Filtros

Perfil e historia de Exequiel Palacios. El mediocampista que llega a las dos áreas, rompe líneas con sus pases y parece entender todo en su posición. Escribe Gonzalo Bressan Otegui.

Cuando Marcelo Gallardo convocó al primer equipo de River a Exequiel Palacios, a quien conocía de novena división, le dijo que lo tomara como un amigo, que si necesitaba algo no dude en llamarlo. El tucumano debutó con 17 años frente a Newell’s en el Monumental, luego el entrenador entendió que debía entrenarse con la reserva un tiempo más. ‘’Cuando me tocó bajar -cuenta Palacios- me dijo que me cuidara, que me entrenara a full’’. A mediados de 2018 se ganó la titularidad. Gallardo lo reconoció maduro como para ser titular en su equipo.

Luego de la consagración en Madrid, frente a Boca, los Merengues querían cerrar su fichaje, pero en River pretendían que juegue el Mundial de Clubes. A la vuelta el mediocampista se lesionó y el pase se cayó. ‘’Gallardo me aconsejó que siga creciendo, que cuando me toque ir, que este preparado’’, dice Exequiel sobre la transferencia fallida. Palacios se quedó y jugó otra final de Libertadores, antes de irse al viejo continente.

Marcelo Gallardo percibió desde un principio una sabiduría impropia de los chicos de su edad. ‘’Me dijo que con mi corta edad jugaba como uno de 30, teniendo 17’’, revela Palacios. Pero a su vez, le faltaba algo a su juego elegante. ‘’Me indicó que le tenía que meter mucha agresividad, marcar y llegar al área’’, narra sobre sus vivencias con el entrenador.

Para Gallardo, Palacios fue el filtro de su equipo. Entre 2018 y 2019 fue el jugador con más quites de River, con 155, luego de Enzo Pérez, con 167. Y de enero de 2018 hasta su ida, fue el segundo futbolista del plantel con más pases completos en el tercio final de la cancha. Exequiel fue el más determinante, si se tienen en cuenta aspectos defensivos y ofensivos, de los dos años consecutivos que River disputó finales de Libertadores. Fue taxativo en el juego de presión alta que propone el director técnico del Millonario. Esto se suma a su panorama, a su visión del juego, que lo hace preciso a la hora de los pases.

Exequiel es uno de los argentinos, en la actualidad, que mejor ejecuta los pases filtrados. Siempre encuentra la rendija entre la última línea rival, y coloca el cuerpo adecuadamente para que el pase llegue a destino. Dobla su rodilla opuesta a la ejecutante. Baja el brazo de la pierna que da el golpe, para que el lado del cuerpo que emite el pase tome el nivel de la pelota. Abre el pie, y con cara interna intenta que la pelota no se levante del piso y encuentre la velocidad apropiada para no ser alcanzada por un rival.

Tan mimetizada tiene su forma de jugar que sus goles repiten el patrón. De la misma forma que rompe el filtro rival, concreta sus tantos. De los diez que hizo en primera, seis tienen el aspecto de su pase predilecto. Los conseguidos frente a Defensa y Justicia, Arsenal, Lanús, Estudiantes de Buenos Aires y los dos ante Racing, tienen propiedades reiteradas. La pelota a rastrón del césped, la inclinación de su cuerpo y la postura de su pie, que son factores primordiales en sus pases, se manifiestan en sus goles, como un aprendizaje impregnado. Sus goles tienen el sello de sus pases, pero estos últimos no quedan en las estadísticas, aunque si en la memoria. Sus pases en el seis a uno frente a Racing en Avellaneda para los goles de Rafael Santos Borre en un minuto y quince segundos. O la habilitación a Lautaro Martínez jugando para Argentina en el amistoso contra México en Estados Unidos.

Ese fue su cuarto partido en la selección mayor. Arribó ante las ausencias en su puesto y como recambio generacional. Palacios colmó las expectativas. Integra la nueva camada. Es parte del filtro de Scaloni. Y además es el típico box to box, como les llaman en Inglaterra, que la selección no encontraba hacia tiempo. Ese jugador de área a área, que recupera en una y llega a la otra.

En la previa del encuentro frente a Bolivia el entrenador estaba en una encrucijada. Su equipo había carecido de gestación de juego en el mediocampo en el partido contra Ecuador. Debía optar por un mediocampista interno más. Pero a su vez no podía contar con Giovani Lo Celso, por lesión. Ante este escenario, teniendo en cuenta la altura, Scaloni optó por el tucumano. El jugador del Bayer Leverkusen tuvo una precisión del 90 por ciento de los pases, 44 efectivos. Además fue el que más tocó la pelota, 65 veces. El que más balones robó, con doce recuperaciones, y ganó nueve duelos. También fue el protagonista de un video y una foto. En el primero fue fundamental para romper líneas en el gol de Lautaro Martínez. En el segundo le dio un pase filtrado exquisito a Joaquín Correa, aunque este no terminó en gol. Todo a 3640 metros de altura sobre el nivel del mar.

El tucumano es un filtro entre los que defienden y los que atacan, y cumple ambas funciones. También rompe los filtros rivales con sus pases, para que sus compañeros sean los protagonistas. El mediocampista integra la nueva generación de la selección. Pasó el filtro por edad, necesidad y rendimiento. Exequiel Palacios tiene una historia particular con los filtros, quizás todo empezó cuando se cruzó con Marcelo Gallardo.

Gonzalo Bressan Otegui

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