Media hora sin dejar respirar a un cuartofinalista de mundial. Triunfo merecido. Relevos que entran y rinden. Un 11 fijo que cada vez tiene más certezas. Un Messi bestial ¿Qué más tiene que hacer este equipo y este entrenador para que los reconozcan una vez? Escribe Lucas Jiménez.

Después de perder las semifinales de la Copa América 2019 contra Brasil el seleccionado de Scaloni jugó contra Chile 4 veces, 2 veces contra Uruguay, 2 contra Ecuador, 1 contra México que recién había ganado la Copa de Oro, 1 contra Brasil, 1 contra Alemania, 1 contra Paraguay y partidos de visitante por Eliminatorias contra Bolivia, Perú y Colombia. No perdió ningún partido. Ganó 8 y empató 7. Solo fue superado por Alemania el primer tiempo de un amistoso que se fue al entretiempo perdiendo 0-2 y terminaría 2-2. Menos ese encuentro parejo y el 2-2 con Uruguay en 2019 todos los otros que empató los mereció ganar.

Ayer tenía la prueba de fuego que impidió la suspensión de la doble fecha eliminatoria de marzo. Jugar contra una selección top 10 mundial como Uruguay un partido por los puntos. Argentina llegó después de 3 empates en fila y montones de críticas hacia el entrenador y las respuestas anímicas y futbolísticas del equipo en los segundos tiempos, sin reparar en la cuestión física como si ese ítem no importara. Como si Lo Celso y Nico González fueran los primeros reemplazados de cada partido por capricho y no porqué llegaron tocados a la competencia.

Argentina no solo estaba frente al gran proyecto uruguayo del Maestro Tabárez con base sólida de experiencia más la camada que salió cuarta en el Mundial sub 20 2017 y acudió esa cita como campeona sudamericana. En esos años la AFA era un caos institucional y la camada de los Nahuel Molina, Cuti Romero, Foyth, Montiel, Palacios, Lisandro y Lautaro Martínez clasificó al mundial por resultados ajenos y no pasó la fase de grupos del mundial.

Cuti Romero fue expulsado dos veces en aquel Sudamericano y se perdió los dos partidos contra Uruguay (empate 3-3 y derrota 0-3). Ayer se dio el gusto de poder jugar contra la Celeste y ganarle. Volvió de la lesión que lo sacó de la cancha contra Colombia a seguir con el rendimiento animal que tiene desde que debutó en la Mayor hace QUINCE días. Su compañero de zaga Nicolás Otamendi también mostró firmeza en el duelo contra Luis Suárez. Argentina desde sus centrales y su arquero Emiliano “Brazos largos” Martínez transmitió la seguridad que faltó en otros partidos.

La columna defensiva se completó con el ingreso por Leandro Paredes de Guido Rodríguez, un 5 clásico y posicional. Más de ubicación que de rasparse las piernas. Pero con oficio pero ser líbero o tercer central en la salida e ir adelantándose a medida que avanza la tenencia. Además tiene un gran cabezazo y altura (1.87 metros). Por algo Ariel Holan en Defensa y Justicia lo usaba como marcador central. Mostró estas dotes en el gol que valió un triunfo ganándole en el duelo a Suarez.

El centro del gol vino de un desborde de Messi que minutos antes ya había avisado que estaba en esos días que juega en modo Bestia Pop. Scaloni hizo un ajuste en el equipo y jugó 4-4-2 con Messi suelto, gracias a la versatilidad de Nico González y De Paul que cumplieron doble función. El del Stuttgart fue carrilero en el retroceso y en ataque viaja en diagonal a hacerle compañía a Lautaro y el de Udinese se mueve según lo que haga Messi. Sube si el 10 baja a volantear en posición de 8 y si no se cierra para conducir y dejarle el espacio para las subidas al lateral derecho, su compañero de club, Nahuel Molina. Este a diferencia de Montiel se manda en todos los tiros y es opción de descarga permanente, hizo un buen tándem con De Paul con quien juega de memoria y le dio auxilio a Messi en una contra que casi termina en gol del ex Boca y Central.

Estos 3 jugadores fueron usados por Messi en distintas jugadas. Lionel se movió libre a las espaldas de Torreira, ahí recibía y esperaba las subidas de sus compañeros para iniciar los avances. Nico González es un tipo insoportable para los rivales porque todas las jugadas se mueve marcando el pase. Su despliegue físico es admirable. Muchas jugadas terminó de 3 y se adelantó Marcos Acuña que completó un correcto por todo el andarivel izquierdo. Los 4 ingresantes rindieron mejor que sus reemplazados el partido pasado.

Rodrigo De Paul es un ex enganche que jugando como creativo su carrera no parecía avanzar mucho en Europa como sí lo hizo cuando mejoró su condición física y le agregó despliegue y ubicación a su función. Así pasó a ser volante interno, capitán y emblema del Udinese. No es un crack de toques sutiles como Lo Celso pero es un jugador muy rico tácticamente por su ocupación de los espacios. No por casualidad el mercado de pases pasado se lo quiso llevar Marcelo Bielsa al Leeds United y ahora lo compró el Atlético Madrid del Cholo Simeone. Dos técnicos muy detallistas con lo que le piden a sus dirigidos.

Messi jugó un partido top 10 de sus encuentros oficiales en selección. Sin dudas su mejor partido albiceleste de los últimos 3 años después del día de los 3 goles a Ecuador que nos llevaron a Rusia 2018. Pero Messi además de su inteligencia futbolística también se destacó por las variantes que le ofrecieron estos movimientos de sus compañeros y la posición que le asignó Scaloni como segunda punta. Puesto que quedó más claro todavía cuando ingresó Joaquín Correa por Lautaro Martínez que jugó un partido muy sacrificado lejos del área.

Uruguay creció con los cambios. Con el ingreso de Nández por Bentancur, Valverde pasó al medio y tuvo un rol más protagónico que en el primer tiempo jugando de carrilero. Brian Ocampo fue más desequilibrante que De la Cruz y se aprovechó del cansancio de Molina y De Paul. Pero a los 5 minutos Scaloni corrigió eso con el ingreso de Di María que arrancó inicialmente por izquierda para después pararse por derecha adelante del ex Racing. La entrada de Angelito energizó al equipo y sobretodo activó el ataque argentino que estaba dormido.

Otro que ingresó muy bien fue Exequiel Palacios. Volante de área a área muy necesario para cualquier equipo en cualquier circunstancia. Participó de un tiki tiki hermoso con Messi y Correa en el minuto 32 del segundo tiempo que si terminaba en gol estábamos en presencia de un golazo histórico.

Argentina le ganó bien a Uruguay por la presión alta y asfixiante de la primera media hora. Salió a jugar con la mochila de 3 empates consecutivos y el peso mediático de la exhibición del día anterior de Brasil contra Perú (el segundo tiempo). Quizás a cierto sector de la prensa le sirva el juego y mucha gente compre eso. Pero el espejo y la vara para medir a la Argentina no es la selección monstruosa que armó Tite. Vale aclarar que el técnico brasileño asumió en el cargo en el mismo momento que el Patón Bauza en Argentina después de la salida del Tata Martino a mitad del 2016.

Argentina debe ser espejada en Argentina. La que explotó despedazada por mil partes en Rusia 2018 (mundial donde el rival de ayer Uruguay salió quinto). La que ningún técnico de elite y experiencia quiso agarrar. La que empezó a foguear la renovación casi sin base de experiencia en un principio. La que sumó primero a Otamendi, después a Messi y por último a Di María y Agüero. La que casi queda fuera en la fase de grupos de la Copa América que se jugó hace dos años si Armani no atajaba aquel penal contra Paraguay. La que se armó de adelante para atrás. La que se le plantó a Brasil en su casa, hizo revolcar a Alisson y perdió un partido parejo con una actuación polémica del VAR. Es esa misma selección pero mejorada y evolucionada. Cada día un poco más. Tanto que desde aquel partido que no pierde.

Algo lindo y fuerte se está generando. Ojalá puedan verlo. Ojalá no esté equivocado. Hay que evitar a Brasil hasta la final, que el planteo y la ejecución sean como contra Alemania en 2014, que también era superior. Hay que llegar a la final. Hay que soñar. Dicen por ahí que es gratis. Súbanse a esta nube voladora. Somos como Scaloni. No tenemos experiencia. Nunca salimos campeones. Pero lo vamos a intentar. Eso sí que sabemos hacerlo.

PD: Dice la estadística que desde que la Copa América se llama así Argentina le ganó a Uruguay siempre que se enfrentaron en fase de grupos y la Celeste se impuso siempre que fueron partidos en fase final o por eliminación directa. Ojalá clasifiquen tercero o cuarto así no ponemos a prueba este dato y van a molestar un poco a Brasil.

Lucas Jiménez

Twitter: @lucasjimenez88

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