En base a una charla con un especialista en juveniles, la siguiente nota valoriza el ciclo de Claudio Úbeda a cargo de la Sub 20. Sin poder conseguir los resultados esperados, dirigió en plena acefalia dirigencial y promovió muchos jugadores que hoy forman parte de la Selección Mayor dirigida por Lionel Scaloni. Escribe Jonatan Scheffer.

Alejandro Russo coordinó desde enero del 2016 a diciembre del 2017 las divisiones juveniles de Racing. Su impronta para detectar talentos lo llevó por varias experiencias en la dirección técnica. Arrancó en juveniles del equipo que lo formó, Estudiantes de La Plata. Desde infantiles, hasta pasar a la Reserva, durante ocho años. Fue ayudante de campo de Oscar Malbernat, en 2003. También sabe lo que es ser mánager. Fue precisamente en Instituto donde se desempeñó en una especie de secretaría técnica, cuando el entrenador era Darío Franco. Estuvo al lado de Claudio Vivas en Racing, en su etapa de técnico allá por el 2010, hasta llegar a encabezar proyectos juveniles tanto en San Lorenzo como en Argentinos Juniors.

Fue para Arco en Cero que quien les escribe logró encuadrar un intercambio de preguntas y respuestas, para matizar lo que en ese momento se antelaba en las formativas de la AFA, con la inminente asunción de Claudio Úbeda como entrenador de la Sub 20, con Miguel Micó en la Sub 17, secundado a su vez por quien llevó a cabo un excelso trabajo en la Sub 20 y Sub 23: Fernando “el Bocha” Batista. Mucho de lo que hoy reencamina a un área tristemente olvidada del 2009 a mediados del 2016, arrancó en aquel entonces, con muchísimos jugadores promovidos en dicho proceso.

La trayectoria de Alejandro Russo como jugador comenzó en Estudiantes de La Plata, pasó por Argentinos Juniors, por Platense, hasta dar el salto a Europa a través del Marbella de España. Comunicaciones de Guatemala fue la antesala del final de su carrera que culminó en Temperley por una lesión en la rodilla. Sus experiencias posteriores como entrenador formador lo autorizan a referirse sobre proyectos de divisiones menores.

-¿Qué pensas sobre la idea de “la nuestra”? Se habla mucho de un estilo que continuo nunca fue y la formación de chicos no escapa a ese debate.

-Es muy difícil clasificar cuál es la nuestra, yo creo que técnicamente el jugador argentino es muy bueno. Se adapta a jugar en distintos medios. Lo difícil es encarrilarlo, hacerlo profesional, con las obligaciones que deben tener los juveniles, en cuanto al descanso y a la alimentación. Tiene que ser profesional siendo juvenil. Y después se debe lograr una disciplina táctica, porque el fútbol no es solo tener la pelota, el jugador tiene que tener obligaciones cuando no la tiene. Todos deben estar abocados a la recuperación del balón, y cuando se tiene la pelota todos tienen que estar a disposición de quererlo para lograr un buen funcionamiento. El futbolista tiene que entender los momentos del juego, para que el entrenador pueda desarrollar un buen funcionamiento e idea de juego.

-¿Cuál es tu principal enfoque para detectar el talento del jugador joven?

-Lo importante es ver que el futbolista tenga buena técnica. Eso resuelve muchas situaciones. Jugar a dos toques por ejemplo, resolver antes de recibir a quien dársela, eso avanza para formar el funcionamiento de un equipo. En cada puesto hay algo básico para la proyección de los chicos. Otra de las cosas es la parte física, sobre todo en los arqueros y en los marcadores centrales, pero con cierta disciplina. En líneas generales, no debo cortarle la libertad pero sí que se apoyen en ciertas pautas, sobre todo cuando no se poseen la pelota.

-Opinión personal, creo que están saliendo muchos defensores más técnicos que antes, dicho esto, ¿sos de la idea de inculcarle al cinco que se retrase hacia el sector de los centrales como formador que sos?

-Es una estrategia que usan algunos técnicos, cuando a los centrales los presionan los contrarios con dos atacantes, para que se haga un 3 contra 2 en el momento. Es una estrategia de salida, repito. Lo ideal sería tener jugadores en el fondo de buen pie y, sobre todo, con el perfil adecuado. A mí no me gusta que el central por la izquierda sea derecho, eso lo obliga a enganchar para adentro y a cometer errores. Yo los ubico ahí siempre y cuando piensen como zurdos, si son derechos. Pero sí en definitiva centrales con esa riqueza y un volante inteligente, que sepa ubicarse con los centrales y leer los momentos. Sobre todo si se puede ir a arriba a presionar. Porque a veces ubicarlo entre los zagueros al número cinco hace al equipo largo. Es una variante de salida, lo ideal es que el equipo sea corto.

-¿Qué opinión tenés sobre federalizar el fútbol formando selecciones juveniles en las provincias es una buena idea? Claudio Vivas, con quien trabajaste, lo propuso.

-Buenos futbolistas hay en todo el país, hay que hacer un rastrillaje. Lo de Claudio es una buena idea. Sobre todo porque en el interior del país hay grandes futbolistas que le han tocado vestir casacas de selección y de equipos grandes. Seleccionar en distintas provincias me parece buena propuesta.

Esto que planteaba Claudio Vivas y Alejandro Russo en la entrevista es algo que hoy se profesionalizó con mucho más tecnicismo, a través del Departamento de Metodología dirigido por Javier Mascherano y el profe Blanco, ex ayudante de campo de Alejandro Sabella.

Si bien Úbeda no logró pasar la primera ronda del mundial Sub 20 en 2017, también es cierto que, en medio de una brutal acefalia organizacional en el área formativa, logró meter al equipo en el mundial, luego de que como siempre sucede le negaran jugadores y sobre la marcha tuviera que llevar jóvenes con poco rodaje con la camiseta albiceleste. Allí por ejemplo se pudo contemplar o arrancar apreciar las excelsas cualidades de Lautaro Martínez, de Santiago Ascacibar, de Juan Marcos Foyth, Lisandro Martínez, Cristian “el Cuti” Romero, Matías Zaracho etcétera.

De la misma manera Miguel Micó impulsó el nuclear los entrenamientos del la sub 17 y sub 15, tal como luego reafirmó Hermes Desio, con Pablo Aimar y Diego Placente en respectivas categorías. Allí uno podía encontrarse, haciendo un simple repaso, con nombres como los de Marcelo Weigandt, Agustín Obando, Adolfo Gaich, Ezequiel Zeballos, Julián Carranza, Benjamín Rollheiser y algunos menos conocidos pero con entusiasta presente en aquel momento como Laureano Grandis o Ignacio País Mayan.

Jonatan Scheffer
Twitter: @jonischeffer

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1 Comment

  1. La gran mayoria de los futuros futbolistas provienen de extratos sociales bajo.
    Dentro de un sistema tan desigual como se vive en nuestro país, responsabe de un crecimiento alarmane de la pobreza en este sector de nuestra sociedad , provoca una alimentación primaria mas que deficiente para quienes pretendemos sean en el futuro deportistas de alto rendimiento, y si a eso le sumamos que el hombre es el resultado del medio en que se desarrolla , nos encontramos con problemas serios de conducta y de compresión .
    El talento ( fundamental en un fubolista, ) y la formacion como persona , sin resolver estos problemas sociales no tienen ninguna posibilidad de desarrollarse
    Falta discutir dentro del Fútbol Juvenil este problema serio , que solo tendra solución con una desicion politica que baje desde rl estado.

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