Se vienen los cuartos de final contra Holanda y fuimos a buscar a Pepe. El análisis de Van Gaal y sus secuaces. El operativo confusión con Di María y De Paul. El misterio de las formaciones. Escribe Lucho Bauzá.

A veinticuatro horas de un nuevo clásico contra Holanda, partió el mensaje para mi buen amigo Pepe. A esta altura, una saludable costumbre, como diría el Doctor Carlos Salvador.  “¿Qué onda, Pepe?”.

“Acá estamos. Como todos. Nervioso, preocupado, cagado. Pero ilusionado, cómo que no. Lo de Holanda ya está analizado, hablado, masticado, no hay mucho más que agregar. Estoy orgulloso de vivir acá, tengo el pecho inflado de emoción, porque cosa que leo, veo o escucho, cosa que me parece interesante. Es momento de cerrar filas y encarar de frente al viejo Van Gaal. Todos juntos. Scaloni, el pibe Manna, el pibe Jiménez, Alancito Alberdi, el Profesor Alfaro, Morena Beltrán, el chino Senosiain, Goyco, el Gringo Cingolani, el Kun Agüero, vos, yo, todos. En este país hay dos técnicos por esquina, la verdad que todos muy bien, buenos análisis, acá no se relaja nadie, carajo. Ese tres cinco dos de los holandeses nos ha quitado el sueño y habrá que contrarrestarlo. Yo también arriesgo mi once, ya que estamos: Dibu; Montiel, Cuti, Otamendi, Martínez, Acuña; De Paul, Paredes, Mac Allister; Messi, Julián”.  

 Apenas terminé de escuchar el audio, escuché que llamaban en la puerta de casa. Era un pibe de Pedidos Ya, con un sobre en la mano. Tenía una carta para entregarme. La transcribo a continuación.

     Querido: no te pude agregar más en la comunicación telefónica y los motivos son obvios: creo que somos parte de una operación de contraespionaje de escala inaudita, que involucra al país entero. Ya está dado el paso más importante, y a esta altura lo podemos afirmar: la Operación Von der Saporitten ha resultado un éxito. Los holandeses están hasta el moño, más perdidos que sordo en tiroteo. ¿Juega De Paul? ¿Llega Di María? ¿Vamos con línea de cuatro o de cinco? ¿Y Angelito Correa? ¿Van Paredes y Enzo? Eso lo sabremos mañana, a las 16 horas. Pero ahora, lo que importa, es que el viejo zorro holandés no sabe qué es lo que está pasando en el campamento argentino. Y eso es gracias al éxito de la operación que tuvo su segunda fase días atrás, cuando Di María apareció en chancletas en el Áhmad bin Ali.

  La confusión es total. Pero pongamos comillas: la “confusión” es total. Los medios argentinos son un hormiguero pateado: veo, en la televisión, al agente Gustavo Lombardi, alias 004, diciendo que Di María va a estar para los últimos treinta. Hace un rato, hace no más de quince minutos, dijo que iría de arranque. Y ayer dijo que Scaloni estaría pensando en un 5-3-2 con Enzo, Paredes, Mc, y arriba Messi con Julián. Brillante, o04. Bri-llan-te.

  Los esbirros del viejo zorro holandés no saben qué informe pasarle, porque a simple vista nadie sabe qué está pasando.

  El Kun Agüero, otro estupendo agente blanquiceleste, organizó un stream solo para aportar a la confusión: el Papu Gómez, haciéndose el que se caía de la silla, mostró que, acaso, ese tobillo derecho que soportó todo el peso de su cuerpo está diez puntos. Y De Paul, elevándose cual ascensor, demostró que su contractura no es grave. ¿O es grave? ¿Existe esa contractura? ¿Quién filtró que el motorcito se desgarró? ¿Se percibe alguna anomalía en ese ir y venir de De Paul a espaldas del Papu, en la pieza de Messi y el Kuni? Quién sabe. El viejo zorro holandés, seguro que no. Y por eso mismo, el partido está medio a cero arriba de arranque.

  El toque final fue la conferencia de Scaloni de hace un rato. Ese supuesto enojo, ante las supuestas filtraciones, cerró las pinzas para ponerle el moño final a una operación que comenzó el mismísimo 31 de marzo de este año, cuando las bolillas determinaron que el cruce contra Holanda, en cuartos de final, sería inevitable. En la trastienda del sorteo, luego de estrechar su mano con el viejo zorro holandés, Scaloni se dio cuenta de que estaba ante la posibilidad de devolverle a los holandeses los favores de la Operación Saporiti, un tenebroso acto de contraespionaje que la selección naranja realizó horas antes de la final del Mundial 78. No sé si la recordás: en los días previos, a Menotti lo preocupaba una sola cosa: la inclusión o no del lungo Nanninga en el banco de suplentes contrario, ante lo cual César debía contrarrestarlo con el rosarino Killer, que iba bien de arriba. El Sapo espió los entrenamientos rivales, se tragó el sapo holandés y confirmó que Nanninga no, que Nanninga seguía lesionado. Comercialización de humo de exportación. Nanninga estaba bárbaro y entró para empatar la final, de cabeza, mientras Killer lo veía desde la platea y el gran Sapo miraba por el rabillo del ojo la puerta de salida al exilio. Las puteadas de Menotti todavía resuenan en el Monumental, a pesar del final feliz. Pero eso ya es historia. Y el presente es este, la Operación von der Saporitten, que consta de tres fases y está en sus horas finales.

Fase 1: Táctica y estrategia de la selección holandesa.

Realizada por el pibe Manna, consistió en determinar por anticipado el modo de juego del seleccionado holandés, evaluando fortalezas y debilidades. Se llegó a la conclusión de que el 5 3 2 de Van Gaal se mantendría hasta las instancias finales, rigidez y continuidad que facilita, de alguna manera, el trabajo previo del cuerpo técnico. El pibe Manna, según le confesó a su terapeuta, solo dejó el exhaustivo análisis cuando alcanzó una simbiosis a la Bielsa, quien supo contar que vio tantos videos de los equipos de Van Gaal que allá por el partido ciento cincuenta se dio cuenta de antemano qué cambios realizaría el estratega holandés.

Fase 2: Engaña, pichanga.

Consumada la clasificación de la escuadra argentina y el cruce ante los australianos, horas después de enfrentarnos a Polonia, en el búnker argentino partió la orden para que el Fideo no llevara los botines al entrenamiento del día siguiente. Los dimes y diretes acerca de la lesión de Di María, protagonizados en su mayoría por Gastoncito Abdul, no estaban motivados por el cruce ante los canguros, equipo menor; su objetivo era despistar al viejo zorro holandés y empezar a ganar de antemano el cruce de los cuartos. En el segundo tiempo contra Australia, ya lo sabemos, se agregó la supuesta lesión del Papu Gómez. Y luego del merecido día de descanso del domingo pasado, se echó a rodar la lesión de Rodrigo De Paul. Para eso contribuyeron, incluso, los contras de ESPN, varios ex agentes residuales de la AFI que trabajan para el angelicismo macrista más vil y algunos cuatro de copas trepadores, deseosos de la primicia, que sin saberlo nos están haciendo un favor. El engaña pichanga, ideado por Scaloni y ejecutado por todos los medios deportivos de la nación, incluido el pasquín dirigido por Stanisci y sus secuaces, ha intentado poner en primer plano el bosque, para tapar el árbol: suenan tantos nombres, que no suena, o pasa desapercibido, en el barullo de tantas posibles formaciones, EL nombre que puede volar en pedazos la estructura defensiva del viejo zorro holandés.  

Fase 3: Hormiguero shoteado.

Ya mencionado al principio, acompañado por sus más brillantes ejemplos, consta de gritar a los cuatro vientos, de tirar al tuntún, cuantas hipotéticas formaciones titulares sean posibles, para despistar al rival, célebre en operaciones de espionaje internacional. Y a nuestro periodismo mainstream, rosquero, chimentero y sarnoso, pero nuestro, lo llamaron a su juego. Y a este partido, como nunca, lo ganamos entre todos. Ariel Rodríguez al gobierno, Lucas Beltramo al poder. Azzaro conducción. Balassone y diez más. El gordo MP lo hizo. Entregá el once, Marrón. El que apuesta al Cuti, pierde. Con el fantinismo se cura, se come y se educa.   

Algunos opas, de esos que los mandás a espiar y mueven el arbusto, ya están diciendo que hasta podría atajar Armani, poniendo en peligro la Operación Von der Saporitten. Pero, para llevar calma, los riesgos son nulos. En TyC Sports, canal consumido con fruición por los agentes vangaalistas, están tirando un hipotético equipo cada cuatro minutos. El fútbol enjabonado de Scaloni, huidizo, maleable, flexible, tomala vos, dásela andá a saber a quién, está atravesando su máxima expresión. Andá a agarrarlo… Andá a encontrarlo… Con todo el quilombo que hicimos en estos días, andá, Van Gaal, a predecirlo, a anticiparlo, a conocerlo de antemano en tu respetable y prestigioso laboratorio del mal.      

Te mando un abrazo. Aguante Argentina.

Y lástima a nadie, maestro. Y menos que menos, a ese viejo zorro holandés que viene a robarnos la ilusión.                      

Lucas Bauzá
Twitter: @rayuelascometas

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