La historia de Lástima a Nadie, Maestro contada en primera persona por uno de sus fundadores quien hoy sigue a cargo del proyecto. Un camino sinuoso pero siempre de subida hasta llegar a la publicación de nuestro primer libro “Crónicas Maradonianas” que sale en octubre. Escribe Juan Stanisci.

Era de madrugada y en ese sótano sobraba humo. Yo me había ido de un grupo de poesía del que formaba parte. “Nos tenemos que juntar”, me dijo Danilo Zárate Pacheco. La idea prendió como Covid en una clande. Armar un blog con textos nuestros sobre deporte. El detalle es que yo había escrito uno solo y Danilo no muchos más. Quedamos en vernos en la semana.

Era julio de 2017 y hacía un frío de cagarse. No recuerdo si fue por hacernos los graciosos o porque nos quedaba cómodo, pero nos reunimos en un bar frente a la AFA. Creo que se llamaba el Crack. Hoy no existe más. Estuvimos horas buscando un nombre para el blog naciente, pero no salió nada. Cuando volvimos al frío y el viento, antes de llegar a la esquina de Uruguay y Viamonte, uno de los dos dijo: “lástima a nadie, maestro”. Y quedó.

Alejandro Horacio Oviedo es un gran contador de historias. Y futbolero. Laburábamos juntos en la librería Punto de Encuentro. Con Danilo le propusimos sumarse. Ale aceptó, hoy creo que más por poder juntarse a tomar una birra y comer una pizza que por la escritura en sí. No importa. De a dos no hubiéramos llegado muy lejos.

Arrancamos con tres textos. Uno de Ale sobre la CONMEBOL 95 que ganó Rosario Central y dos míos: un texto medio poético sobre el caño de Riquelme a Yepes y una crónica/opinión medio deforme sobre el fin del Fútbol Para Todos.

La idea prendió. Desde el principio tuvimos una buena cantidad de lectores y lectoras. Fue fundamental el apoyo de muchos amigos y amigas: La Carla Lorena, Laura Thomson, Pablo Juárez, Marianela Lorenzo, El Negro Nicolás Palazzini, César Saravia. Seguro me olvido de alguno o alguna. Gracias al Negro tuvimos un programa cuando el blog todavía no tenía dos meses.

Una noche volvía en el 93. Abrí el Facebook y me encontré con que había un mensaje en la página de Lástima a nadie. Era un tal Santiago Núñez que quería sumarse al proyecto. Dejaba dos textos a modo de presentación. Los dos la rompían.

Como un reflejo nos separamos el mismo día que Argentina quedó afuera de Rusia 2018. Aunque en realidad en ese momento no lo sabíamos. Un mensaje de texto (ni siquiera Whatsapp) finalizó el programa de radio. Un asado fragmentó el proyecto entero. Con Danilo y Ale seguimos siendo amigos.

De no haber sido por la banca de Carla no hubiera seguido. Apareció Nadia Fink y la posibilidad de retroalimentarnos con Marcha Noticias. Empecé a escribir unos resúmenes de la fecha medio falopa pero que me sirvieron mucho como práctica. Santi seguía. Y a finales de ese 2018 apareció el orden. Tenía nombre y apellido. Lucas Jiménez.

Sin darnos cuenta empezamos a laburar a la par. Creo, el puede decir lo contrario, que nos complementamos bien. Santi pudo sumarse con más regularidad. Desde Concordia apareció Coco Bedriñan, con un texto sobre Megan Rapinoe y Francia 2019.

Era octubre de ese año cuando Martin El-Lakkis encendió la palabra aire. Volvimos a la radio en La Imposible, en la ex ESMA. Se sumó Constanza Lacambra. Necesitábamos más orden. Sumamos a Lara Baudo como productora.

Juro que no quería hacer esto. Pensaba contar cómo pasamos de una idea de un blog a un libro. Pero no me salió. Lo conciso no es lo mío. Siempre se puede poner un poco más de contexto.

Cuando pensábamos que nos habíamos acomodado llegó la pandemia. Como muchos portales o medios virtuales, pegamos un salto enorme en lectores y contenido. Durante mucho tiempo mantuvimos más de una publicación diaria. Una locura. El encierro nos alejó, pero nos acercó a nuevos compañeros: Sebastián Chittadini, Farid Barquet Climent, Ariel Feller o Dr. Magrão. Para colmo un día apareció un loco que quería publicar una novela. Un capítulo por semana. La terminamos hace diez días. Se llama El Cazador y el loco es Lucho Bauzá.

Sacamos tres revistas. Hicimos podcast. Un canal de YouTube. Tenemos suscriptores. Y llegó la frutilla del postre: el libro. Todo lo que fui contando, es lo que fuimos atravesando hasta llegar al libro. Años de aprendizaje y remo.

Por eso estamos tan contentos. Por eso manijeamos tanto. Por eso la alegría no nos entra en el cuerpo y a veces tenemos miedo de que nos despierten. Porque la verdad es que parece mentira.

Ya falta poco para que Crónicas Maradonianas esté en nuestras manos. Cuando eso pase la idea es tachar otro de los puntos que nos quedaba pendientes: salir a la calle. En todos estos años hemos  forjado un vínculo virtual con la gente que nos lee. Ahora queremos conocerlos, charlar, escucharnos, tomarnos una cerveza, si se puede.

Por lo pronto el libro está en preventa. Si usted quiere bancar este proyecto y llevarse un librazo a cambio, solo tiene que hacer click acá.

https://milenacaserola.com/…/cronicas-maradonianas-un…/

Juan Stanisci

Twitter: @juanstanisci

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