Nicolás Tagliafico: La revancha de todos aquellos

La vida futbolística del subcapitán del seleccionado argentino. Las juveniles, Banfield, Murcia, Independiente y Ajax. Las alegrías y las tristezas del camino que lo depositaron en el lateral izquierdo de la selección.

Imágenes de subir, imágenes de soñar llenando un lugar vacío. Cientos de momentos fríos y soledad. Siempre relojeando al cielo desde el suelo y no arriba. Sin saber, si creer si esta elección de vida valdría mi fe.

El tesoro más preciado de los futbolistas, y de sus familias, es el de las primeras veces. Cada hecho que ocurre de manera inédita en su vida futbolística es guardado en el rincón más valioso de su memoria. La primera vez que Nicolás Tagliafico fue el capitán del seleccionado argentino no fue en 2018 cuando Lionel Scaloni le dio la cinta ante las bajas por lesión y decisión de Sergio Romero y Lionel Messi, respectivamente. La primera vez fue 10 años antes, un 2 de abril del 2009. El seleccionado sub 17 que dirigía José Luis Brown se preparaba para el Sudamericano que iba a disputar en Chile y organizó un amistoso contra Guatemala en cancha de Tristán Suárez.

La foto que circula por internet de Nico con la cinta y cara de nene la sacó su papá. Porque nadie sabe si la vida del futbolista será corta o larga, si habrá muchos o pocos primeros momentos, entonces cada día de esos pasa a ser una reliquia familiar.

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Salvo Tagliafico, ninguno de los chicos que jugaron ese día llegó a la selección mayor. Compartió la defensa con Leandro Marín, Leandro González Pirez, el arquero fue Ignacio Arce de Unión, hoy a préstamo en Instituto de Córdoba. El partido terminó 8 a 0 y marcaron goles Keko Villalba y Sergio Araujo, representando a River y Boca. Pero también convirtieron jugadores que trascendieron menos en Primera División pero pintaban para cracks como Gonzalo Olid Apaza que no llegó a debutar en la primera de River y se retiró del fútbol luego de un paso breve por Cambaceres en 2014. Esteban Orfano, por entonces juvenil de Boca, metió el 3 a 0. Apenas jugó 2 partidos con la camiseta xeneixe, hoy es futbolista de Nueva Chicago.

Una voz autorizada en selecciones juveniles como Hugo Tocalli suele valorar el hecho de que los chicos hagan todo el camino previo antes de llegar a la mayor para ir sintiendo lo que es ponerse la celeste y blanca en una competencia oficial. Es lo que hizo el lateral izquierdo nacido en Calzada y de inferiores en Banfield que jugó en la sub 15, 17 y 20. Disputó sudamericanos y mundiales.

Aprendió a competir con profesionalismo, pasión y seriedad representando a la Argentina. Otra cosa que aprendió es que a nivel continental y mundial están los mejores de cada país y el rival también juega. Si en mayores el acumulado sin títulos alcanza los 26 años, en juveniles justo le tocó convivir con una época compleja después de la etapa exitosa de Pekerman/Tocalli. La piel del futbolista está curtida de tesoros, aprendizajes y también de derrotas duras. Nico nunca pudo salir campeón en las juveniles nacionales. Disputó 5 torneos y consiguió un subcampeonato y 2 terceros puestos en Sudamericanos y llegó hasta octavos y cuartos de final en mundiales.

El mundial sub 20 de Colombia 2011 fue lo más lejos que llegó un conjunto nacional juvenil después del título de Canadá 2007. Tagliafico, en el partido de cuartos de final contra Portugal, en tiempo de descuento cruzó la frontera del mediocampo y se encontró al borde del área izquierda con la pelota y varios rivales adelante como obstáculos. Bajo la cabeza y los encaró tipo toro, pasando por un hueco que lo depositó de frente al arquero Mika aunque no en la posición más cómoda para definir. En el área con camiseta celeste y blanca solo estaba él, nadie acompañó su creencia en que se podía. No pudo rematar esquinado y el arquero contuvo su remate. Esa jugada es una muestra de su ADN: competir hasta el final siempre, rendirse jamás.

Luego vino el alargue y la definición por penales. En la serie de 1 otra vez estuvo frente a Mika, abrió su pierna izquierda y pateó fuerte a la derecha del aquero que desvió el disparo. Argentina eliminada, Portugal pasó a semifinales y terminaría perdiendo la final contra Brasil. Mika sería elegido el mejor arquero del certamen. Hoy ataja en el Belenenses de su país. No llegó a la selección mayor de Portugal.

En la Copa América de Brasil 2019 Tagliafico compartirá equipo con algunos compañeros de aquel mundial sub 20 como Esteban Andrada, Germán Pezzella y Roberto Pereyra. También hubiera estado Rodrigo Battaglia sino se hubiera roto los ligamentos cruzados el año pasado. Si se cruzan con Brasil podrán jugar contra algunos a los que vieron salir campeones en 2011 como Coutinho, Casemiro y William.

El otro mundial que disputó Tagliafico en juveniles fue el del sub 17 Nigeria 2009. A Argentina la eliminó Colombia en octavos de final tras ganarle 3 a 2. Colombia será el rival del debut para Tagliafico y Argentina este sábado 19.10. El fútbol es una rueda que si te mantenés en ella te vive dando oportunidades de desquite.

Mientras desandaba el camino de la selección, el debut en su club Banfield se hacía desear. Recién ocurrió en 2011 el viernes 11 de marzo a la noche en un partido contra Tigre en Victoria. Entró por Jorge Achucarro para cuidar el empate tras la expulsión del 3 titular Marcelo Bustamante. Banfield terminó ganando ese partido en la última jugada con un gol de su amigo y también compañero en la sub 20 Facundo “Chucky” Ferrreyra. Nico cruzó toda la cancha para abrazarlo en el piso. En ese abrazo estaban representadas las categorías 91 y 92 de Banfield. Los que llegaron a establecerse en Primera División y los que no. Los Alejandro Bárbaro, Gonzalo Bettini, pero también los Cipriano Treppo que hoy juega en la UAI Urquiza y los Lautaro Bugatto, lateral izquierdo que en ese 2011 sería sido cedido a Tristán Suárez.

“Era ordenado, trabajador y dejaba todo en los entrenamientos, estaba a préstamo en Tristán Suárez para que tenga continuidad y era el reemplazante natural de Nicolás Tagliafico”. El textual del presidente de Banfield por ese entonces, Carlos Portell, hablaba de Lautaro Bugatto que un año después de ese gol fue asesinado por un disparo en la espalda del policía David Benítez cuando acababa de salir de su casa de Burzaco con 2 primos y un amigo. Fue un caso de gatillo fácil de los que abundan en la Argentina y cuyas causas judiciales pocas veces avanzan. En 2014 el efectivo de la Bonaerense fue condenado a 14 años de cárcel por “homicidio agravado por el uso indebido de arma de fuego”. “Lautaro era el chico que desea nuestra sociedad: exitoso, de tez clara, futbolista, buen hijo. Uno de sus hermanos, Gonzalo, cree que si no hubiese reunido esas cualidades, tal vez, la resolución del caso no habría tenido el mismo final”, cuenta la crónica del escritor Walter Lezcano en Revista Don Julio.

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Portell reconocía que Bugatto pintaba para ser el reemplazante de Taglia porque en 2012 ya se había asentado en el primer equipo y era uno de los jugadores a vender. En ese año ocurrió un hecho futbolístico que todavía recuerda el pibe de Calzada: el descenso con su querido Banfield. Metió un gol agónico para empatarle a San Lorenzo, competidor directo para zafar, que estiró la ilusión un poco más. Fue su primer gol en Primera, con su metro 1,72 ya mostraba una de sus grandes virtudes: el salto. El partido del descenso fue como local contra Colón de Santa Fe, que los 28 minutos del primer tiempo ya ganaba 2 a 0. El segundo tiempo solo fue una agonía de lo inevitable, Banfield estaba abatido. No así el chico que con la camiseta 31 trabó una vez, trabó dos y ganó un lateral. De la popular nació el “olé, olé, olé, Nico, Nico”. Fue la primera vez que su gente lo ovacionó. El partido iba 3 a 0 y no terminó por incidentes. En un equipo subido al tobogán Tagliafico era el único que no se rendía. “Disfruté y sufrí mucho en Banfield y me hizo fuerte como para soportar todos los cambios que vengo teniendo en mi carrera”, reconoció en una entrevista al diario Clarín hace poco.

Luego vino el exilio de un año al Murcia en la B de España para que el club consiga un préstamo económico. Se fue casi obligado. Allí coincidió con 3 ex compañeros en Banfield como Mauro Dos Santos, Ruso García y Jonathan Gómez. Volvió a Banfield para jugar la B Nacional, lograr el ascenso y el campeonato. En primera siguió mostrando sus dotes: salida prolija, corazón de león y una receta para quitar la pelota. Nunca sacarle la vista a la redonda y darle al quite la mayor fuerza posible. El habilidoso deja de ser útil para la jugada si la pelota es despejada. Pero la mayor virtud de Tagliafico quizás no sea lo que muestra sino lo que escucha para mejorar. La evolución va por dentro. El entrenador del Banfield que descendió, Eduardo Acevedo, lo definió mejor que nadie: “es como una esponja, capta todo lo que uno le dice”. En Twitter Nicolás suele usar una conocida frase del Papa Francisco: “Nunca pares, nunca te conformes, hasta que lo bueno sea mejor y lo mejor excelente”.

A principios de 2015 Independiente necesitaba un lateral derecho y se fijó en el de Banfield Gustavo Toledo, de paso también se llevó al izquierdo. Toledo terminó siendo dando a préstamo a Colón de Santa Fe a mediados de 2017. A fines de ese año Tagliafico fue el capitán del Rojo que levantó la Copa Sudamericana en el Maracaná tras vencer al Flamengo en la final.

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Misma copa en la que un año antes Independiente había sido eliminado en octavos de final contra Chapecoense por penales. El tiro decisivo lo erró Taglia que otra vez pateó a la derecha del arquero que desvió su remate como en aquella definición con Portugal.

Luego lo compró el Ajax de Holanda, habló con Darío Cvitanich para que lo aconseje de la ciudad, en su segunda temporada el “Nico, Nico” ya bajó de la tribuna y hasta se hizo bandera. Con un grupo de jóvenes frescos y talentosos llegó a la semifinal de la Champions League luego de eliminar a Real Madrid y Juventus de visitante. La serie parecía definida a su favor. Le tenían que meter 3 goles a su Ajax en el Amsterdam Arena para que no juegue la final. Y fue lo que ocurrió. Lucas Moura metió el gol agónico frente a su cuerpo que no pudo bloquear el remate. Al finalizar el partido sus compañeros eran una alfombra que formaba parte del piso. No encontraban respuestas. Él tampoco. Pero se mantuvo en pie con la vista levantada hasta el final.

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Un año antes había jugado el mundial de Rusia 2018 con Argentina. En los octavos de final, contra el posterior campeón Francia, no pudo despejar el centro de Lucas Hernández que después Pavard transformó en golazo. Fue el 2-2 que anunció lo que vendría minutos después. Ese gol fue elegido el mejor del mundial y él fue el testigo más cercano.

2019 encuentra a Nicolás Tagliafico como subcapitán de la selección argentina. Incluso en el fútbol de elite hay caminos plagados de lomos de burro, hay gente que te vio frenar, chocar, avanzar y hasta te perdió de vista de lo lejos que llegaste.

Como dice el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera: “Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse, así hasta el final”. La renovada selección de Scaloni está en formación pero ya tiene el nuevo Mascherano que explique de qué va esto de la vida disfrazada de fútbol.

10 años pasaron de aquella tarde en Tristán Suárez. En el medio hubo alegrías, tristezas, compañeros que siguen al lado, otros que andan dando vueltas por distintas ligas y países, otros que se cansaron y largaron, otros que alientan desde el cielo. En la concentración plena del partido con Colombia, difícil que Nico dimensione el camino recorrido y piense en ellos. Pero seguro que cuando suene el himno mañana 19.10 ellos pensarán en él.

De triunfos y derrotas está hecha la vida del futbolista. No sabemos cómo terminará Argentina-Colombia. Sí podemos aventurar que al finalizar, sea cual sea el resultado, en el micro o en la habitación de la concentración en Bahía, Nicolás Tagliafico se pondrá los auriculares, cerrará los ojos y le pondrá play a la canción que representa la milonga que lo trajo acá.

De tratar de lograr ser la revancha de todos aquellos que la pelearon al lado, de cerca o muy lejos y no pudieron reír sin llorar

Callejeros- Rocanroles sin destino

Lucas Jiménez

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