El domingo pasado finalizó la competencia del torneo más importante de naciones del norte y centro de nuestro continente. Estados Unidos, sin sus figuras, venció en la final a México. Qatar sorprendió y Canadá confirmó que puede ser cosa seria. Escribe Esteban Bedriñan.

Hay una máxima en el periodismo que reza que si un perro muerde a una persona no es noticia pero que sí lo es en caso que suceda al revés. La misma, podría aplicarse a México en cada participación en la Copa de Oro de la CONCACAF. Si ganan, no están más que cumpliendo con lo establecido, según la lógica de algunos sectores.  Pero si pierden, no importa contra quién, la noticia se hace tendencia en medios y redes sociales para fustigar al combinado azteca. En la noche de este domingo, un seleccionado B de los Estados unidos derrotó a los mejicanos en la final y les arrebató el título. La persona mordió al perro. Y fue noticia.

Enclavada entre los finales de la Copa América y la Euro y el inicio de los Juegos Olímpicos, la máxima competencia del centro y norte de América y el Caribe se desarrolló en los Estados Unidos desde el 10 de julio al 1 de agosto. El torneo, que consagró por séptima vez a los locales, sirvió para sacar diversas conclusiones en los principales seleccionados de la región de cara al octogonal que otorga 3,5 plazas rumbo a Qatar y para que otros equipos menores hagan sus primeras experiencias en un certamen de gran envergadura.

Seguramente que a la hora del análisis, varios sean quienes se queden con la derrota mejicana. Pero lo cierto es que esta Copa de Oro estuvo atravesada por distintos matices en cada uno de los participantes y arroja diversas aristas para trabajar de cara al futuro cercano. El primero de ellos es que la clasificación al próximo mundial, prevista para inicios de septiembre, no será fácil para ningún seleccionado. México y Estados Unidos parten como favoritos en la teoría pero tendrán en Canadá, Jamaica, El Salvador, Panamá, Honduras y Costa Rica rivales durísimos para sacar boleto a Qatar.

Justamente los asiáticos fueron los invitados al torneo y se lo tomaron tan en serio que hasta lograron acceder a las semifinales. Como aquel conocido al que se invita a la casa a comer y abre la heladera sin permiso, los qataríes se quedaron con el primer lugar del grupo D con 7 puntos. Empataron a tres contra los panameños en un partidazo, para luego golear a la débil Granada 4 a 0 y cerraron la zona abrochando la punta con un 2 a 0 a Honduras. Dirigidos por el español Félix Sánchez Bas, tuvieron en Almoez Alí al goleador del certamen con 4 conquistas y ya anunciaron que serán un rival incómodo en su mundial. En cuartos de final despacharon con cierta zozobra a El Salvador, a quien vencieron 3 a 2 luego de estar tres goles arriba. El periplo de los asiáticos en tierras norteamericanas terminó en semifinales cuando Estados Unidos le picó el boleto al minuto 86 y los mandó a casa.

De aquellos equipos que estarán en el octogonal a partir de septiembre, Panamá es probablemente el que la tenga más complicada. Sin mostrar algo del nivel que lo llevó a clasificar a Rusia 2018, los canaleros tuvieron un paso olvidable en este torneo. Obtuvieron apenas 4 puntos producto del empate ante Qatar y un 3 a 1 frente a la débil Granada. La derrota 3-2 con Honduras en la segunda fecha los condenó a depender de otros y firmó casi anticipadamente su salida del certamen, lo que sucedió finalmente al cierre del grupo.

En esa misma zona participó Honduras, que comenzó su participación goleando fácilmente a Granada por 4 a 0 y a Panamá por 3 a 2 para caer en el cierre ante Qatar. Clasificada como segunda, le tocó México en cuartos de final y no logró hacer pie ante los de Martino que ganaron fácilmente por 3 a 0.

“Los catrachos”, apodo del seleccionado hondureño, son históricamente un equipo que presenta dos caras: o es muy vulnerable y cae estrepitosamente en las citas importantes, ya sea de mayores como de menores (0 a 6 ante Corea del Sur en los actuales Juegos Olímpicos o el recordado 0 – 12 del mundial Sub 20 del 2019 con los 9 goles de Haaland) o firma buenos torneos continentales (como las eliminatorias a los mundiales 2010 y 2014 o el tercer puesto en Copa América 2001 donde venció a Brasil y Uruguay). Los hondureños no pudieron contar por covid con cinco jugadores y gran parte del cuerpo técnico, incluyendo al entrenador uruguayo Fabián Coito y demás integrantes del staff, por lo que fueron conducidos por Arnold Cruz, el asistente técnico de una selección bicolor que deberá trabajar lo anímico para comenzar bien la fase clasificatoria rumbo al mundial.

De los ocho seleccionados que pugnarán por un lugar en la próxima Copa del Mundo, tal vez la menos llamativa en cuanto a presente e historia (quitando al mítico Mágico González), sea El Salvador, que tuvo una discreta participación en la Copa de Oro. Emparejado en el grupo A, logró el segundo lugar gracias a sendos triunfos por 2 a 0 ante Guatemala y Trinidad y Tobago y una ajustada derrota por 1 a 0 contra México. En cuartos estuvo cerca de la hazaña al descontar un 0-3 ante Qatar que no le alcanzó. De la mano del entrenador Hugo Ernesto Pérez desde abril de 2021, los salvadoreños intentarán dar el batacazo a partir de septiembre para ir en busca de su tercer mundial.

Jamaica inició en este último tiempo un plan ambicioso: formar una selección de estrellas con futbolistas ingleses de raíces jamaiquinas para intentar clasificar a su segundo mundial. Con la conducción técnica de un ex mundialista en el ‘98 como Theodore Whitmore, los “Reggae Boys” soñaron en grande con seducir a jugadores de la talla de Michail Antonio, Kemar Roofe o Nathan Redmond. Aunque para la Copa de Oro solo contaron con Liam Moore (Reading), Daniel Johnson (Preston North End), Blair Turgott (Östersunds de Suecia, con pasos en Bradford y West Ham), Bobby Reid (Fulham), Andre Gray (Watford) además de contar con su figura, Leon Bailey, delantero del Bayer Leverkusen de Alemania.

Obtuvo dos triunfos en el grupo C ante Surinam (2-0) y Guadalupe (2 a 1) para perder el invicto en la última fecha ante Costa Rica (1-0), lo que la depositó en cuartos ante el local con quien claudicó a solo siete minutos del final. Si los sueños de volver a una cita mundialista quieren volver a concretarse, los jamaiquinos dependerán mucho de fortalecerse en su casa y en complementar con la cabeza lo que les sobra de físico.

También en el mismo grupo, Costa Rica se erigió como puntero al derrotar en su debut a Guadalupe por 3 a 1 y con lo justo a Surinam por 2-1. Cerró la zona con el mencionado triunfo por la mínima ante Jamaica y su camino se truncó ante Canadá en cuartos al caer 2 a 0. Con la asunción del entrenador colombiano Luis Fernando Suárez a un par de semanas del debut en Copa de Oro, el funcionamiento del equipo no fue nada bueno. Sin Keylor Navas ni Cristian Gamboa, dos de sus grandes figuras lesionadas, los ticos dependieron en exceso del brillo de su vieja guardia que ya está en retirada. Celso Borges, Óscar Duarte, Joel Campbell o Bryan Ruíz quemarán sus últimos cartuchos en busca del pase a Qatar. Confiados en sus cualidades, más la experiencia de Suárez en clasificar a los mundiales (Ecuador en 2006 y Honduras en 2014), los ticos deberán refrescar el fútbol poco vistoso que ofrecieron en este torneo si pretende bailar su “Last dance” con parte del plantel invicto del Mundial 2014.

Canadá parece haber venido a llenar el espacio del tercer grande de la región. Con un fútbol bastante físico y de transiciones rápidas de defensa a ataque o con rupturas veloces por bandas, los canadienses fueron de los mejores equipos en esta edición de la Copa de Oro. Segundos de los locales en el grupo B (con quienes perdieron 0-1 en el cierre), golearon con dos 4 a 1 a Martinica y Haití.

En cuartos de final vencieron por un inapelable 2 a 0 a Costa Rica y en semifinales tuvieron un gran desempeño ante México. A pesar de comenzar perdiendo, en el segundo tiempo su arquero Crépeau contuvo un penal y su mejor jugador, Tajon Buchanan, marcó un golazo y transformaron al portero mexicano, Alfredo Talavera, en figura. La derrota se sentenció recién en el minuto 90’ (+9).

Sin Alphonso Davies (Bayern Múnich) descartado por lesión y sin fecha de retorno, los norteamericanos han armado un seleccionado fuerte y con opciones para transformarse en uno de los tres candidatos de la confederación en clasificar directamente a Qatar. El buen andar en esta Copa de Oro agiganta las esperanzas de optar por uno de los tres cupos directos a la copa del mundo. En septiembre ante Honduras como local, comenzarán a saber para qué están.

El paso de México por el máximo certamen continental ha dejado un sabor amargo en la afición y la prensa, pero no así en el entrenador Gerardo Martino. Consciente del lugar de preponderancia que ocupa su seleccionado en CONCACAF, sabe que lo más importante es la búsqueda de un cupo para el mundial. Y por ese motivo le baja el precio a las últimas dos derrotas consecutivas y en finales ante los Estados Unidos.

La primera de ellas fue a inicios de julio por la definición de la Nations League, en un encuentro que se definió 3 a 2 a favor de los estadounidenses en los últimos minutos de la prórroga. Casi un calco de lo sucedido en la final de Copa de Oro, aunque en esta oportunidad, los ganadores presentaron un equipo bastante alternativo.

México, que suplió la ausencia por lesión de Raúl Jiménez con el argentino Ramiro Funes Mori (de interesante participación con goles) debió lidiar con la baja de su máxima figura, Hirving Lozano. En el debut ante Trinidad y Tobago, el jugador del Nápoli sufrió un golpe en su rostro que necesitó de cuarenta puntos de sutura y se estima su vuelta a las canchas para dentro de seis semanas. La opción de Alfredo Talavera en el arco abre la competencia con Guillermo Ochoa, quien se alistó en la selección olímpica que peleará por el bronce ante Japón. De ese mismo combinado, Martino podrá echar mano de algunos nombres de buen presente como Diego Lainez o Uriel Antuna de cara al octogonal final.

Estados Unidos, por su parte, tuvo una grata participación con jugadores que militan en su mayoría en la MLS. El entrenador Gregg Berhalter optó por dejar que los “europeos” realicen la pretemporada en sus clubes y por esa razón les dio descanso a sus figuras: Christian Pulisic (Chelsea), Sergiño Dest (Barcelona), Giovanni Reyna (Borussia Dortmund), Weston Mc Kennie (Juventus) y Yunus Musah (Valencia) no fueron de la partida y dejaron sus lugares para que se luzcan otros talentos como Miles Robinson (autor del gol del título), Mattehw Hoppe, Shaq Moore, Nicholas Gioacchini, Reggie Cannon, Kellyn Acosta o Paul Arriola, por nombrar algunos.

La apuesta estadounidense salió perfecta. Sin sobrarle demasiado, se alzó con su séptima Copa de Oro y revalorizó a nuevos jugadores de cara a la última fase de las eliminatorias. El futuro parece ser promisorio cuando mixture figuras del fútbol europeo con los valores locales. El antecedente de no haber ido a Rusia aun está presente en los norteamericanos pero los dos títulos en menos de un mes y medio permiten soñar con el boleto a Qatar.

“Salvo el mundial, México tiene que ganar todo” había dicho Martino antes del inicio de la Copa de Oro. Hoy la prensa y la afición le refriegan sus dichos en la cara y algunos hasta piden su dimisión sin importar incumplir con los ciclos de trabajo trazados a escasas semanas de comenzar el último tramo eliminatorio. Los aztecas tienen calidad en su plantel como para lograr el boleto a Qatar. El problema parece radicar más en la cabeza.

La tarea del entrenador rosarino será lograr que sus jugadores hagan el clic a tiempo para atravesar el octogonal lo más enfocados posibles. Bielsista de la primera hora, tal vez sea un buen momento para echar mano a “la nobleza de los recursos utilizados” y hacer hincapié en que “lo importante es el tránsito, la dignidad con la que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo” dejando de lado el oportunismo de cierto periodismo. En 2022 espera Qatar y un nuevo desafío para México: cruzar el rubicón del cuarto partido en una Copa del Mundo.

Esteban Bedriñan

Twitter: @ebedrinan

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