departamento en el que vivía, en el barrio de Urquiza, donde los gritos de gol de River resonaban cada vez que el equipo de la banda jugaba. Me senté en una cama devenida en sillón, apoyado sobre los almohadones de colores que amortiguaban la dureza de una pared blanca.

El antecedente era magro, doce años antes, llegamos al Monumental 2 a 1 abajo, y el empate en uno nos dejó afuera. Esa noche Ruggeri no fue Bergessio por 10 cm. Luego River se coronaría, por segunda vez en su historia, como campeón de América.

Antes de los 15´, mi espalda estaba erguida hacia adelante y las uñas de los dedos eran migas sobre el parqué. La diferencia sacada en el Nuevo Gasómetro se había esfumado. Estábamos obligados a hacer un gol, en esa cancha, en ese territorio siempre hostil en donde viví, por ejemplo, el extraño caso de estar presente en partidos en que antes de los cinco minutos perdíamos ya 2 a 0. En fin, había que meter uno para clasificar. No era imposible, pero la cuesta era tan alta como la del Obispo en Salta. Encima antes de que se vaya la primera parte, el Burrito Rivero vio la roja.

No tomaba vino como ahora, ni fumaba con asiduidad, entonces el entretiempo fue unir ida y vuelta la cocina con el living aventurando un córner salvador, un tiro libre cerca del área. No había más uñas que comer, y los almohadones, ¡que mierda importan los almohadones!

A los 13´ del segundo, Bottinelli se recibió de gil y le pegó un codazo a Falcao luego de ganarle la posición y la pelota. Roja y penal. Abreu puso el 2 a 0. Con nueve hombres teníamos que meter uno para llegar a los penales, pero el rival tenía los once y la noche era cada vez más oscura. Nunca más me volví a sentar. Ahora caminaba frente al televisor mascando bronca y sin ilusión alguna.

El rebote de un pelotazo de Orión al área lo agarró Adrián González, abrió para D´alessandro, que devolvió profundo para el lateral derecho quien mandó un centro suave sobre la raya que anticipó el Cuqui Silvera, y con la lucidez que siempre lo caracterizó jugó para atrás, allí estaba Placente. Sí, el 3 en posición de 10, y con una serenidad inenarrable cedió para que Bergessio cruce el remate y ponga el gol que forzaba los penales.

Quedaban 22 minutos. 11 contra 9. En el Monumental. La rifa sorteaba la nada o la gloria. Casi no tuve tiempo para fantasear que un centro podía provocar el milagro, cuando un córner de D´alessandro se encontró con la fuerza, el empuje y la cabeza de Lavandina que desvió la pelota para que el milagro sea posible.

Lo que siguió después, en este caso, se parece más a eso de que los recuerdos mienten un poco, porque no sé si lloraba y me reía al mismo tiempo; si me miraba en el espejo del comedor para saber que todo eso no era un sueño, que esas palpitaciones, que ese sudor frío, que esa alegría era posible después de la extrema unción que había recibido unos minutos atrás.

Fueron los 18 minutos más largos de mi vida, todavía no había sido padre, ni había esperado el San Martín en la estación de Villa del Parque sentido Retiro, ni el 133 el día que sea y a la hora que más le guste a usted lector. Pero la espera llegó a su fin, y Pezzotta le pidió la pelota a Orión. Y el 8 de mayo ya no fue un día más.

Este 2021 se cumplieron 13 años de un día que, como dice la canción, fue de la nada a la gloria. No me quiero imaginar lo que habrán vivido aquellos que tuvieron la suerte de estar allí presentes. Mejor dejo de escribir, no vaya a ser que a otra personalidad se le dé por invitarme a recordar cómo juega el equipo de Paolo Montero.

Federico Coguzza

Twitter: @Ellanzallama

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