En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas les traemos la historia de la mamá de Juan Cabandié, Alicia Alfonsín, que jugaba al básquet en Colegiales y fue la primera deportista desaparecida por la última dictadura cívico-militar en la Argentina. Escribe Lucas Jiménez.

Detrás de la lamentable cifra de 30 mil desaparecidxs por la última dictadura cívico-militar había visiones de país que quisieron ser erradicadas. El deporte no fue ajeno a esta realidad porque no flota en el aire, sino que necesita del territorio para hacer base. Justamente ese es el nombre de una de las posiciones en el básquet y la primera deportista desaparecida jugaba a ese deporte. Se trata de Alicia Elena Alfonsín, la madre del actual Ministro de Ambiente de la Nación, Juan Cabandié.  

Jugaba en el Club Deportivo y Social Colegiales que está ubicado en la calle Teodoro García, a metros de la estación Colegiales del Mitre. No es el mismo club de fútbol que tiene su cancha en Munro, sino uno distinto que en su escudo tiene una pelota de Básquet, ya que es el deporte principal del club. Alicia vivía a una cuadra del lugar adonde iba a practicar deporte. Empezó a jugar a los siete años al básquet y era federada del equipo femenino. Fueron campeonas en Infantiles en 1973. Ex compañeras la definen en el documental Deporte, desaparecidos y dictadura (2013)  como una persona muy tranquila que dentro de la cancha se transformaba en una “topadora. Físicamente no era muy grande, pero era muy aguerrida. Tenía esa mirada al rival de si querés pasarme vas a tener que matarme porque el doble no lo vas a hacer.”

A Alicia fuera de la cancha le gustaba leer poesía y escuchaba rock nacional, sin saber que una canción icónica contra la dictadura llevaría su nombre. Un tema compuesto antes del 24 de marzo de 1976 por Charly García para una película del artista plástico Eduardo Plá llamada Alicia en el país de las maravillas, que empezó a rodarse en 1974. La canción original se llamaba simplemente “Alicia”, que era el nombre de la futura esposa de León Gieco, en cuya casa tenían muchos encuentros en la época de PorSuiGieco. Justamente Raúl Porchetto fue quien le puso la voz a la versión original.

 En 1980, ya en dictadura, el tema fue incluido en el disco Bicicleta de Serú Girán con algunos cambios en la letra. El más importante fue que “el adivino te adivina” fue modificado por “el asesino te asesina”. La frase aparece antes del final del tema que termina con Charly gritando “se acabó ese juego que te hacía feliz”.

Hoy en día Colegiales no tiene más básquet femenino. Sí cuenta en sus instalaciones con una plaqueta que recuerda que allí jugó la socia desaparecida Alicia Alfonsín y que en ese lugar se conoció con su futuro novio Damián Cabandié, que había llegado al club después que cerró la unidad básica del barrio para hacer unas obras de teatro.

Por aquellos tiempos los clubes eran sociales, deportivos y culturales. Todas las actividades decantaban en los bailes juveniles, donde se formaron montones de parejas, como la de Alicia y Damián. A los 16 años se pusieron de novios, a los 17 se casaron y ella quedó embarazada. En esa condición fue secuestrada.

La mamá de Juan Cabandié había empezado a militar en la JP cuando conoció a Damián. La militancia consistía en realizar distintas trabajos sociales en la Villa 30 de Colegiales, donde vivían entre 60 y 80 mil personas. Como Alicia era deportista, se encargó de practicar deporte con los chicos y chicas del barrio.

La Villa 30 de Colegiales tenía distintos barrios, estaba la Villa Matienzo, la Villa Mitre y la Villa Fénix. Esta última llevaba ese nombre porque allí estaba el estadio de fútbol del Club Atlético Fénix. La cancha y la villa entera fueron levantadas por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, que con el brigadier Osvaldo Cacciatore como intendente, tenía un plan que consistía en erradicar en 5 años todas las villas de la Ciudad. Se venía el Mundial 78 y empezaron con los barrios populares que estaban en zonas cercanas a la cancha de River, como la villa del Bajo Belgrano.

Con el inicio de la dictadura, Alicia pasó a la clandestinidad. Dejó de pisar el Club Colegiales por miedo y solo se reunía con sus compañeros en la Villa 30, adonde estaban a salvo. Cuando el gobierno porteño tiró abajo las paredes de las casas, el territorio donde hacían base dejó de existir. Mientras familias enteras cargaban en camiones las vigas, que antes sostenían sus techos, para ir en busca de un nuevo lugar donde vivir, Alicia, Damián y sus compañeros dormían en cines de trasnoche para ocultarse de los militares. Algo que finalmente no pudieron evitar. El 23 de noviembre del 77 la pareja fue secuestrada por 10 militares de civil armados. “Al día de hoy siento que me robaron un pedazo de juventud”, dice la compañera en el Club Colegiales Diana Colella, en el documental basado en el libro de Gustavo Veiga.

Alicia pasó por varios centros de detención hasta llegar a la Escuela Militar de la Armada (ESMA), adonde llevaban a las embarazadas para que tengan a sus bebes. Entre enero y febrero de 1978 Alfonsín dio luz al suyo que fue entregado a un miembro de la Policía Federal Argentina, que estaba vinculado con la represión ilegal. Esta persona se llamaba Luis Falco y bautizó al bebé robado como “Mauro”

El 26 de enero de 2004 Mauro Falco volvió a llamarse Juan Cabandié y se transformó en el nieto recuperado 77, el mismo año que se llevaron a su mamá, con la que compartía el número 6 a la hora de hacer deportes. Alicia jugando al básquet en Colegiales y Juan al hockey sobre patines en el Círculo Policial, a una cuadra de la ESMA. “Digamos que en circunstancias y lugares totalmente distintos, tuvimos una vida similar, la vida social de club. Y la constancia de ir a entrenar, de jugar cada fin de semana”, cuenta Juan en una nota con Veiga en Página 12.

Las instalaciones del club Colegiales fueron utilizadas para grabar algunas escenas de la película “Luna de Avellaneda” de Juan José Campanella, estrenada en 2004. Antes que se viera en los cines del país el lugar donde Alicia bailó con Damián y metió dobles en la zona pintada, el presidente de la Nación Néstor Kirchner hizo un acto en la recuperación del predio de la ESMA, con Juan Cabandié en el escenario. Pidió perdón en nombre del estado argentino y sentenció que “los que hicieron este hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un solo nombre, son asesinos repudiados por el pueblo argentino”.

Lucas Jiménez

Twitter: @lucasjimenez88

Nota publicada originalmente en Revista Meta del Colectico Dale. La ilustración de la foto de portada es de Camila Akel

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